CÉSAR BIANCHI, DIEGO MUÑOZ
El jueves 24 de mayo se abrió la primera muestra del examen de orina realizado al futbolista de Nacional Diego Vera, tras el clásico por el Torneo Clausura. El resultado dio positivo. El "Viruta", tal su apodo, se enteró el lunes 28 y el tema saltó a la prensa al día siguiente. El 30 el suplemento Ovación de El País tituló "COCAÍNA" y el jueves 31 se abrió la segunda muestra, que confirmó el resultado de la primera.
Desde entonces los teóricos del fútbol culparon a las "juntas" del joven jugador y a los amigos oportunistas, por la muestra que contenía metabolitos de cocaína. Muchos de ellos hicieron la salvedad de que se trataba de un buen profesional con grandes condiciones, que contaba con fuerte apoyo familiar.
El problema es el entorno, dijeron.
El sábado 24 de marzo el futbolista Álvaro Becerra, de Central Español, murió al ser trasladado al hospital Maciel tras un accidente de tránsito. Becerra venía de una cena con el plantel donde hubo alcohol, y una de las versiones indicó que se quedó más de la cuenta y de ahí fue a otro lugar antes de volver a su casa. Esta vez se habló menos del ambiente nochero de los jugadores, por respeto al jugador fallecido.
Cuando a fines de 2005 un control interno en Nacional le dio positivo al juvenil Alberto Silva, se lo envió a rehabilitación. Tras un breve paso por México, fue cedido a El Tanque Sisley, de la Segunda división uruguaya, donde por problemas disciplinarios fue separado del plantel. Los periodistas dijeron que vivía en un barrio carenciado y tenía problemas psiquiátricos y de adicción a las drogas.
Un caso que recorrió el mundo fue el de Darío Silva. El domingo 24 de septiembre de 2006 a las 6.45 de la madrugada, el ex jugador chocó la camioneta que conducía contra una columna, a la altura de rambla República de Chile y Francisco Solano López. Junto a él iban los ex futbolistas Dardo Pereyra y Elbio Pappa. Venían de la discoteca Lotus. El rumor se disparó: el imaginario colectivo no le creyó al delantero que se hubiera agachado a buscar ni una porción de pascualina ni una de pasta frola.
Ingresó en coma farmacológico en el CTI de la Asociación Española y tras 48 horas de incertidumbre, el doctor Mario Cancela ordenó la amputación parcial de su pierna derecha, con el fin de salvarle la vida.
Un caso similar vivió Germán Hornos, en la noche de Navidad de 2004. Chocó su auto contra un árbol en Durazno. Meses después se recuperó de milagro, dado que el impacto había dañado el cerebro.
Al delantero de Fénix Marcelo Segales le dio positivo por cocaína; los ex jugadores de Nacional y la selección uruguaya Richard Morales y Gustavo Varela chocaron sus autos ¡entre sí! tras una noche de juerga regada de alcohol. Los ejemplos de posibles inconductas de futbolistas en sus horas libres abundan.
Y hasta un contratista protagonizó un accidente mortal. El representante de futbolistas Pablo Bentancur atropelló con su auto a una joven de 15 años en Coimbra y la rambla en noviembre de 2002, y huyó. La chica, que pretendía cruzar la calle, murió en el acto.
Casi dos años después, el sábado 16 de octubre de 2004 fue detenido por inspectores de tránsito cuando viajaba a 109 kilómetros por hora en su Jaguar negro. Se negó a realizar el examen de espirometría varias veces; finalmente lo hizo. El acta registró 63 decigramos de alcohol por litro de sangre. Viajaba ebrio. Bentancur no juega al fútbol, pero claro está: forma parte del entorno de los jugadores que representa.
No es el único contratista que ha tenido problemas con la Justicia. El 9 de mayo Daniel Fonseca fue condenado a dos años de prisión, pena en suspenso, por violencia sexual contra una masajista de la ciudad italiana de Como. Fonseca debió pagar 280.000 euros como indemnización (unos 340.000 dólares), según publicó La República. Su abogado, Carlos Curbelo Tammaro, contestó en el mismo medio que en realidad el pago fue una extorsión dado que la relación fue consentida y no hubo violencia.
La familia, los amigos, los colegas, los valores de sus propios contratistas y las inherentes tentaciones que seducen a un joven futbolista que llega a Primera con 20 años, a veces conspiran contra la formación de un profesional, que a veces hasta se ve obligado a ser ejemplo de la sociedad.
Ser descubierto por algún cazatalentos es uno de los sueños más comunes de liceales de hogares pobres según el resultado de un censo del Servicio de Orientación Vocacional de la Facultad de Psicología, publicado por El Observador. Otras respuestas fueron más inquietantes: ser narcotraficantes o casarse con una persona rica.
Del "potrero" a la fama
El psicólogo deportivo de Bella Vista, Marcelo Arago, no cree que el jugador de fútbol sea más proclive a sucumbir en las garras de las tentaciones que cualquier otro chico a su edad, o inclusive mayores. "Acceden a muchas cosas de golpe. Es muy difícil controlarlo para ellos y para cualquiera de esa edad, no les es más complicado por ser futbolistas. Lo que pasa es que a ellos les pasa y a otros no. Es difícil manejar con solvencia que se diga que la actividad que uno desempeña tiene el valor de dos millones de dólares".
El periodista Ricardo Piñeyrúa entiende que hay una estigmatización errónea del jugador de fútbol, y que a veces se pierde de vista el "entorno" en el que nacen. "La sociedad es hipócrita: se habla de droga como algo alejado de la gente y el consumo de marihuana y cocaína es enorme, extendido en adolescentes". Piñeyrúa destacó que al detectar el consumo en un futbolista se lo suspende por dos años sin ejercer su derecho a trabajar, mientras que si a él lo descubrieran con droga para consumo personal, no lo podrían detener.
Arago habla del ascenso meteórico del joven jugador y describe un escenario que se repite: "Un chiquilín de 19 años juega en Cuarta y demuestra condiciones. Un día se lesiona el titular en su puesto de Primera y lo ascienden. Del banco de suplentes le toca ingresar y justo anda bien y hace un gol. Lo esperan los periodistas para acosarlo. A la semana juega la Libertadores y lo televisan por Fox Sports. Lo empiezan a conocer las mujeres, no puede salir a la calle, su sueldo pasa de casi nada a unos cuantos dólares en el bolsillo, le llueven ofertas millonarias, supercontratos, ofrecimientos para hacer publicidad". Este proceso está previsto, según Arago, pero el factor clave para saber lidiar con esa cadena de hechos propios del deporte es la educación. Y ahí está la falla.
"No nos estamos haciendo cargo del chico en la educación. El entorno del fútbol sabe que esto sucede y no se apuesta a la educación del sujeto. Tenemos que apostar a la formación intelectual, emocional y psíquica del jugador, no sólo para que desarrolle sus habilidades técnico-tácticas". Arago cree que se trata de una herramienta "vital" para saber "manejarse" con el entorno. Inclusive, para distinguir los buenos amigos de aquellos que son una mala influencia.
Su colega de Defensor Sporting, Diego Morales, coincide. "La fama y el éxito llegan de forma temprana y súbita. Pero ojo, nos puede pasar a nosotros mismos. Con respecto a las `juntas`, los asesoramos para que sepan identificar los buenos amigos de los malos, para que sepa discriminarlos. Pero no sabemos si efectivamente está preparado o no hasta que llega el momento".
Morales y el profesor César Iroldi realizan un seguimiento muy estricto de cada jugador de inferiores, que después llega a Primera. Les dan charlas sobre los daños de las sustancias psicoactivas (y les entregan el libro Hablemos de drogas, de Morales), se reúnen con sus padres y hasta estudian el tipo de pareja que tienen. Los profesionales de Defensor Sporting, incluso, visitan esporádicamente a los jugadores en sus hogares y les realizan controles antidopaje sorpresa.
Vera, el futbolista tricolor suspendido, negó enfáticamente en su círculo más íntimo haber consumido cocaína. Estima que alguien pudo haberle introducido la sustancia en alguna bebida.
Curiosamente, Arago -que lo tuvo como paciente en Bella Vista- y Morales, afirmaron que se trata de una práctica más común de lo imaginable. "Perfectamente le pudieron haber puesto algo en una bebida. Hay muchos intereses en juego", dijo el primero, quien por conocer al futbolista, cree en su honestidad.
Morales opinó en el mismo sentido: "Siempre les digo a los jugadores que no consuman bebidas fuera de la casa, y si van a un boliche o una fiesta (después de un partido, claro) que pidan que les abran la botella en sus narices... Hay mucha plata en juego".
Los locales nocturnos más concurridos por los futbolistas suelen ser Mariachi, Macarena, El Pony Pisador, entre otros. Años atrás, el lugar preferido era Midnight.
La educación es la clave
El periodista Jorge Da Silveira piensa que los hogares monoparentales, con una comprometida realidad económica, hacen que los jóvenes no se eduquen en la casa. A su juicio, pasó a ser una tarea de los clubes.
Las instituciones también deben hacerse cargo de su adecuada alimentación -"no basta con darles de comer, sino darles de comer lo que necesitan porque hay que paliar las insuficiencias que traen"- y apostar, como Bella Vista, Defensor Sporting, Danubio, Nacional, Liverpool y River Plate, a los psicólogos deportivos. Para Da Silveira, todo pasa por "la cabecita, ¿eh?"
Además, los empresarios deportivos deberían vigilar mejor a sus jugadores y enseñarles valores, estimó. "La mayoría no está encima de ellos, no se preocupa de hablarles, de que vean lo necesario de asumir la vida auténtica de un profesional. Se preocupan por venderlos y sacar su plata. Después, chau".
Algo similar dijo el comentarista Enrique Yanuzzi. "Basta con que el chico haga dos goles y conceda cuatro reportajes, y ya está revoloteando una multitud alrededor de él. El empresario no se debería ocupar sólo de conseguirle club, sino preocuparse del ser humano".
Lo que algunos empresarios sí promueven es que los futbolistas jóvenes contraigan matrimonio antes de emigrar, para acotar el margen de posibles deslices.
El ex preparador físico de selecciones juveniles, Jorge Franco, también cree que en el contexto del fútbol-negocio, el contratista es, sin dudas, parte del entorno.
Franco agregó, de acuerdo a su experiencia, que muchas veces hasta las mujeres que se le acercan al "pichón" de estrella lo hacen por intereses económicos. "Suele aparecer la noviecita cuya madre la arrima a la tribuna porque Fulano va a hacer plata, ser famoso y hacer fortunas. Y al pibe no lo preparan para el rendimiento, porque al entorno no le interesa. Le interesa otra cosa de él, no que sea un buen profesional".
La deserción del sistema educativo, que no está cuantificada pero es la norma tratándose de futbolistas, la provocan las propias familias más que la práctica del fútbol, según Franco. Pero las ilusiones paternas contrastan con una realidad: sólo el 0,025% de quienes empiezan a jugar baby-fútbol consiguen un pase salvador.
Jesús Chalela, ex psicólogo deportivo de las selecciones juveniles de Víctor Púa, y presidente de la Sociedad Uruguaya de Psicología del Deporte, dijo que el modelo a imitar en el continente es Brasil. El Cruzeiro de Bello Horizonte, por ejemplo, trabaja con un equipo interdisciplinario de técnicos que insiste mucho en que el futbolista estudie. El estado de Minas Gerais tiene una política ministerial para que los atletas continúen los estudios. Le otorga cinco becas a juveniles de cada club.
En Brasil hay 14 centros de excelencia deportiva y el 55% de cada uno de ellos lo financia el gobierno a través del Ministerio de Deporte, mientras que las universidades se hacen cargo del 45% restante. "Hay una política de cómo formar deportistas, como la hay en Chile. Uruguay no destina ni un 1%", se quejó Chalela.
También se lamentó el psicólogo deportivo Arago: "hacen falta políticas ministeriales que apunten a la formación integral de ese joven".
Al respecto, el ministro de Deporte y Turismo, Héctor Lescano, dijo compartir la inquietud. "Es cierto que estamos necesitando normativas vinculantes", afirmó. Y aclaró que el borrador del anteproyecto de Ley Nacional del Deporte, que está siendo redactado por el Instituto de Derecho Deportivo a pedido del ministerio, tendrá un capítulo que "establecerá la obligatoriedad para todas las divisiones formativas de la compatibilidad del deporte con el estudio, para todos los deportes".
"También había que pensar en el día después. Es decir, cuando los deportistas dejan de pertenecer al profesionalismo, así como contemplar a los que dejaron la práctica del deporte prematuramente", agregó Lescano.
Jugadores en capilla
Cada vez que un equipo uruguayo está a punto de partir del aeropuerto de Carrasco para disputar un partido internacional, se identifica claramente la compañía de varios amigos rodeando a las principales figuras. Está el que ceba el mate, el que lleva el bolso y el que le atiende el celular.
Yanuzzi también cree que el "entorno" suele perjudicar sus intereses. Esos que "revolotean" son "los amigos fáciles, los oportunistas, que están cerca del dinero y que le han provocado a los deportistas daños mayúsculos. Antes era el alcohol y el cigarro, ahora son las noches, las mujeres fáciles y los `porros`, en el mejor caso".
"Esos amigos del entorno generado después de la fama son peligrosos porque están contigo mientras tengas todo, pero cuando te hacés pelota desaparecen".
Ignacio González, el volante ofensivo de Danubio y la selección, lo confirma. González, proveniente de una familia de clase media-alta y estudiante de tercer año de licenciatura en Dirección de Empresas en la Universidad Católica, es una suerte de "oveja negra" del hábitat.
Como los analistas, González admite que la educación es clave para manejarse con el entorno y por tal motivo, se siente privilegiado. "Hay jugadores que han tenido problemas de chicos con la comida, de techo, y en ese contexto es más difícil que se eduquen, porque ya no es una prioridad".
Las tentaciones y los oportunistas existen, dijo. "Están los que se hacen los amigos para aprovechar las cosas buenas: para la noche, para acercar una mujer, pero en las malas, cuando te pasa algo ni te llaman", sostuvo.
Horacio Peralta, hoy en Bella Vista, también puede dar fe de amistades peligrosas, por una mala experiencia que vivió. "Un amigo de toda la vida me dio la espalda, se fue para otro lado y me dolió. Uno nunca deja de conocer a la gente y a veces te tiene que pasar algo feo para ser menos confiado", dijo.
Cuando integró el Sub 17 de Uruguay en el Mundial de Nueva Zelanda de 1999, Peralta ya tenía fama de conflictivo, junto a los adolescentes Sebastián Álvarez y Mario Leguizamón, ambos de Peñarol. Por la mala conducta de varios jugadores del plantel juvenil, a esa selección la llamaban "el Iname" (hoy Inau).
Peralta llegó a Primera con Danubio en 2000, se mostró como un futbolista de talento pero por su mala conducta fue cedido a Cerro en 2001. Allí no llegó a congeniar con el técnico Jorge González y ni siquiera fue titular. Los tres años siguientes jugó en Nacional, donde vivió su auge futbolístico, aunque en ese periplo le dio unos cuántos dolores de cabeza al entrenador Daniel Carreño. No pudo brillar en Italia y tampoco tuvo éxito en el Flamengo entre 2005 y 2006. La prensa carioca publicó que fue visto en un boliche previo a un partido importante. Varios periodistas deportivos lo han puesto como el jugador trasnochado por antonomasia.
Da Silveira: "Un Peralta con voluntad y sentido profesional llega al Real Madrid. ¿Y dónde está Peralta? Suplente en Bella Vista. Algo anda mal ahí... Pero vos le decís algo a Peralta y se calienta, no te da bola y no te saluda. Él eligió su entorno y su futuro".
Peralta: "Si uno tiene juntas que no le sirven es el primero en reaccionar. En Uruguay todos quieren ser padres o consejeros del jugador. Yo siempre tomé decisiones propias: a veces erré y a veces acerté".
Sobre el episodio que publicó un diario de Rio de Janeiro, el jugador dijo que sólo estaba compartiendo una pizza con un vaso de cerveza y lo fotografiaron. "Pero acá de una piedrita se hizo una roca".
Otro que eligió su propio entorno y su presente es el volante de Danubio, Jorge García, quien integró selecciones juveniles, se probó unas semanas en el poderoso Chelsea inglés y volvió para continuar su carrera en el equipo de Maroñas e integrar la selección de Uruguay.
García, de 20 años, protagonizó el año pasado una pelea con un policía a la salida de Ibiza, una discoteca frecuentada por travestis. Según publicó La República, el joven amenazó al oficial diciéndole: "no te metás conmigo, mirá que soy hijo de Paco", en alusión a Francisco Casal. García desmintió haber dicho eso, dado que su representante es Bentancur.
Fuentes de Danubio dijeron que el futbolista nunca quiso alejarse de su barrio, el Borro. Su representante hizo esfuerzos inútiles por sacarlo de allí. En una oportunidad se fue, pero volvió. Tras el conflicto a la salida del baile, el técnico Gustavo Matosas le sugirió atenderse con un psicólogo. "Es un ambiente complicado en la familia y el barrio", dijeron las fuentes.
El propio futbolista admitió para esta nota que sigue viviendo en el barrio Borro, donde dice saber diferenciar a sus amigos de los que aparentan serlo por conveniencia. "Mis amigos son los de siempre, los del campito. Algunos luchan con su familia trabajando, y sé que no me van a cambiar la cabeza. No creo que se metan en la droga porque si lo hacen la van a cagar, porque vemos mucha gente en la droga acá en el barrio, y no quiero que le pase lo mismo a la gente que quiero".
"Acá hay muchos gurises que se están drogando, pero yo voy a estar rodeado de la gente que me quiere, y no voy a querer estar con esos otros. Sí los saludo porque me conocen del barrio", agregó García.
Sobre su expulsión del local bailable se mostró arrepentido. "No debería haberme peleado porque era claro que iba a salir en los diarios. Me sacaron del baile y un policía me agredió, y después pasó lo que pasó".
A otro que le tienta salir de noche o reunirse con amigos "a tomar un vino" es Maximiliano Arias, de Peñarol, quien cuando no integra el plantel se suma a la barrabrava del club a tocar el tambor.
"Un viernes es el cumpleaños de un amigo, después se van para la bailanta y yo me tengo que quedar. Es lo que elegí. Distingo bien a mis amigos de siempre de los que se acercan ahora. Mis amigos son el gordo Maxi, mi primo Rodrigo, mi viejo y mi tío. Ellos entienden que yo no puedo salir. Los demás que arranquen", dijo Arias.
Las historias se repiten. Familias pobres, necesidades insatisfechas y el fútbol como salvavidas. Muchos de ellos no son capaces de asimilar el nuevo mundo.
Aún así, José Veloso, jefe del departamento de Control del Dopaje de la Dirección Nacional del Deporte, cree que ellos están en mejores condiciones que seres primitivos que lograron dominar su entorno. Según él, hay tres aspectos en forma de triángulo: el medio, el hombre y la droga. De cómo interactúan esos vértices depende cómo va a vivir el hombre.
"Si el hombre de Neanderthal, con un coeficiente mental inferior y con una cantidad de centímetros cúbicos de materia gris menor a la nuestra logró dominar el fuego, logró domar a las bestias para meterlas adentro de la jaula y comérselas, mucho más un deportista. Tiene que poder con su entorno".