AFP
Un año después de la marea negra provocada por el
naufragio del petrolero Prestige, España intenta
superar la peor catástrofe ecológica de su historia que
le costará 9.280 millones de dólares, según la
organización ecologista Fondo Mundial para la
Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés).
El Prestige, un petrolero liberiano administrado por
una compañía griega, se averió el 13 de noviembre de
2002 frente al litoral gallego y el gobierno español
decidió llevarlo hacia alta mar; durante los seis días de
naufragio en el Atlántico, el buque perdió miles de
toneladas de fueloil industrial. El 19 de noviembre se
partió en dos y se hundió a 250 kilómetros de las
costas de Galicia.
Algunos grupos ecologistas estiman que el Prestige
derramó al mar más de 64.000 toneladas de
combustible, de las cuales entre 5.000 y 10.000 siguen
a la deriva y periódicamente golpean las costas.
Unas 13.000 toneladas, que todavía yacen en los
tanques del buque hundido a 3.500 metros de
profundidad, se comenzarán a extraer en abril.
Mientras, una larga batalla judicial comenzó para
intentar establecer responsabilidades, al tiempo que
Greenpeace recordó la semana pasada que aún
ninguna medida legal fue adoptada para prevenir
catástrofes similares.