EL PAIS DE MADRID
ANDRÉS VALERO CASTELLS SINTIÓ como un golpe tremendo el diagnóstico de Alzheimer de su madre. No sólo por saber que se enfrentaba a esta enfermedad, sino por "la impotencia y la rabia de que no había nada que hacer". Esto fue hace 11 años, cuando Amparo tenía 49 años y Andrés 22. Ahora, casado y con dos hijos, el compositor convirtió aquellas lágrimas en notas. Mientras su madre se encuentra en estado vegetativo, Valero presentó en el Palau de la Música de Valencia su tercera sinfonía, Epidemia silenciosa, una composición de media hora dedicada a la enfermedad de Alzheimer que le encargó la Jove Orquestra de la Generalitat valenciana.
Su caso es, en esencia, el mismo que el de las aproximadamente 600.000 personas con Alzheimer en España, a los que algunos estudios suman otros 200.000 sin diagnosticar. La sinfonía está dividida en cuatro movimientos. El primero, el más desgarrado, plantea la cuestión. El segundo está planteado como una visita al cerebro humano en el que se representan con armonía las conexiones neuronales en normal funcionamiento y los efectos que tienen las placas amiloides y los ovillos que desencadenan la enfermedad. La tercera parte es la más amable: un emocionado recuerdo de cómo eran las cosas. Incluye las melodías que su madre apreciaba más, como el adagio de Benedetto Marcello y el primer tema de las czardas de Vincenzo Monti.