Brindis por el atraso

Leonardo Haberkorn

Aun a costa de dejar algún artículo fuera de esta edición de Qué Pasa, le hemos dedicado cuatro páginas a lo que fue la comparecencia en el Senado de la ministra de Defensa Nacional, Azucena Berrutti; su subsecretario, José Bayardi, y el director de Meteorología, Raúl Michelini, para explicar por qué la población no fue advertida del ciclón que azotó a Uruguay el 23 de agosto.

Los funcionarios se presentaron ante la Comisión de Defensa del Senado y fueron interpelados por el senador Gustavo Penadés. Los lectores deberán leer con sus propios ojos las cosas que allí se dijeron, porque no son fáciles de creer.

El director Michelini, por ejemplo, insinuó que quizás fue mejor que Meteorología no advirtiera sobre el ciclón que mató a diez personas. La gente quizás no habría sabido qué hacer, dijo el funcionario que al parecer cree que un alto porcentaje de la población es imbécil.

Michelini afirmó desconocer la existencia de la Red de Climatología Urbana de San Leopoldo, en Río Grande del Sur, que 48 horas antes avisó a través de internet que Uruguay padecería "tempestades muy severas" con vientos que podrían superar los 100 kilómetros por hora.

Michelini, que dirige Meteorología desde 2002 y ya la dirigió antes en la década del 90, no parece estar muy informado de lo que ocurre en el mundo del clima, ni siquiera en la parte del mundo más cercana a Uruguay. La red de San Leopoldo existe desde hace 20 años y difunde sus pronósticos a través de dos canales de televisión, cuatro diarios y 40 radios del sur de Brasil. Michelini no es meteorólogo. Es contador público.

El senador Alberto Breccia, del MPP, tampoco es meteorólogo, pero se ve que ha dedicado gran parte de su vida a estudiar a fondo los fenómenos climáticos. Tomó la palabra para afirmar que toda la discusión era inútil. No importa lo que hayan dicho los brasileños: era imposible pronosticar el ciclón y listo. Da gusto tener legisladores tan sólidos y que sepan tanto.

Michelini insistió en que el pronóstico de vientos de 61 kilómetros por hora que irradió Meteorología a las 18 horas no estuvo tan errado. Una, dos, tres, cuatro veces repitió que antes habían lanzado un pronóstico de 88 kilómetros por hora, pero que por error lo eliminaron. Qué lástima.

Michelini relató también que los predictores dan los pronósticos sin tomar en cuenta "los datos de la realidad", es decir, los datos que remiten las estaciones de meteorología de todo el país, solventadas con dinero de la ciudadanía. Cuando se lanzó la "predicción" de vientos de 61 kilómetros, "los datos de la realidad" ya decían que el viento estaba soplando bastante más fuerte.

El funcionario dijo que el ciclón sopló durante diez horas. Cuando se le preguntó por qué no se alertó a la población en algún momento de esas diez horas, respondió que no se hizo porque "la situación ya estaba desencadenada". Penadés le preguntó a Michelini si en medio de la tormenta fue a su oficina para coordinar el trabajo durante la emergencia. No, no fue.

Los aportes del subsecretario Bayardi también fueron memorables. Recordó que el juez del partido entre Defensor y Danubio no suspendió el partido que estaban jugando. Y dejó una serie de frases para la posteridad: "con el diario del lunes, todo el mundo me cuenta el partido del domingo", "hay que respetar la sensibilidad de las personas", "habrá que capacitarnos para el futuro".

Bayardi dijo que Meteorología no tiene recursos para medir la temperatura del agua del mar (un elemento clave en las predicciones) pero omitió decir que el servicio meteorológico de Estados Unidos la publica todas las semanas en internet.

Quizás no tuvo todavía tiempo de reflexionar sobre lo ocurrido, ya que, según relató, se enteró del ciclón dos días después de su fin.

La noche de la tormenta, una militante le avisó a Bayardi que había que evacuar un asentamiento porque el ciclón le había arrancado los techos a los ranchos. Bayardi cortó y se fue a dormir. Mientras dormía, los bomberos atendieron 1.800 llamadas y diez personas murieron debido al temporal. Al otro día fue al Ministerio y no notó nada raro. Al día siguiente, Bayardi fue al Edificio Libertad. Mientras el subsecretario ponía todo su notable poder de percepción en tareas vinculadas al Presupuesto, su esposa salió a caminar por el Parque Rodó. Allí ella descubrió la magnitud de lo ocurrido. Bayardi se enteró esa noche, cuando volvió a su casa. Detrás de todo gran hombre siempre hay una gran mujer.

Los uruguayos también nos demoramos en enterarnos de algunas cosas. Mientras la Red de Climatología Urbana tiene apenas diez empleados y anticipa los ciclones con 48 horas, la Dirección Nacional de Meteorología tiene 297 y no anticipa nada. De los 297, uno solo estaba de guardia la noche de la tormenta.

Muchos de los empleados de Meteorología, explicó Michelini, son funcionarios provenientes de AFE o de ILPE que saben poco del clima. En palabras del director, apenas tienen un "barniz" en la materia.

Pero al mismo tiempo, el Estado solventa el funcionamiento de una Escuela de Meteorología del Uruguay, que ya tiene unas 220 personas egresadas, ellas sí bien capacitadas, "que viven una frustración muy grande" porque no tienen empleo, mientras los ex empleados de ILPE trabajan para el pronóstico de mañana.

Increíblemente, luego de estas noticias y explicaciones, ni Penadés ni ningún otro senador mostró indignación o sorpresa. Nadie exigió renuncias ni sanciones. La sesión terminó con un agradecimiento a la ministra, al subsecretario y al director "por su presencia en la Comisión en la tarde de hoy".

Sólo faltó un brindis por tanta negligencia y tanta ignorancia. Un brindis por todo nuestro atraso.

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