Lestat Claudius vuelve a atacar

| Nuevo episodio de la saga del estadounidense y la uruguaya presos en La Paz. Alda Ribeiro dice que tiene miedo de terminar pagando ella por los pecados de su ex novio.

Presos. Ribeiro y Amero detenidos en La Paz por los atentados de 2006. 400x271
Presos. Ribeiro y Amero detenidos en La Paz por los atentados de 2006.
AFP

Los giros de tuerca no se agotan nunca en la historia de "Kitty" y el "tira bombas". Aun presos en Bolivia, la uruguaya Alda Ribeiro y el estadounidense que se hace llamar Lestat Claudius de Orleáns y Montevideo -que se conocieron hace dos años en Fray Bentos- siguen siendo noticia. Ahora Triston Jay Amero (alias Lestat) intentó asesinar a su asesora legal en el penal de máxima seguridad donde está detenido desde marzo de 2006.

La pareja se hizo famosa luego de ser encarcelada por matar a dos bolivianos y herir a siete en dos atentados terroristas en hoteles de La Paz. Desde la cárcel de Miraflores, Ribeiro contó a Qué Pasa que el nuevo episodio protagonizado por su ex novio generó una "revolución" en Bolivia. Aunque está muy informada sobre todo lo que pasa con Lestat -así se refiere a él-, dice que no quiere verlo "ni pintado en una caja de fósforos". Aclara que los medios no cuentan que si atacó a la "asistente social" -dice que no fue una abogada-, lo hizo porque ella quiso leerle sus cartas y "la correspondencia es privada".

Según la agencia AP, Amero no sólo intentó apuñalar a su asesora legal con un cuchillo de cocina. Después, cuando revisaron su celda, las autoridades descubrieron una botella de gasolina que planeaba "tirarle en la cara al superintendente de la prisión y al diplomático estadounidense que lo visita, para prenderlos fuego", según la confesión de Amero, relatada por el director de seguridad de la prisión, Edgar Andrade.

El estadounidense había iniciado una huelga de hambre luego que lo descubrieron destilando fruta y arroz y vendiendo el alcohol a otros reclusos, dijo Andrade. Amero agredió a su abogada cuando quiso entregarle un paquete que le llegó vía correo y persuadirlo de que abandonara la protesta, según el diario boliviano La Razón.

Aunque la uruguaya niega su participación en los atentados y se define como otra "víctima" de Amero, el mes pasado la Fiscalía de Bolivia presentó una acusación contra los dos. Se los acusa de asesinato, tentativa de asesinato, otros estragos y tenencia de sustancias explosivas. La pena máxima es de 30 años de prisión, aunque Ribeiro puede tener atenuantes.

Ella nació en Rivera en 1960 y Amero nació en 1981 en Estados Unidos. Se conocieron en Río Negro, donde la uruguaya vivía con su esposo Eduardo Roslik y sus tres hijos. En Fray Bentos a Amero le decían el "tirabombas" por su costumbre de arrojar explosivos caseros a las palomas de la Plaza Constitución de esa ciudad. Juntos se fueron para Argentina, donde los detuvieron por hacer explotar un cajero automático. Después fueron a Bolivia, primero a Potosí y luego a La Paz.

El lunes Ribeiro cumplió 47 años. Aunque dice que Lestat sólo la llama para amenazarla de muerte, ese día fue distinto. "Me mandó una carta llena de rosas y flores" y "una tarjeta muy bonita", contó. Igual insiste en que no quiere saber nada de él.

¡Alda!, ¡Alda!, ¡teléfono Alda!, gritó la reclusa de la cárcel de Miraflores que atendió el teléfono del patio. Un minuto después se escuchó la voz entrecortada de la uruguaya, que corrió desde su celda para atender. No dudó un instante y empezó a hablar sin parar:

-¿Se enteró de que Amero intentó matar a la abogada?

-Lestat ha tratado de matar a una visitadora social y rociar la cara del jefe del penal con alcohol y quemarlo. Tenía 50 litros de vino para vender.

-¿Cómo sabe todo eso?

-Bolivia está revolucionada con esto. La prensa ha venido a entrevistarme. Leemos el diario todos los días.

-¿Sigue en contacto con él?

-No hablo con él pero fue mi cumpleaños y me mandó una carta llena de rosas y flores. Sabe que amo las rosas. También una tarjeta muy bonita, felicitándome. Hemos hablado dos veces en un año y cuatro meses. Sólo me llamó para amenzarme de muerte.

-¿Por qué?

-Decía que era porque me metía en su vida. Él se había enamorado de su abogada. Ella me vino a ver. "Mirá Alda, él está enamorado de mí pero yo no de él", me dijo, y me mostró su anillo de compromiso. Renunció al caso y se fue a Cochabamba a casarse.

-¿Quiénes son sus abogados?

-Hay un buffet de seis abogados trabajado, uno es mío y los otros cinco de él. Su madre paga nuestros abogados. Yo estoy por renunciar al mío, no quiero tener los mismos abogados que él. Me está perjudicando. Todavía va a pasar que yo me voy a quedar acá por algo que no hice y él va a salir en libertad hacia su país, Estados Unidos. Además, la prensa no me ha ayudado porque cambian mucho las cosas. Sobre Lestat tampoco cuentan las cosas bien.

-¿Por qué dice eso?

-Me comentaron que no quería matar a esa señora. Dicen que ella quería leer sus cartas y él se enojó y le puso un cuchillo. La prensa habló de que la quería matar pero no de por qué. Ella se quiso quedar con las pertenencias de Lestat. Quería leer sus cartas que son algo privado.

-¿Lo defiende?

-No lo defiendo. Yo quiero salvar mi pellejo o me quedo aquí 30 años. Él me dejaba adentro del taxi, yo no sabía lo que iba a hacer. No le gustaba que me metiera en sus cosas.

-¿Cómo no se escapó?

-Dos veces lo intenté. Le pagaba a la Policía para que me buscara y cuando volvía me pegaba. A los policías les servía porque él pagaba en dólares.

-¿De dónde sacaba la plata?

-Su madre le hace grandes giros. Le manda mucho dinero.

-¿Por qué ella le paga su abogado?

-Para que cierre la boca, para que no declare contra su hijo. Ella me llama para ver si necesito algo y saber cómo estoy. A veces también me comunico con mis hijos y con Eduardo (el ex marido). Me llamaron en mi cumpleaños. Pero en realidad no tengo ayuda de mi familia, ni un centavo.

-En Fray Bentos, Amero enseguida fue sospechoso, ¿para usted no?

-Era una persona amorosa conmigo. Creo que hizo todo a propósito. Decía que odiaba mucho a los rusos y por eso quería matar a Eduardo (Roslik). Quiso matar a Tabaré Vázquez, nuestro presidente. Yo estuve con ganas de comunicarme para aclarar que no tuve nada que ver con la caja de explosivos que le mandó al Palacio Legislativo.

-Pero Vázquez no está en el Palacio Legislativo.

-La caja la mandó para ahí cuando yo todavía estaba afuera con él.

-¿Tuvo problemas en la cárcel?

-Ya conocí el calabozo. Una boliviana me agredió por envidia y le pagó a una policía para que dijera que yo la había pateado. Me llevaron ante el juez y me dieron 20 días de calabozo. Como me enfermé de los riñones y la psicóloga dijo que me estaba quedando loca, me sacaron 10 días antes. La verdad es que yo no iba a quedarme parada como una tonta: ella me pegó y yo la pateé y le pegué en la cara. Por suerte mi abogada y la embajada de Uruguay están muy pendientes de mí.

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