XIMENA AGUIAR
A unque en Uruguay el tema de los votos en el extranjero no se haya resuelto a nivel político y legislativo, el oficialismo elegirá a sus autoridades en el extranjero en una experiencia que puede ser considerada piloto.
El domingo 26 de agosto se vota en los 37 comités de base frenteamplistas que han formado los emigrantes uruguayos. Allí elegirán a los tres delegados del llamado departamento 20 que participarán del Plenario Nacional del Frente Amplio.
Alfredo Curbelo, integrante de la comisión de organización de las elecciones, admitió que detrás de esta votación hay una intención de ser vanguardia y contrarrestar "ese espíritu conservador que tienen todos los uruguayos, también los de izquierda, de pensar que los cambios no se pueden asumir". No hay estudios sobre la extracción política de los uruguayos en el extranjero aunque siempre se ha presumido que en su mayoría son frenteamplistas.
Estos comicios se realizan con sobres donados por la Corte Electoral, como suele hacerse en las elecciones partidarias locales, enviados a los militantes en Argentina, Brasil, Paraguay, México, Canadá, Estados Unidos, España, Francia, Suecia y Australia. Al otro lado del río de la Plata es donde se concentran la mayoría de los comités de base frenteamplistas en el mundo, 22 (ver recuadro).
El universo alcanzado por estas elecciones abarca a los ya afiliados al partido y a aquellos que se inscriban en el momento de la votación, entre los que pueden estar las esposas y esposos extranjeros de uruguayos y hasta los concubinos de los frenteamplistas.
El cambio en los estatutos para las elecciones internas del partido se realizó a partir de la integración al Plenario de los grupos que integran el Encuentro Progresista y la Nueva Mayoría. Entonces también se reformó la elección de los plenarios departamentales y se destinaron tres lugares del Plenario para representantes elegidos en el exterior. De los 170 integrantes del Penario, la mitad representa a los grupos políticos y la otra mitad a los delegados de los comités de base. A este grupo pertenecen los tres emigrantes.
La discusión en la reforma no se centró en argumentos a favor o en contra de la pertinencia del voto de los que partieron al exterior -en eso hubo un general acuerdo- sino en la forma operativa, que se aprobó en abril de este año con un solo voto en contra, el del 26 de marzo.
Se eligió un modelo similar al consular (no epistolar), estableciendo lugares de votación locales en los comités. También se siguió un modelo de representación parecido al italiano, en el que el voto de los residentes en el exterior designa a diputados y senadores que también viven en el exterior.
Entre los elegibles está la uruguaya Heidi Mac Lennan, de 55 años, que vive en Francia. Emigró a los 16 años a Argentina por razones económicas, y volvió a Uruguay para emigrar de nuevo, esta vez por razones políticas, en 1972. Vivió diez años en Cuba, y 25 en Francia, trabajando de cocinera. Como delegada, quiere "trasmitir la síntesis de la voluntad de los uruguayos en el exterior". Lo hará desde su casa de París.
La mayoría de los candidatos tiene entre 40 y 60 años y emigraron por razones políticas en la década de 1970, algunos por motivos económicos en tiempos más recientes.
Jorge Arias, de 53 años, vive en Nueva York desde que emigró por razones económicas en 1969. Como otros candidatos fue elegido por su comité para representar sus inquietudes: derechos de la mujer, sexuales y reproductivos... Desde "las entrañas del monstruo", citando a Martí, comparten la plataforma antiimperialista del Frente Amplio y están en contra de las leyes migratorias del gobierno de George W. Bush. Como todos los candidatos, también quiere impulsar el derecho al voto de los uruguayos en el exterior. En eso el Plenario ya está de acuerdo.