Cuando el café llegó a Europa en el siglo XVII, algunos sacerdotes lo consideraban una bebida "satánica" que invitaba al mal hasta que el papa Clemente VIII se vio cautivado por sus encantos. Desde entonces, el café tuvo una gran expansión y no ha parado de conquistar fanáticos en todo el mundo que buscan especies exóticas en sabores y aromas.
En Uruguay existe un mercado premium con clientes que evitan los granos más típicos provenientes de Brasil y van detrás de otras opciones. El Palacio del Café, una casa especializada que se ubica en Uruguay y Rondeau, importa un café especial desde Colombia que lo utiliza para sus mezclas selectas, aunque varios consumidores lo conocen desde hace años y recomiendan tomarlo puro; tiene un costo de $280 el kilo.
Los supermercados también ofrecen productos de alta calidad para los paladares exigentes. El café Rey, proveniente de Costa Rica, aparece en las góndolas uruguayas a $ 478 los 400 gramos. Desde Italia, la reconocida marca Illy se vende a $576 los 250 gramos. Entre los solubles, los amantes del café descafeinado también pueden degustar el alemán Hag a $193 los 100 gramos.