NAUSICAA PALOMEQUE
-¿Cómo ubica al PIT-CNT ante el primer gobierno de izquierda?
-Cuesta adaptarse. Como oposición la relación entre el Frente Amplio y el PIT-CNT funcionó de forma muy aceitada porque acumulaban fuerzas. Los trabajadores reivindicaban y proponían y el partido los defendía en el Parlamento. Hoy hay una cierta coincidencia, en derechos humanos, políticas de atención a la pobreza, diálogo social y tripartito. Pero cuando aparecen las diferencias se marcan con mucha fuerza. Hay una mayor exigencia no sólo de los sindicatos, también de aquellos ámbitos que tienen un talante de izquierda, como el Casmu, la Universidad, porque "Si siempre compartimos esto, esto y esto, ¿cómo nos vas a decir que no? Ahora cumplime. Hasta ayer estabas acá, ¿y ahora qué pasó?".
-¿Por qué aumentaron los conflictos sindicales este año?
-2005 fue el año de menos conflictos en diez años y en 2006 crecieron mucho. Está muy ligado a la negociación salarial. Lo más llamativo son las ocupaciones, que se relacionan con el crecimiento de los sindicatos del sector privado, que en dos años se duplicó y rejuveneció. Esos trabajadores tienen poca experiencia y ocupan. Tradicionalmente esa es la última medida a tomar. Esa precipitación e inmadurez se explica porque son organizaciones débiles y no tienen fuerza para negociar. Es una forma de pedir que los escuchen.
-¿Por qué se pronosticó que 2006 iba a ser un año poco conflictivo?
-Entendimos que sería un escenario de cooperación por la afinidad entre el gobierno y la central sindical y por la existencia de un movimiento sindical unificado, que favorece las negociaciones. Nadie desconoce el vínculo histórico entre los sindicatos y la izquierda. De hecho, en el Congreso del Pueblo de 1965, en el documento de la CNT se expresa el programa fundacional del Frente Amplio. Con los años el Frente Amplio fue matizando sus posiciones y la actividad sindical no. Y allí aparecen diferencias importantes sobre inserción internacional y política económica, específicamente en la inversión para el empleo, el pago de los intereses de la deuda externa y las políticas de presupuesto público. No es lo mismo ser gobierno que sindicato y no siempre coinciden las prioridades y los tiempos.
-Se ha cuestionado que el gobierno no pone límites ¿cómo lo ve?
-Por supuesto que el gobierno trata de escabullir la imposición y procura que los límites se procesen por la vía institucional. Evita caer en el modelo anterior de imposición unilateral, empresarial o gubernamental. Apuesta a la negociación y a la autorregulación, es la base del modelo tripartita. Entiende que el conflicto entre empresarios y sindicatos es parte de la sociedad y le da un espacio institucional para encauzarlo con reglas, procurando que no sea ajeno al sistema político.
-¿Qué rol cumple hoy Juan Castillo?
-Creo que hizo algo bastante inteligente cuando renunció a ser diputado, se quedó del otro lado y tiene las manos más libres. Es una especie de ministro sin cartera. Castillo tiene que ejercer un equilibrio difícil de apoyo crítico, sin parecer oficialista, coincidir con muchas de las políticas de gobierno y al mismo tiempo, mantener el respaldo de las organizaciones sindicales siendo combativo.
-¿Qué cambios se dieron con la reinstalación de los consejos de salarios?
-A partir de 2005 se pasó a un modelo de regulación y participación estatal, sobre todo teniendo en cuenta el período 1990-2004 de flexibilización y desregulación de las relaciones laborales. Ese es un acuerdo fuerte, muy reclamado por los sindicatos, sobre todo del sector privado, donde hay mayor desamparo y riesgo de ser perjudicado en un proceso de sindicalización.
-¿Cómo analiza las negociaciones?
-Las rondas de negociación fueron exitosas, con 90% de acuerdo. Pero tiene que haber un aprendizaje de todas las partes. Los sindicatos necesitan una organización más informada y para eso tiene que haber información disponible para la discusión sobre los procesos de producción, posibles compras, ventas, reestructuraciones. En general los empresarios desconfían del diálogo, prefieren la lógica unilateral. No va a ser un proceso sencillo, sobre todo en los que están acostumbrados a decir siempre que no.
-¿Y ley de negociación colectiva?
-Es el tercer nivel de las negociaciones y será el desafío del año 2007. Hasta ahora fue el consejo superior de salarios y los consejos de salarios, pero en general no se llegó a la negociación empresa por empresa. Sería un espacio bipartito y el papel público lo estaría jugando la ley, que genera el escenario y obliga a la discusión. La ley ampliaría los espacios de negociación para incorporar temas específicos, más allá de los acuerdos salariales, las reconversiones, los cambios de perfil de los trabajadores. El conflicto de Dancotex es un ejemplo de un importante agujero en las relaciones laborales. Acá no existe ni tradición ni obligación legal de diálogo entre empresarios y trabajadores sobre reestructuras y desplazamientos y en el mundo de las relaciones laborales lo que no está explícitamente exigido o incentivado no se da.