A la deriva

| El ex ministro de Relaciones Exteriores critica al gobierno por no integrarse al grupo de países pobres que piden el fin de los subsidios de los ricos.

Miguel Bardesio, EL PAIS DIGITAL

El ex canciller nacionalista, Héctor Gros Espiell, analizó el manejo internacional del gobierno uruguayo y lamentó que en el país se haya perdido una verdadera política internacional de Estado, basada en un extenso consenso entre todos los actores políticos: "ese fue el gran logro de la restauración democrática y ahora se ha ido desdibujando. Espero que vuelva, incluso podría ser con este gobierno".

Por otra parte, Gros Espiell dijo tener la "sensación" de que el país va atrás en los impulsos integradores de la región, sobre todo materializados en la revitalización del Mercosur que llevan adelante Argentina y Brasil. "Me queda esa sensación, ese gusto amargo. Me parece que Uruguay no está haciendo todos los esfuerzos para la integración regional", dijo.

—El gobierno uruguayo resolvió no integrar el llamado G-22 (agrupación de países que reclaman como condición previa el trato de los subsidios agrícolas para acordar en la OMC), ¿qué le pareció esa decisión?

—No, no la comparto. Yo creo que el país debe dedicarle especial atención al primer círculo de las relaciones internacionales. Esto es: Argentina, Brasil y Paraguay. Cualquier oportunidad de acercamiento a estos países es bienvenida. Y obviamente, lo contrario nos aleja.

—El gobierno dijo que no integraba el grupo porque en él había países que subsidian su producción como India, Egipto y Perú, lo cual implicaría una contradicción. Y que, además, alentar al G-22 significa ir a una confrontación Norte-Sur. ¿Comparte esos argumentos?

—No. Ninguno de los dos me parecen suficientes. El primero porque los subsidios agrícolas que a Uruguay le importan y le afectan significativamente, son los de Estados Unidos y los de Europa. Son esos los que impiden una entrada competitiva de nuestros productos. Y el segundo argumento tampoco creo que sea acertado puesto que el G-22 no implica una confrontación Norte-Sur en el sentido ideológico. Es una lucha de los países subdesarrollados, como el nuestro, por hacer valer su producción.

—¿Podría interpretarse, entonces, que Uruguay está quedando aislado en el contexto regional?

—Me gustaría decir lo contrario, pero yo tengo la sensación de que Uruguay está quedando atrás en el proceso integrador de la región. Tengo ese sabor amargo. Esa tristeza. Me parece que el país está perdiendo la oportunidad de coincidir con sus vecinos. En el Mercosur, somos cuatro países iguales en lo esencial y podemos entendernos sin socavar la autonomía de cada uno. Para eso hay que multiplicar los esfuerzos y yo no sé si Uruguay está haciendo todo lo que puede.

De todos modos, también hay buenas noticias. El encuentro entre Batlle y Kirchner fue una buena señal. Ojalá sea la constante.

—Hay quienes califican de "errática" a la política internacional del país. ¿Usted cómo la calificaría?

—Yo no me animaría a decir que la política internacional del país es "errática". Sí veo que la coherencia que se logró luego de la restauración de la democracia —con el gobierno de Luis A. Lacalle, sobre todo— se ha desdibujado. Se perdió una verdadera política internacional de Estado, basada en un extenso consenso entre todos los actores políticos. Podía haber discrepancias, pero esencialmente estábamos todos de acuerdo. Espero que eso vuelva, incluso podría ser con este gobierno.

—El canciller Didier Opertti dijo hace unos meses que iba a renunciar. Y además, trascendió que algunas de las posiciones que tomó Uruguay en política internacional no fueron compartidas por él. ¿Cree que probables desinteligencias entre los integrantes del gobierno pueden explicar las incoherencias?

—Mire, yo no quiero hablar de personas y de situaciones que no conozco en profundidad. Sí puedo decir que para que haya una política exterior sólida la relación entre el presidente y el canciller debe ser estrechísima. El contacto tiene que ser diario. Jamás deben hacer declaraciones diferentes, por ejemplo. Yo no sé si en este caso es así. Yo le digo lo que debería ser.

—Olvidando los nombres, ¿cree que en el partido de gobierno hay diversos criterios en cuanto a línea internacional?

—Creo que puede haber distintos modos de percibir las cosas. No sé si eso es insalvable.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar