El País de Madrid
La Organización Mundial de la Salud (OMS) de las
Naciones Unidas afirma, con respecto a los
transgénicos, que "no se han demostrado riesgos
para la salud humana en aquellos países en que
están comercializados", pese a que estos alimentos
han sido examinados con mucho mayor rigor que los
tradicionales. En cambio, sí cree que existe un "riesgo
real" de que afecten al medio ambiente, ya que los
genes introducidos pueden saltar a otros cultivos.
En un documento titulado Veinte preguntas sobre los
alimentos genéticamente modificados, la OMS explica
que un organismo transgénico es aquel cuyo material
genético (ADN) ha sido alterado artificialmente para
introducirle un gen —un trozo de ADN responsable de
la síntesis de una proteína— perteneciente a otra
especie. El objetivo es que la proteína incorporada le
confiera a la planta alguna propiedad: por ejemplo,
mayor resistencia a plagas e infecciones, o mayor
tolerancia a los herbicidas.
A la pregunta de si son inofensivos los transgénicos,
la OMS responde que "al haber muchos tipos posibles
de organismos genéticamente modificados, no es
posible hacer afirmaciones generales sobre la
inocuidad de todos. Los actualmente disponibles han
pasado las evaluaciones de riesgo y no es probable
que presenten riesgo para la salud humana".
Según la OMS, la manipulación genética de alimentos
conlleva tres riesgos potenciales. El primero es que
produzcan alergias, y por eso "se desalienta la
transferencia de genes de alimentos comúnmente
alergénicos". Es decir que, si un alimento natural suele
producir alergias, no se aconseja transferirle sus
genes a otro organismo.
Otro riesgo es la transferencia genética, o sea, que el
gen introducido salte a las células de la persona o a
las bacterias que hay en el tracto digestivo. La OMS
teme que se transfirieran, por ejemplo, genes que
confieren resistencia a antibióticos, "aunque la
probabilidad de la transferencia es baja".
La tercera y mayor preocupación es que los genes se
propaguen a cultivos convencionales o especies
silvestres a través de la polinización, o que los cultivos
tradicionales y los transgénicos se mezclen. "Este
riesgo es real, como se demostró cuando aparecieron
rastros de un tipo de maíz que sólo había sido
aprobado para la alimentación animal en productos de
maíz para consumo humano en Estados Unidos",
afirma el documento. A la OMS también le preocupa
que los genes manipulados puedan introducirse en
poblaciones silvestres, y que la proteína creada afecte
no sólo a las plagas, sino a otros organismos, por
ejemplo, a insectos no dañinos.