Un sentimiento que nadie quiere parar

Barra. La primera línea de la hinchada de Boca, con Rafael Di  Zeo gritando a la izquierda. 300x198
Barra. La primera línea de la hinchada de Boca, con Rafael Di Zeo gritando a la izquierda.
La Nación / GDA

POR IGNACIO QUARTINO, CORRESPONSAL EN BUENOS AIRES

¿Qué tienen en común un barrabrava, la clase política, un líder sindicalista, la batalla de San Vicente y una redituable tienda de remeras? Que todos, de alguna forma u otra, están relacionados con la actualidad del fútbol argentino.

Desde que Torneos y Competencia (que viene a ser un símil de Tenfield en Uruguay) no logra renegociar el contrato por los derechos de televisación del fútbol profesional con la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), los medios de comunicación de ese país se están haciendo eco de los hechos de violencia que a diario ocurren en los estadios de la vecina orilla. Y, con permiso de los periodistas deportivos que se adueñaron de la frase "el fútbol es un fiel reflejo de lo que sucede en la sociedad", se puede decir que los incidentes ocurridos en la Quinta de San Vicente durante el traslado del cuerpo de Perón el 17 de octubre pasado ayudan a entender esta afirmación.

De acuerdo a las investigaciones realizadas tras la batahola entre sindicalistas que respondían al presidente de la Central General del Trabajo (CGT), Hugo Moyano, y el gremio de la construcción (UOCRA) liderado por Juan Carlos "El Pata" Medina en la quinta que fuera propiedad de Juan Domingo Perón, pudo comprobarse que en ella habían participado integrantes de la barrabrava de Estudiantes de La Plata, Independiente y otros clubes que actualmente militan en las divisiones de ascenso del fútbol argentino.

Por ejemplo, una foto de Hugo Moyano durante el discurso que brindó en medio del caos delató que uno de sus custodios es, nada menos, que "El Polaco", jefe de la barrabrava de Independiente. Además, el personaje que ejecutó los disparos con la cámara del canal de noticias TN como testigo se llama Emilio Medina y es chofer personal del hijo de Moyano, Pablo, que está vinculado a la comisión directiva de Independiente.

Desde luego, este es apenas uno de los tantos vínculos que existen entre dirigentes políticos argentinos y grupos de choque que dicen llamarse hinchas. En el ambiente del fútbol se sabe que presidentes de los clubes profesionales están obligados a regalarle entradas a los barrabravas de sus equipos, "porque si no al otro día tengo que ir al club en un tanque blindado", según admitió un presidente de un club de Primera de Argentina que prefirió no revelar su nombre.

El presidente de Boca, Mauricio Macri, no se cansa de repetir ante los micrófonos que su relación con Rafael Di Zeo (el barrabrava más famoso de la actualidad) es inexistente. Sin embargo, hay ocasiones en las que el "barra" parece tener más poder que el dirigente en la interna del club. Basta citar el último clásico entre Boca y River, el 8 de octubre pasado, cuando Di Zeo logró que hinchas de la famosa barra de la 12 ingresaran gratis a la tribuna visitante del estadio de River Plate y no pasara nada.

De hecho, las cámaras de televisión presentes en el ingreso de la cancha al Monumental de Núñez mostraban a Di Zeo con más autoridad que los policías a cargo del operativo de seguridad. Hasta les pedía ayuda a los oficiales para poner orden en el ingreso de sus muchachos y despectivamente les decía: "Cabeza, controlá allá".

Para Jorge Lanata, este hecho puntual y lo ocurrido en San Vicente "es la consecuencia de jugar con fuego. Si te asociás a la mafia, si permitís que las barrabravas se integren a los partidos, si las legitimás, los transformás en héroes urbano. Di Zeo estuvo en tres programas el mismo día. Con gente que si vos hablás jamás harían apología a un violento. Andy Kustneszoff, Daniel Tognetti y Rolando Graña (conductores de tres programas periodísticos). (...) Y, sin embargo, terminaron siendo útiles a Di Zeo. Digo, si vos desde el poder garantizás toda esa impunidad en algún momento se te va a dar vuelta", indicó el periodista a revista Veintitrés.

En el prontuario de Di Zeo figura una causa abierta por agredir salvajemente a hinchas de Chacarita en 1999, que podría colocarlo tras las rejas durante cuatro años. Pese a ello hace unas semanas el líder de la 12 logró que la AFA suspendiera el partido entre Boca y Racing, luego que éste presentara un recurso de amparo ante la justicia por considerar injusto el derecho de admisión que el comité de seguridad de espectáculos deportivos le aplicó a su persona.

Gran negocio

Di Zeo, así como la mayoría de los barrabravas de Argentina, repiten con insistencia que sus vínculos con la Justicia y la clase política son permanentes, aunque éstas últimas lo nieguen.

Es muy común oír a un barra decir que si ellos abren la boca arruinarían la carrera de un juez de la Nación o un político de trayectoria. Sin ir más lejos, es de público conocimiento que Di Zeo mantiene un romance con una persona muy allegada al gobernador de Buenos Aires, Felipe Solá. Asimismo, según una investigación de la revista Un Caño, guarda amistades con gente muy cercana al ministro del Interior, Aníbal Fernández. En su círculo íntimo, el popular Rafa sostiene que al único que le teme es al presidente Néstor Kirchner. Tan importantes son los contactos de Di Zeo con las autoridades nacionales que en una oportunidad declaró que la libertad de una persona está garantizada teniendo los números telefónicos de algún juez amigo.

Gracias a esos números, Di Zeo puede entrar al Monumental de Núñez (la cancha de River) sin pagar entradas, y paralelamente le agrega proyectos a su "empresa", que es la mismísima hinchada de la 12.

Para el barra y sus compañeros, el clásico entre Boca y River es un día de zafra. Conscientes de la curiosidad que este clásico despierta en países del Primer Mundo, la 12 organiza tours turísticos para aquellos extranjeros que deseen ver un Boca-River con la célebre hinchada.

Los clientes pueden ser hinchas del Real Madrid, Juventus o cualquier otro grande de Europa, que contratan el Pura Adrenalina Tour -que es como se conoce esta nueva modalidad de turismo urbano- a cambio de 150 dólares, de los cuáles a la barra le queda el 60 %. Según el fanático boquense, los turistas presencian una verdadera clase de hincha, que no se aprende ni en Harvard. "En realidad esto (para los parciales europeos) viene a ser la Universidad de Harvard", confesó el líder de la 12 al periodista Daniel Tognetti en el programa Blog.

Además, Di Zeo negoció con una empresa de ringtones derechos de autor para cobrar un porcentaje por las descargas que los usuarios hagan por tener en su celular el canto original de la barra que dirige, como si fuese un grupo de rock.

Pero eso no es todo. Su barra también se ocupa de animar fiestas en las peñas boquenses que hay en todo el interior argentino. De acuerdo a lo que publicó el diario Olé, una peña de un pueblo de la provincia de Córdoba organizó una reunión con hinchas e integrantes del plantel profesional. Cuando los impulsores de esta idea llamaron a la sede del club para gestionar la visita de uno de los ídolos, les informaron que, para ese tipo de eventos, debían comunicarse con los integrantes de la barra de la 12.

Con estos negocios, sumados al aporte de mecenas que colaboran con la causa de Di Zeo por favores que éste alguna vez les ha realizado, su sueldo por ser barrabrava está a la altura de un ejecutivo de primera línea que trabaja más de diez horas por día. Es decir, alrededor de 5.000 dólares.

Clásico bajo amenazas

En River, mientras tanto, luego que los jugadores del plantel profesional perdieran un partido en condición de visitante en cancha de Racing, al regresar a la concentración del Monumental de Núñez se encontraron con que las ruedas de sus autos estaban totalmente tajeadas, en clara señal de amenaza por el resultado obtenido en el campo de juego.

Este hecho provocó la lógica preocupación de las autoridades y la Justicia citó a los jugadores para que declararan sobre el hecho. Sólo el arquero titular, Juan Carrizo, confesó a los medios de prensa que sentía miedo por la situación vivida. Sin embargo, tanto él como sus compañeros de equipo prefirieron no dar nombres de quiénes podrían ser los culpables de este acto ante la Justicia, y la causa quedó sin efecto.

El único uruguayo que presenció este acto fue Marcelo Sosa, pero le quitó importancia: "¿Cómo voy a tenerle miedo a los barrabravas si me crié entre las puñaladas y las balas?", dijo Sosa, recordando sus humildes orígenes en Villa Española.

La barra de River Plate es diferente a la de Boca. Popularmente son conocidos como "Los borrachos del tablón" y el número que los caracteriza es el 14. El jefe es Alan Schlenker y su apariencia tiene más que ver con la de un rugbier que con la de un fanático de fútbol. Si bien es cultor del perfil bajo, cada vez que Alan sale en cámaras luce impecable, con remeras Polo y lentes de sol. Él y su grupo de secuaces pasan gran parte del día en el gimnasio del club moldeando su cuerpo. Este entrenamiento les permite hacer trabajos de patovicas o security en distintos espectáculos, que siempre vienen acompañados de suculentas remuneraciones. Otra alternativa para engrosar sus bolsillos es la extorsión. Estos hinchas le garantizan la seguridad en un estadio a los dirigentes, siempre y cuando les donen entradas a distintos eventos para después revenderlas. Algunos, directamente, son empleados del club y cobran un sueldo. Este tipo de actos, por cierto, no son exclusividad de los hinchas "millonarios".

Pese a las diferencias, entre las barras de River y Boca no hay odios ni rencores. Mantienen ciertos códigos. Incluso, hace unos días trascendió la posibilidad de que Di Zeo y Schlenker visitaran un hospital de niños para entregar juguetes, aunque después fue desmentido. Igual, esta no hubiese sido la primera vez que Di Zeo tuviera iniciativas de este tipo. Es más, hace un par de meses concurrió a un hospital acompañado de dos jugadores del plantel profesional de Boca y hasta firmó autógrafos.

Un producto del marketing

Evidentemente, en Argentina existe un extraño culto a los violentos. Si no, ¿cómo entender el éxito de una tienda denominada Barrabravas Wear? El local se encuentra dentro del mundillo under que promueve la galería Bond Street, ubicada en el centro de Buenos Aires.

Su dueño es un ex rugbier y patovica llamado Martín Lapadú, y no puede quejarse. La tienda funciona bien porque ahí se venden remeras con frases como "Antisocial", "Fútbol terrorista", "Canten putos" o "A todas las hinchadas vamos a matar".

Curiosamente, la clientela de Barrabravas Wear no tiene el perfil de Rafa Di Zeo o Alan. Todo lo contrario: el habitué es el adolescente de clase media-alta con una contextura física más bien pequeña. Gran parte de ellos son extranjeros, que gustan de la filosofía de vida pesada que transmiten los barrabravas.Además de remeras agresivas, el local está decorado con fotos de enfrentamientos entre hinchas y en la entrada domina la imagen de una pelota de fútbol que está por ser atravesada por un cuchillo. Todo un símbolo del fútbol como fiel reflejo de la sociedad.

Un buen balazo en las rodillas

Claudio Flores y Santiago Silva juegan en el fútbol argentino. ¿Cuántos jugadores que militan en el alicaído fútbol uruguayo no desearían estar en sus lugares? Fútbol con estadios llenos (hasta que la AFA prohibió el ingreso de los hinchas visitantes), campos de juego en impecable estado, buenos sueldos y mucha fama en caso de colmar con las expectativas de los hinchas.

Sin embargo, estos dos jugadores vivieron algo indeseado. Sintieron la presión y la amenza de los barrabravas argentinos en carne propia. El caso más recordado fue el del ex arquero de Peñarol, Claudio Flores, que actualmente ataja en Lanús.

En 2004, meses antes de jugar a préstamo en el fútbol paraguayo, Flores recibió la llamada de un barrabrava que jamás podrá olvidar. Producto de un pico bajo de rendimiento del arquero en la cancha, el hincha amenzó a su hijo. "Al otro día de recibir ese llamado cargué las cosas en el auto y me fui para Uruguay. Por suerte, conté con todo el respaldo del presidente del club. Pero los jugadores que son de Buenos Aires a veces no tienen la misma posibilidad que yo y no pueden irse del país. Es como decía Diego Maradona: estas cosas no solo te perjudican a vos, después tu familia va a al supermercado y se la pueden agarrar con alguno de ellos. Es muy duro", sostuvo el arquero uruguayo.

Santiago Silva, delantero de Gimnasia y Esgrima de La Plata vivió hace un mes un episodio similar al de Flores pero, según las investigaciones, no contó con el apoyo de los dirigentes del club. Todo lo contrario. Al parecer, el presidente de Gimnasia, Juan José Muñoz, mandó barrabravas del club a que lo amenzaran -a él y sus compañeros de equipo- con pegarle un balazo en las rodillas si no se dejaban ganar el partido que tenían pendiente contra Boca Juniors.

El pedido de los fanáticos radicaba en que si Boca no ganaba, Estudiantes de La Plata -rival de todas las horas de Gimnasia- se acercaba al título. Una vez concretada la amenaza, los jugadores de Gimnasia no quisieron saber nada con ganar y se dejaron convertir cuatro goles en 45 minutos, como para demostrar que ellos no querían saber nada con que Estudiantes fuera campeón.

Silva y el resto del plantel de Gimnasia tuvieron que declarar ante la Justicia. Ninguno se animó a confirmar las amenazas de muerte que recibieron por parte de los hinchas y los jugadores optaron por el silencio. La causa será archivada.

Para Claudio Flores es lógico que los jugadores no revelen detalles. "No puede ser que la Justicia llame a declarar a personas que están amenazadas. Si ya se sabe lo que ocurrió, ¿por qué no les toman declaraciones a los jugadores en lugares secretos? Así es imposible que cuenten todo porque saben que sus vidas corren peligo", admitió Flores, que intentó -sin suerte- comunicarse con Santiago Silva para solidarizarse con él en este duro momento.

Flores no oculta el miedo que siente a esta situación. En Lanús, "miedo tenemos todos. Vas al vestuario con el mate y en las conversaciones estos temas están arriba de la mesa. Creo que los futbolistas estamos cada vez más solos. Entonces es muy difícil entrar a un campo de juego porque somos los más expuestos y los dirigentes se ocultan", sostiene el arquero que termina la nota con una frase que siempre es buena recordar: "el fútbol es un juego". "Lamentablemente, un partido no tendría que ser la vida de nadie, pero por ahora nadie parece entenderlo", concluyó

Madres sin hijos

Argentina no sólo se distingue en el mundo por ser el país que tiene la avenida más ancha y las chicas más lindas del mundo. También es el único país que tiene una asociación que reúne a los familiares que fueron víctimas de la violencia en el fútbol.

La sigla de esta triste organización es FaViFa (Familiares Víctimas del Fútbol Argentino). A menudo puede verse gente de la FaViFa en los alrededores de cualquier cancha de fútbol argentino para mostrar una pancarta contra la violencia. Por lo general, se trata de madres que sufrieran la pérdida de un hijo durante un enfrentamiento entre barrabravas.

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