Greenpeace presentó en 2006 un plan de producción limpia para Uruguay y Argentina:
Toda planta nueva deberá hacerse con el proceso TCF, totalmente libre de cloro. Para Greenpeace el término ECF (tecnología que utilizarán Botnia y Ence) no garantiza una buena práctica ambiental, sino que sólo va de grandes concentraciones de dióxido de cloro para blanquear la pasta, a menores concentraciones. El uso de dióxido de cloro siempre existe, lo que puede generar lo que se conoce como organoclorados, sustancias tóxicas y altamente contaminantes que tienen propiedades bioacumulativas en tejidos grasos de seres humanos.
Prohibir a partir de 2007 los procesos de blanqueo con cloro elemental para las plantas que ya existen. Para 2015 todas las plantas deberían estar convertidas al proceso TCF.
Las plantas nuevas deberían presentar un plan de eliminación progresiva de las descargas líquidas y gaseosas.
Reciclar todo el papel descartado por el Estado.
Promover créditos para la reconversión de las industrias a procesos más limpios y el crecimiento de las empresas de reciclado.
Elaborar planes de explotación sostenible de las maderas.
Estudiar los impactos ambientales y socio-económicos de la instalación de las plantas industriales y plantaciones forestales.
Establecer zonas para el desarrollo forestal y plantas que no produzcan más de 700.000 toneladas anuales de pulpa.
Que las comunidades afectadas aprueben los emprendimientos.