MAUREEN DOWD, THE NEW YORK TIMES
El mejor ex presidente que no llegó a ser presidente podría hacer que una de las campañas electorales más interesantes en la historia de Estados Unidos sea aún más interesante. ¿Aprovechará su momento verde en la alfombra roja, vestido de esmoquin negro, para hacerse con los Estados azules (los que votan demócrata) y ganar la Casa Blanca?
El Goráculo es el único que conoce la respuesta.
El hombre que supo profetizar el cambio climático, internet, el terrorismo e Irak ha reconocido que su problema fue, tal vez, que iba demasiado por delante. Durante una conferencia a la que asistía oyó decir que "existen ideas que están maduras, ideas que están madurando, ideas que están pasadas y una categoría que todavía no ha amanecido".
"Y, de repente, lo comprendí", explicaba Al Gore el año pasado. "¡La mayor parte de mi carrera política la he pasado dedicado a defender ideas que no han amanecido todavía! Así que pensé: ése fue mi error".
Mientras Gore disfrutaba de la adoración de Hollywood, los demócratas se preguntaban: ¿Es este gordinflón vestido con esmoquin de Ralph Lauren una idea madura, o una idea que ya está pasada de moda?
Hillary es un derroche de producción, y Barack Obama un guión sin acabar, así que quizás ha llegado el momento de sacar al ex vicepresidente de su compás de espera. Según Newsday, los esbirros de Hillary tratan de pronosticar el futuro del Goráculo fijándose en su cintura; creen que, si tiene intención de presentarse, perderá peso y volverá a estar en forma.
Hillary, que sabe ver de dónde sopla el viento, se apropió de la jerga ecologista de Gore inmediatamente después de la ceremonia de los Oscar y se dedicó a hablar del medio ambiente por todo el estado de Nueva York. Dados sus enfrentamientos con Hillary en el pasado, a Gore le habrá encantado, sin duda, ver que su popularidad en Hollywood aumenta al mismo tiempo que se debilita la de ella.
Si Gore espera mucho tiempo para declarar su intención de presentarse, todos los asesores habituales estarán ya contratados; eso le beneficiaría, porque en el 2000 fueron sus estrategas profesionales los que le convencieron de no poner tanto énfasis en el medio ambiente, que es precisamente el tema que le hace parecer más auténtico. Las mismas diapositivas sobre bucles de retroalimentación y pautas meteorológicas que hacían bostezar a quienes cuidaban de su imagen han servido para que su película haya obtenido un premio de la Academia.