AGRADECIDO por el apoyo incondicional que recibió, Víctor Hugo Morales también pagó el precio de criticar al gobierno desde una televisora estatal. A cambio, le ofrecieron hacer un programa dedicado a los deportes o a la música clásica. "No, gracias", respondió.
-¿Cómo y cuándo se enteró que Desayuno no salía más al aire?
-En Berlín viendo un recital de Plácido Domingo, Villazón y Netrebko en un delicioso anfiteatro en un bosque. Nada es perfecto...
-Hay versiones que dicen que el gobierno se molestó por los comentarios que usted realizó sobre el acto del 25 de mayo. Sumado a la postura que usted mantiene en el conflicto de las papeleras...
-Yo me iba ese día a Europa, y ante tanto despliegue con lo armado en la Plaza de Mayo, al ofrecer los estrenos de cine dije: "para aquellos que sufren con todo esto, y prefieren estar encerrados en algún sitio, no ver lo que pasa, les doy los estrenos". Al llegar a París me llaman de la producción para contarme que se habían quejado de que yo invitaba a la gente a irse al cine. Sobre las papeleras, siempre dije que estaban rumbo a un papelón. Primero por inacción y luego por sobreactuación.
-¿Por qué cree que el presidente y su esposa aprovechan cada aparición pública para enfrentarse con la prensa?
-Les va bien. La macroeconomía los favorece. La coyuntura internacional es buena para la soja y en el corto plazo los números son excelentes. Tienen buena caja que es con lo que se gobierna. Tuvieron un empuje que respeto en el tema de los derechos humanos, y fue plausible lo del pago al FMI. Es una condición propia del poder el desborde, la acumulación, el fastidio ante el disenso. Están fatales.
-Vivió una experiencia similar con su programa de radio. ¿Encuentra alguna similitud en la relación que mantienen el establishment del fútbol y el gobierno con los medios?
-No hay parentescos de ninguna índole. La radio era de Telefónica que a su vez tenía el 20% de Torneos y Competencias que maneja el fútbol. Diariamente mencioné la estafa que había sufrido el fútbol argentino Un gerente de la radio, creyó que era, él mismo, la empresa, que mis denuncias la afectaban directamente, y me echó. La gente, como hace 28 años en el Uruguay, me sacó de los pelos del pozo, y fue tal la protesta que el tema llegó más arriba en Telefónica, y advirtieron la locura de lo que se había hecho. Me repusieron y echaron al gerente. Lo del canal no sé como vino, sólo me dijeron que querían manejar toda la parte editorial de la información. Yo, tranquilo. Aproveché para llevar la nena al colegio.