POR GABRIEL SOSA
Finalmente la mano derecha claudicó. Ya no responde, como antaño, a lo que dicta la mente".
Con esas palabras Roberto Fontanarrosa, uno de los mejores humoristas gráficos argentinos (si no el mejor) comenzaba una carta a los lectores de la revista Viva del diario Clarín, donde anunciaba su imposibilidad de continuar dibujando.
Hace cuatro años se le diagnosticó esclerosis lateral amiotrófica, una enfermedad relativamente rara: Fontanarrosa es uno de los 2.000 argentinos que la padecen. Para combatirla el dibujante no ha despreciado ningún medio, incluyendo un tratamiento con células madre en Uruguay. Hasta hoy, no ha logrado detenerla.
En su lucha, al dibujante rosarino no le han faltado homenajes. En un Congreso de Escritores en Cartagena de Indias, Fernando Savater le entregó un premio reconocimiento otorgado por los asistentes a uno de sus colegas. "Seguro que en Rosario, donde vivo, el premio ha sido muy bien recibido y deben estar festejando en las calles", ironizó el argentino.
Y, de hecho, a su regreso a Rosario, la gente de la ciudad se congregó espontáneamente frente a su casa para ovacionarlo. Fontanarrosa, que no estaba al tanto de nada, escuchó el timbre, y al abrir la puerta se encontró con sus conciudadanos aplaudiéndolo.
También cosechó aplausos en el Congreso de la Lengua Española celebrado en Rosario el año pasado, donde su ponencia semiimprovisada en defensa de las malas palabras fue la más celebrada. Y finalmente, el Senado argentino le entregó la mención de honor "Domingo Faustino Sarmiento".
Pero la mano ya no quiere más.
"Fue un alivio llegar a esta determinación porque ya me costaba mucho dibujar y me salía mal", declaró al Canal 3 de Rosario. Fontanarrosa seguirá guionando. Sus páginas unitarias en Clarín las dibujará su colega y amigo Crist, y la página quincenal de Inodoro Pereyra, Oscar Salas.
Pero la mano que creó a Boogie el Aceitoso, a Inodoro y Mendieta, y a más de 25.000 chistes gráficos en 39 años de carrera, esa ya no estará más.