Hugo Rafael Chávez Frías es el primer presidente venezolano nacido en llanos de Barinas, un estado del suroeste del país.
El folclore dice que la llanura se ve más profunda al pie de los Andes, que el sol es tan excesivo como algunos de sus hijos y que el talante de la población tiene algo de las coplas llaneras que lloran y ríen a la vez.
En el revocatorio de 2004, Chávez obtuvo 86% de las voluntades. Su casa natal -una humilde finca de tres habitaciones y patio trasero- es hoy sede partidaria del Movimiento Quinta República. En estos días se lanza en Sabaneta el libro Maisanta, el último hombre a caballo que revela las supuestas andanzas revolucionarias del abuelo de Chávez al lado de Simón Bolívar.
Las duras condiciones económicas hicieron que Hugo, de niño, viviera con su abuela Rosa Inés y subsistiera por la venta de pasteles de papaya. En su primer día de escuela fue rechazado por ir con alpargatas. La calle lo alejó de los sueños de su madre, que quería verlo con hábitos de sacerdote.
Nada hacía pensar que Hugo sería un revolucionario. Él quería jugar en las grandes ligas de béisbol de Estados Unidos. Cuando su ídolo Isaías "Látigo" Chávez murió, él lloró durante días. Hugo quería ser un ídolo capitalista, cuenta Aníbal Chávez, su hermano, actual alcalde de Sabaneta.
A los Chávez les llaman la "familia real". Hugo de los Reyes Chávez ya no es el padre desocupado. A los 76 años es el gobernador de Barinas. Elena Frías, la madre, dirige la "Fundación Niño" que maneja multimillonarios recursos estatales. Ahora es adicta a las cirugías y a la marca Dolce & Gabbana.
Argenis Chávez es vicegobernador y le dicen "Colin Powell". Adelis Chávez es vicepresidente ejecutivo del Banco Sofitasa. Nacho Chávez dirige los convenios con Cuba. La familia es acusada de enriquecimiento ilícito. La prueba es el sospechoso crecimiento de la estancia "La Chavera". Allí los Chávez no sólo engordan ganado. Se reúnen para ver cómo va la revolución y cómo se defienden de la envidia oligárquica.
Una de las paradojas venezolanas es que la liquidez del país para pagar planes sociales se la debe a su enemigo declarado, Estados Unidos, país al que le vende todos los días más de 1,1 millones de barriles de petróleo .