ANTONIO ALVAREZ
Una genialidad es una sumatoria de coincidencias. En la realización de El Padrino coincidieron varios asuntos: un libreto inspirador, un director en estado de gracia y un grupo de actores que confirmaron ser los mejores de su generación.
Los protagonistas de El Padrino (Brando, Pacino, De Niro) no pudieron salir de la familia Corleone. Sus interpretaciones posteriores de mafiosos terminaron siendo copias menores, cuando no parodias de sí mismos y de sus personajes.
El reportaje central de Qué Pasa cuenta cómo es la estructura de la mafia de verdad, el poder actual de la Cosa Nostra, sus vinculaciones políticas, diferencias y semejanzas con el folclore mafioso. Y sobre todo, muestra una realidad cruel que incluye la vigencia de la vendetta como institución y negocios ilegales por millones de dólares.
La adaptación rioplatense al lenguaje de la mafia es interesante. Cuando en el mundo del fútbol se escucha tan a menudo decir que alguien "tiene códigos", la traducción simultánea indica que se trata de un individuo que es respetuoso de un montón de reglas no escritas (respeto por las chacritas, poner la amistad por encima de la idoneidad), que son vistas como cualidades.
Esta lógica mafiosa de tipo residual socava las instituciones y se encarta dentro de sus estructuras en forma de clientelismo y de corrupción.
Se vuelve parte de nuestra cultura. En Uruguay, una expresión muy usada es "tener padrino", o sea tener un protector que facilite las cosas sin importar los méritos del ahijado. "El que no tiene padrino muere infiel", según el dicho popular.
La mafia también inspira a políticos exitosos. "Para los amigos todo, para los enemigos la ley", es una práctica usual en esta región del mundo.
El abuso de funciones, delito muy famoso en estos días, tiene sólidas raíces en esta suerte de culto a la amistad. Mafia quiere decir organización criminal. Pero la tercera acepción del término para la Real Academia es "grupo organizado que trata de defender sus intereses".
Es un comportamiento que no requiere criminales vestidos con trajes a rayas planeando asesinatos. Puede ocurrir en el directorio de un organismo público,que aprueba financiar un absurdo monumento con dinero de los contribuyentes.
Son buenos muchachos. Sólo eso.