EFE
UN ERROR EN UNA investigación científica sobre la conducta de los usuarios de internet ha desatado el furor de más de 658.000 suscriptores del portal America Online, que han visto expuestas públicamente sus andanzas en la red. Los usuarios de uno de los mayores proveedores de acceso a internet se preguntan ahora si sus búsquedas, inocentes o libidinosas, han quedado expuestas a quien quiera verlas por cortesía de AOL.
Uno de los más preocupados será el suscriptor 17556639, quien en sus búsquedas utilizó repetidas veces estas frases: "cómo matar a su esposa", "asesino de esposa", "gente muerta", "fotos de muertos", "fotos de decapitados". El señor 17556639 también buscó información sobre "churrasco con queso", pero más vale no imaginar cómo se combinan esas búsquedas.
Durante unos diez días, por razones que el portavoz de AOL, Andrew Weinstein, calificó como "errores graves", la firma colgó en internet unos 19 millones de "búsquedas" hechas por más de 650.000 suscriptores durante tres meses. Cada vez que un usuario hace una búsqueda en internet -es decir, marca palabras sobre asuntos que le interesan en alguno de los sitios "buscadores"- la actividad queda registrada junto al número de suscriptor.
AOL es el cuarto mayor buscador de internet, por detrás de Google, Yahoo! y MSN, de Microsoft, y el incidente sale a luz cuando la firma intenta ampliar el número de suscriptores con ofertas de servicio gratuito.
Weinstein dijo que las búsquedas divulgadas representan alrededor de un 0,33% del total de las llevadas a cabo en las redes de AOL entre el 1° y el 31 de mayo pasado. AOL no divulgó la identidad de los suscriptores, sólo sus números, y los asuntos que les interesan.
Con esos datos, cualquier curioso que tenga unos mínimos conocimientos sobre uso de internet puede establecer las identidades de buena parte de esos usuarios.
Las listas muestran a suscriptores que han hecho búsquedas reiteradas de pornografía infantil, o "cómo decirle a tu familia que has sido víctima de incesto", o "cómo divorciarse de un cónyuge que está en la guerra".
Muchos por saber qué dicen otros sobre ellos, hacen búsquedas empleando sus propios nombres. Luego, en otros rastreos, es posible que tecleen su teléfono, su dirección, su número de tarjeta de crédito. El sitio Techcrunch fue el primero que alertó. "Si uno combina esas búsquedas para satisfacer el ego, con búsquedas de pornografía, están dadas las condiciones para un bochorno", escribió Michael Arrington en ese blog.