Entrevistas: Andrea Tutté y Joel Rosenberg.
A continuación, las perspectivas del año que recién comienza según los especialistas consultados:
Luis Eduardo González, politólogo
Cómo será, efectivamente, creo que nadie lo sabe. Al menos yo no lo sé. Todo lo que podemos saber es que algunas tendencias y algunos acontecimientos son más probables que otros.
En el plano social, por ejemplo, el futuro más probable para el 2003 es "tan malo como el 2002, o quizás algo peor". Algunos economistas parecen pensar que aún no tocamos realmente fondo, aunque eso podría ocurrir en la primera mitad del año próximo. En ese marco (y también por otras razones, dicen algunos economistas), no parece razonable esperar una mejoría significativa en el nivel de empleo. Tampoco en los ingresos reales. Más aún: para algunos, la variable de ajuste del déficit fiscal sólo puede ser el control de sueldos públicos y jubilaciones vía inflación (preferiblemente moderada).
Ciertas tendencias de corto y mediano plazo son tan o más preocupantes. La pobreza, que estaba evolucionando en forma moderadamente favorable, ha empeorado, con algunas características nuevas que la hacen más difícil de enfrentar. En general: tenemos un conjunto de políticas sociales mucho más atento a los problemas de los adultos y jubilados "que están en el sistema" que a los de los jóvenes o a los de los demás adultos.
La característica común a los más difíciles de estos problemas es, a mi juicio, que requieren soluciones que "salten" las fronteras de las dos mitades políticas que hoy, aproximadamente, dividen al país. Ninguna de las dos los puede resolver por sí sola, porque, siempre a mi juicio, comparten algunas responsabilidades. Las responsabilidades de los que han sido gobierno son, o deberían ser, muy evidentes. Pero también las tienen los que hasta hoy no han sido gobierno. Por ejemplo: ¿es verdaderamente cierto que la oposición de izquierda no tiene responsabilidad alguna en los problemas de la educación?
Esto lleva a la política. En los casi tres años que lleva este gobierno probablemente sólo dos temas de envergadura "saltaron" realmente esas fronteras: la Comisión para la Paz, y la ley que se acaba de votar sobre los bancos intervenidos. En promedio, un tema cada año y medio. Si ese ritmo se mantiene, y el diagnóstico anterior es correcto, no hay mucho espacio para el optimismo.
Las circunstancias probablemente actuarán a favor de enlentecer ese ritmo, no de mantenerlo, ni menos aún acelerarlo. El 2003 es año preelectoral: con o sin campañas visibles, las fracciones y precandidaturas deberán desarrollar sus estrategias, que normalmente dificultan esta clase de acuerdos (o "saltos"). En resumen: a corto plazo no hay mucho espacio para el optimismo.
Guillermo Ramis, meteorólogo
Hasta entrado el invierno nos seguirá afectando la fase cálida del fenómeno del Niño, que implica abundantes lluvias. Esto tiene un inconveniente grave, las inundaciones, pero también ventajas importantes: acumulación de forraje y agua, y generación hidroeléctrica asegurada.
En verano habrá grandes contrastes: días cálidos y otros muy frescos. El principio del otoño podría ser más disfrutable. El invierno probablemente no sea muy frío. Si la fase cálida del fenómeno del Niño continúa en la segunda mitad del año tendremos una primavera bien regada, y hacia fines de octubre y comienzos de noviembre podría haber un exceso de lluvias importante en el norte y noreste. En resumen: agua no faltará. Y el invierno, si bien frío, no será de los más crudos.
Julio Villamide, consultor inmobiliario
Las expectativas no son buenas, aunque sí esperamos que sea mejor que el 2002, que fue muy malo. Si bien el mercado inmobiliario uruguayo, a diferencia de los países desarrollados, se mueve mayoritariamente al contado, por lo que la desaparición del crédito no es una variable muy relevante, la incertidumbre continuará presente y por lo tanto la demanda seguirá siendo muy baja. La tendencia a la baja de los precios en dólares se mantendrá durante el primer semestre. En el segundo, probablemente tiendan a estabilizarse, si la demanda se recupera.
Fanny Trylesinski, economista
Durante el 2003 Uruguay estará bajo supervisión del Fondo Monetario Internacional ya que se necesitará su apoyo financiero para no caer en incumplimientos de pago de la deuda. Ello implicará necesariamente una importante disciplina fiscal. Esto no será fácil pero es un pre-requisito para que se dé el mejor escenario posible, es decir que la economía encuentre un piso desde el cual empezar lentamente a crecer, liderada por un paulatino aumento de las exportaciones. El comportamiento de la región volverá a marcar el ritmo de recuperación por su fuerte impacto en las ventas de bienes y servicios. Por un efecto estadístico, el PBI volverá a caer un 3 o 4% pero la recuperación comenzará a notarse a partir del tercer trimestre.
Los sectores que pueden liderar la reactivación no son los que tienen mayor impacto en el empleo y por lo tanto, continuaremos con un desempleo alto. No es posible esperar aumentos en el ingreso familiar, lo que significa que seguiremos con una problemática social muy delicada.
Juan Manuel Rodríguez, economista, director del programa de Relaciones Laborales de la Universidad Católica
Nuestras perspectivas no son buenas: prevemos que el nivel de actividad caerá de nuevo, aunque no tanto como en el 2002. Las encuestas que hacemos muestran que las empresas piensan seguir despidiendo, y el desempleo probablemente aumente. Los ingresos seguirán cayendo, debido al menor nivel de actividad y a que muchas empresas no están ajustando salarios, incluso los están bajando. Además, los anuncios de un nuevo ajuste fiscal permiten prever que en el sector público los ajustes serán inferiores al Indice de Precios al Consumo, por lo que también allí habrá una caída salarial.
En términos de mercado de trabajo, el único aliciente es que el nuevo ministro tiene una fuerte preocupación por el desempleo y eso podría redundar en políticas de generación de puestos de trabajo, como los planes de empleo de emergencia o de apoyo a pequeñas y medianas empresas.
La conflictividad, que en el 2002 aumentó bastante, seguirá siendo importante debido al deterioro de salarios y empleos. Además, los dos principales conflictos del 2002 —el de Adeom y el de AEBU— todavía no están resueltos. También hay dos sectores con problemas, como la salud y el transporte, y COFE está estudiando medidas contra el ajuste fiscal anunciado.
Fernando Invernizzi, director de la galería de arte MVD
Veo para el mercado del arte buenas perspectivas. En lo local se entiende que el dinero destinado para comprar un cuadro o una escultura está seguro, se puede recuperar rápidamente si se desea y hasta se puede convertir en una excelente inversión. Seguramente este nuevo concepto de inversión disfrutable redundará en beneficios importantes para el arte nacional.
Con respecto al mercado externo siento que el 2003 puede ser el año del despegue de varios artistas uruguayos que vienen haciendo un gran esfuerzo para hacerse conocer en el exterior. La gran calidad de nuestros plásticos, innegable y mil veces demostrada, sumada a precios adecuados son las grandes fortalezas del arte uruguayo para competir en el exterior, aún en los mercados más exigentes.
Jorge Barrios, presidente de la Asociación de la Industria Frigorífica
Pensamos que el 2003 será mejor que el 2002 para nuestro sector: podremos trabajar bien y con normalidad siempre que los factores climáticos no incidan negativamente y que los problemas con el crédito para la exportación se solucionen.
Por otra parte, esperamos la apertura de los mercados de Estados Unidos y México para la carne uruguaya, y también mejores precios en los circuitos no aftósicos.
Juan Carrera, dueño de la confitería Carrera
Creo que el 2003 será mejor que el 2002 y el país empezará a crecer. Ya estas fiestas fueron para nosotros un poco mejores que las del año pasado. Abrimos un local nuevo en el shopping de Punta Carretas, no tanto para expandir el negocio sino para mantener nuestros ingresos, que venían bajando (hasta antes de la apertura del nuevo local eran un 15% menores que en el 2001). Pero incluso sin tener en cuenta el local nuevo, en el Centro la venta fue mejor en estas fiestas que en las pasadas. Para el 2003 esperamos que la actividad siga aumentando y la crisis se revierta. Para eso, lo que tiene que hacer el país es exportar más e importar menos.
Barret Díaz, presidente del Sindicato Médico del Uruguay
Al 2003 le transferiremos algunos problemas que llegaron al final del 2002 sin solución. Uno es el financiamiento de las mutualistas: ya no sirve el mecanismo tradicional de aumento de la cuota, porque llegamos a un punto en el que cada aumento implica una nueva pérdida de afiliados. En el 2003 deberá estudiarse un nuevo mecanismo, sustituyendo la cuota por un seguro nacional de salud que financie a todas las instituciones de asistencia. A este seguro deberán contribuir todas las personas, salvo las de sectores carenciados, con un aporte proporcional a los ingresos familiares. Es algo que ya existe en muchos países del Primer Mundo.
También en Salud Pública deberá haber una reconversión: habrá que definir qué servicios seguirán siendo prestados por el Estado y cuáles habrá que coordinar con instituciones privadas, ya que debido a la crisis, sobre todo en el interior, no es posible seguir prestando todos los servicios que brindaba Salud Pública. Las soluciones se han venido postergando debido a la tradicional inercia y conservadurismo de nuestro país, pero hemos llegado a un punto en el que no hay otra opción que abordarlas. Si no se hace, pasará lo mismo que en el 2002, pero peor: más cierres de mutualistas y mayor desborde en los centros de asistencia públicos, en muchos de los cuales ya se han acabado los insumos.
Carlos Pareja, politólogo
Tengo rechazo a hablar del futuro como algo inevitable. Sí creo que hay algunas tendencias posibles, aunque reversibles.
Una tiene que ver con Irak: vamos rumbo a una colisión que haría retroceder muchos años las instituciones internacionales y probablemente estallará en febrero, a menos que reaccionen los que tendrían que hacer oír su voz mas fuerte. En esto han fallado los organismos internacionales y Europa, Rusia y China, que o no se sienten capacitados para enfrentar esta ola nacionalista del presidente estadounidense George Bush o creen que hacerlo no conviene a sus cálculos
En Uruguay, nos espera un año de parálisis que nos condenará a soportar un 20% de desempleo, niños hambrientos, una situación igual a la de Argentina. Hay mucha plata de uruguayos fuera del país —hay que dejarse de hablar de esa pavada del colchón— y es lógico, así que no habrá inversiones. El gobierno carece de capacidad política para dar señales sobre lo que puede o quiere hacer y la oposición le resulta más cómodo refugiarse en capitalizar el descontento. Esto refleja nuestra miopía por haber adoptado un mamarracho como es el sistema presidencialista, que nos obliga a esperar por el calendario para cambiar un gobierno que ha perdido su capital político.
Un rumbo alternativo sólo será posible si el gobierno sale de su "corralito" y busca nuevos apoyos políticos o la oposición deja de jugar a las escondidas y decir un día una cosa y otro día otra.
En la región, la cosa viene mal. Argentina y Brasil están proponiendo un retorno al peor sueño latinoamericano, todo ese verso de Perón y Vargas: volver a la sustitución de importaciones, al "destino propio", la geopolítica y el antinorteamericanismo, un proyecto elitista diseñado desde las cancillerías. La única alternativa sería que Uruguay sacara fuerzas de no sé dónde y propusiera otro tipo de bloque, más abierto, ni quejoso, ni mendigo, ni antiestadounidense.
Edmundo Canalda, dueño de la editorial Fin de Siglo
Será un año difícil, sobre todo para las editoriales nacionales, debido al cambio de reglas de juego que impuso Fanapel: ahora nos venden el papel sólo al contado y en dólares. Además, muchas librerías cerraron o están en una situación muy difícil. Aún así, tengo la percepción de que el país tocó fondo y lo que queda es esperar una mejoría relativa.
Como contrapartida a los problemas, a nivel creativo estamos en un momento histórico: nunca hubo tantos autores valiosísimos escribiendo tanto al mismo tiempo. Con este panorama, espero que la cantidad de obras editadas se mantenga o incluso aumente.
Julio Kneit, empresario
Generalmente, el inicio de un año permite contar con datos y tendencias a nivel económico, político y social. Pero este año no las tenemos: hacer previsiones hoy es un juego de futurología basado en nada. Más allá de los buenos deseos, el 2003 es una adivinanza.
Con todo, creo que será un año de enormes desafíos y de gran creatividad, porque no hay desafíos cuando todo marcha bien y no hay necesidad de ser creativo cuando se puede seguir haciendo lo mismo de siempre. En el 2003 no se va a poder seguir haciendo lo mismo, porque estamos en un país totalmente distinto. Por ejemplo, todas las actividades productivas que se basaban en el crédito bancario no serán posibles; vamos a tener que buscar en otros mecanismos y me atrevería a decir que volveremos a las viejas épocas del trueque. Además, el 2003 requerirá mucha confianza —en uno mismo— mucha fe —en las alturas— y enormes dosis de optimismo. Sin esas tres anclas, es muy posible que a muchos se los lleve la corriente.
Respecto a mi tarea en representación de los ahorristas del Banco Montevideo, creo en la Justicia uruguaya, sé que vamos a tener buenos resultados, pero son trámites lentos. Por eso, también creo en los trámites extra judiciales que estamos realizando: estoy muy confiado en sus resultados.
Marta Penadés, gerente de marketing de Montevideo Shopping
Será un año en que empresas y personas habremos aprendido de lo vivido en el 2002 y estaremos en inmejorables condiciones para establecer una estrategia. Porque el 2003 será un año estratégico: habrá que planificar a mediano plazo. Así como el 2002 fue un año de quejas y sorpresas, el 2003 será un año de acción. Tendremos que ser mucho más innovadores y creativos para sobrevivir. En materia de demanda, es un hecho que la recesión está instalada desde hace años y eso ha provocado una caída sostenida, pero creemos que en el 2003 tenderá a mejorar un poco. De hecho, en octubre y noviembre ya hubo un alza en las ventas.
Javier de Haedo, economista
Para hablar de perspectivas macroeconómicas es necesario establecer algunos supuestos. En lo externo, supongo que desde el punto de vista de Uruguay la región mejorará tanto en términos de ingreso como de precios, pero sin que esa mejoría sea tan importante como para ser un "motor" que nos arrastre con fuerza. En lo interno, supongo que aún sin coalición, el gobierno tendrá un mínimo de sustento político, que en parte le será dado por el Encuentro Progresista, lo que además puede contribuir a restar temor sobre la futura transición.
En este contexto, el gobierno podrá continuar "poniendo la casa en orden" sin el riesgo de que se reitere una crisis de confianza como la de 2002. Pero esa puesta en orden debe ser realizada con la menor heterodoxia posible.
En materia fiscal se debe procurar por lo menos un resultado de equilibrio, ajustado por inflación. Esto implica que el déficit fiscal en sentido tradicional no puede superar el 1,5% del PBI, con una inflación de 35 a 40%. Si el objetivo de inflación es menor (se ha dicho 25%) entonces también debe serlo el déficit fiscal (no más de 1% del producto). La licuación real de los gastos será el principal instrumento para alcanzar este objetivo.
En materia de actividad, espero que se alcance una tasa de 3 a 4% de crecimiento, al impulso del agro y las industrias que procesan su producción.
Adela Pellegrino, demógrafa
La inmigración probablemente continuará aumentando, lo que además incidirá sobre la tasa de natalidad, que ya venía bajando mucho. La tasa de fecundidad, que ronda los 2,1 hijos por mujer, también seguirá en baja, por la incorporación de las mujeres al mercado laboral y por la crisis económica. Y el índice de mortalidad infantil, que en los últimos años venía bajando, probablemente se estanque o tenga un ligero repunte. También es probable que sigan aumentando la desigualdad y el porcentaje de niños nacidos bajo la línea de pobreza, que ya crecieron en el 2002.
Nelson Noya, economista, representante del Partido Independiente en la Comisión Consultiva del Sistema Financiero
Será un año crucial de reestructura del sistema bancario.
Hay bancos internacionales que quizás no tengan interés en permanecer en plaza y se retiren. El sistema tendrá mayor estabilidad porque lo peor ya pasó, pero será un año muy duro. El proceso de recuperación de la confianza de los ahorristas llevará tiempo, probablemente más de un año: comenzará por la apertura de cuentas corrientes y cajas de ahorro y recién después, muy lentamente, empezarán a tomar plazos fijos.
También habrá que esperar más de un año para poder evaluar correctamente la viabilidad del nuevo banco creado por ley. En los primeros tiempos no hay forma de que tenga un funcionamiento razonable, aunque existen nichos de mercado en los que a la larga tiene chances de funcionar, como por los créditos a las exportaciones rurales o la captación de ahorros en ciertas áreas del país. Por eso, a priori parece tener cierta viabilidad. El problema es que recuperar la confianza será difícil y llevará mucho tiempo.
Ricardo Piñeyrúa, periodista deportivo
Será un año agitado. Los uruguayos saldremos del letargo de la crisis y todos querremos respuestas que el país y el sistema no están en condiciones de dar. Los indicadores económicos podrán comenzar a levantar, pero no tendrán efecto inmediato sobre las necesidades y broncas acumuladas y la frustración que tenemos como sociedad.
En el fútbol, tras el fracaso del proyecto económico de la AUF y Tenfield, el año será muy complejo. Será de ajuste, se achicarán los planteles y se apostará a juveniles. Los clubes perderán experiencia y competitividad. Es difícil que todos los equipos puedan jugar, ya que no hay dinero y sí muchas deudas que pueden trabar el inicio de la actividad prevista para el 15 de febrero.
Con ese entorno económico es difícil que se consiga un buen año deportivo, a lo que hay que sumar un calendario absurdo, surgido de la negociación y no del estudio, que tendrá un primer torneo sin valor y un Uruguayo de 34 fechas que puede ser aburridísimo.
A la temporada 2003 puede salvarla la selección, que centrará la atención de todos si comienzan las eliminatorias.
Fernando Schmidt, humorista
Oh que será, que será.
—Vuelven a atentar contra el domicilio de Tabaré Vázquez. Esta vez le caga una paloma en la puerta del garaje.
— Rafael Michelini vuelve a distanciarse del Encuentro Progresista. Para fin de año decide su retorno a la coalición de izquierda perdiendo así los 12 votos que le quedaban.
— Imitando a Lula, que designó a Gilberto Gil como ministro de Cultura, el presidente Batlle hace lo propio con el Fata Delgado.
— Surgen 6.576 nuevos grupos de pop latino, música tropical o cumbia, lo que baja considerablemente el desempleo y aumenta el índice de suicidios.
— Para fin de año se fusionan todos los ministerios, todos los bancos y todas las mutualistas.
— Se privatiza el Poder Legislativo. El Grupo Casal pasa a representar legisladores y consigue mejorar su récord de haber transferido a Guigou al Roma cuando coloca a Julita Pou en el parlamento francés.
— En la Cárcel Central se realiza un nuevo y exitoso reality show: El Gran Peirano. El triunfador resulta ser Juan, quien no se presenta a retirar el premio temiendo se trate de un ardid para capturarlo. El resto del grupo decide participar en el certamen Cantando en Familia y obtienen un honroso quinto puesto con su versión de Tío Caimán.
— Vaimaca Perú es devuelto a Francia porque no lo podemos mantener.
Homero Guadalupe, presidente de la fundación Lolita Rubial
Será un año más difícil que el 2002: se mantendrá la crisis económica, que además está precedida por una profunda crisis de valores que es la que más me preocupa. En lo cultural, la gran recesión hará difícil conseguir auspicios y propiciará recortes en las inversiones, algo que al país no le hace nada bien porque en situaciones económicas y sociales adversas lo que más se precisa es el apoyo a todo lo que mejore la educación y la cultura. Tendremos que ser muy ingeniosos para tratar de generar propuestas nuevas. De todos modos, no será el fin del mundo: crisis ya ha habido otras, y además hay países que están sufriendo mucho más que nosotros.
Joaquín Secco García, ingeniero agrónomo
Nuestro país, hace décadas que está atrapado en un proyecto autodestructivo. La crisis que vivimos es la consecuencia de graves errores de la conducción política acumulados a lo largo de décadas. Hoy es más fácil proclamar que todo se debe a los argentinos y a la aftosa. Se crea opinión pública en la dirección opuesta a la razón y a los intereses de la gente.
En algún momento del 2003, el país volverá a crecer. Ello no será el resultado de que los empresarios tengan más confianza, que los funcionarios públicos sean más responsables, de que seamos más organizados, más trabajadores, que invirtamos más o que apliquemos mejores tecnologías o prácticas de gestión. Tampoco será el resultado de que el gobierno, los partidos y las organizaciones sociales resuelvan sus conflictos, acuerden un modelo y estrategias y políticas de largo plazo. Tampoco se solucionarán los problemas más graves y que más mortifican a la gente. El desempleo bajará levemente, la pobreza, la informalidad y la precariedad del empleo aumentarán, los muchachos seguirán haciendo cola por el pasaporte y las angustias por pagar los gastos y las deudas del Estado mantendrán la insoportable presión fiscal desalentando la inversión y sembrando el futuro de inseguridades. No habrá crédito, cuando en el mundo es abundante y las tasas de interés se parecen a cero. Nuestros gobernantes seguirán confundiendo la economía con el equilibrio de las finanzas públicas. Asimismo, seguirán pensando que la única manera de equilibrarlas es aumentando impuestos.
El crecimiento será moderado y explicado —en parte— porque el paso del tiempo ha permitido dar cumplimiento a los plazos para reingresar a los mercados luego de la aftosa. En otros casos, por la devaluación que resolvió el atraso cambiario y mejoró la competitividad de algunos productos que se exportarán o dejarán de importarse. El campo, la agroindustria y el turismo son los sectores que encontrarán mejores condiciones aunque es difícil prever aumentos en la inversión fija. Simplemente se utilizará parte de la capacidad ociosa. Pese al crecimiento, el ingreso por habitante a fines del 2003 será parecido al de 20 años atrás, pero con mayor endeudamiento y una convivencia deteriorada por la desintegración social y la desigualdad.
Daniel Soloducho, presidente de la Unión de Exportadores
Esperamos una recuperación lenta, sobre todo después del primer trimestre. Lo primero que cae con la devaluación son las importaciones, pero el aumento de las exportaciones es mucho más lento y depende de muchas más variables.
La competitividad ha mejorado por la devaluación, algo que pedíamos hace mucho tiempo aunque, claro, no como se dio. Además, eso no alcanza: con las restricciones crediticias actuales es muy difícil pensar en un crecimiento del sector. La prefinanciación es fundamental para los exportadores y hoy sólo el Banco República la ofrece. La suerte de los exportadores dependerá, en gran medida, de que se concrete un préstamo del BID destinado a la prefinanciación.
Otro tema importante será el acceso a los mercados. Los países del Mercosur siguen siendo los principales clientes y Brasil, que absorbe el 22% de los productos uruguayos, sigue siendo nuestro principal comprador. Lo que aumentó, y es la gran apuesta del 2003, es el volumen de exportaciones a la Unión Europea. Esperamos que siga creciendo.
Otro tema importante es la carne. La aftosa ha desaparecido y mercados como Canadá, que bajó de 68 a 23 millones de dólares su importación de carne uruguaya, pueden repuntar.
Gerardo Trigo, dueño de los restaurantes Don Trigo
En la gastronomía hay que seguir en la línea de adecuar las propuestas al bolsillo de la gente. En el 2003 habrá que agudizar el ingenio y, además, trabajar mucho. Los gastronómicos, que en algún momento dejamos el mostrador para hacer de empresarios, debemos volver detrás de la barra; dejar un poco la relaciones públicas y volver a remangarnos, a cuidar el vintén y no los pesos.
Vamos tener que adecuarnos a una realidad que hizo desaparecer hasta los borrachos del bar. ¿Quién se puede pagar siete medidas de whisky importado a 60 pesos? ¿El público uruguayo puede pagar 160 pesos una botella de vino para la cena? Hay que tener otras propuestas: quizá whisky nacional y algún buen vino suelto con una presentación más elegante.
Hay más ejemplos de cambios que se van a dar, hay muchos insumos importados que ya no se pueden incluir en la elaboración de un plato. Otro punto claro es del del chef: yo no sé sí el consumidor sigue dispuesto a pagarlo. Quizás se pueda mantener, pero en un trabajo ejecutivo y no creativo, que es de mucho costo.
No veo que surjan nuevas propuestas económicas en el año que comienza. No hay crédito, no hay patrocinadores, es muy difícil hoy lanzarse a un nuevo emprendimiento.
Jorge Savia, jefe de Deportes de El País
En un país en el que una voz oficial es capaz de anunciar que la economía va a empezar a reactivarse en el segundo semestre del año entrante y después seguir repitiendo impunemente el guión hasta tres veces más, aunque haya pasado lo contrario, sería una charlatanería barata augurar qué puede ocurrir con una actividad subsidiaria como la del deporte. Hoy sólo es posible avizorar un mero y burocrático cambio de almanaque.
Los clubes no tienen más remedio que reducir por más que algunos anhelen proyectarse. En lo internacional sólo se puede esperar algo con cierto vuelo, y quizá inesperado, por el lado de Nacional, porque Peñarol en la Libertadores tendrá un grupo dificilísimo y, además, su prioridad histórica debería ser rearmarse para la reconquista del Uruguayo.
De la selección poco se puede decir porque aún no se sabe ni quién estará al mando, y del resto de las manifestaciones deportivas no hay que aguardar, ni tampoco exigir, más que arrestos aislados, individuales si acaso, que pueden plasmar actuaciones no consagratorias pero sí destacadas de protagonistas a los que en sus ocupaciones particulares no se les facilitan los estudios, les han rebajado el salario, perdieron o no consiguen un puesto de trabajo y ven cada vez más recortadas sus posibilidades de diversión, recreación o simple esparcimiento, que es también la fuente de la que el atleta bebe la magia que lo impulsa a perseguir el sacro fin olímpico de "más alto, más fuerte, más lejos".
No se trata de ser pesimistas, sino realistas. O cautos. Si no hay plata en los bancos, comida suficiente en 200.000 hogares y gasas en los hospitales, al deporte uruguayo no se le puede adjudicar otro destino de grandeza que el que supone mantener enhiesta la rebeldía de superar la pértiga de su máxima de entre casa: "más débil, más cerca, más abajo".
Juan José Ramos, dirigente del sindicato bancario, AEBU
Creo que será bastante parecido al 2002, al menos en los primeros diez meses: todavía se puede empeorar un poco pero no mucho más, así que supongo que a fines del 2003 comenzará una recuperación. En la banca se prolongará la crisis, será un año difícil porque en las empresas se empezarán a hacer notar los resultados.