Ocho razones para cotizar en bolsa
1) MÁS VALOR - Aumenta el valor de la empresa y aumenta por tanto el patrimonio de los accionistas. Para el mercado, vale más una empresa que apuesta a la transparencia y cotiza sus acciones en bolsa, que una empresa cerrada.
2) CONTROL Y POTENCIAL - Aún cotizando acciones en bolsa, se puede mantener el control de la empresa. No se deja de ser dueño del negocio. Al contrario; se puede mantener el control y la propiedad si se desea y, al mismo tiempo, potenciar la empresa hacia el futuro. Los empresarios suelen temer la limitación de su papel: es un mito que se debe a tradiciones culturales. Actualmente no es una inquietud justificada. La capacidad de gestión y la estrategia de tenencia accionaria es lo fundamental.
3) LA LIQUIDEZ Y LA VENTA - Se abre la posibilidad de una venta futura. Una sociedad que cotiza sus acciones en bolsa, se coloca en una situación excelente para ser vendida cuando sus accionistas lo consideren conveniente. Uno de los grandes problemas que tienen los empresarios locales, es que cuando se deciden a vender sus empresas, les resulta difícil conseguir interesados. En la eventualidad de conseguirlos, la primera cuestión es la determinación, relativamente objetiva, de un precio de inicio de negociaciones. Al cotizar sus acciones en bolsa, el valor básico de la empresa está determinado por el mercado. Y, en un mercado activo, los accionistas tienen la posibilidad de resolver su salida en todo momento. Esta transparencia le otorga liquidez a los accionistas.
4) LA PROTECCIÓN DE LA HEREDAD - Es una gran herramienta para el manejo sucesorio en empresas familiares. Permite mantener la empresa en marcha con los sucesores que prefieren continuar vinculados a la empresa. Y, paralelamente, otorga la liquidez imprescindible para la venta de la participación de aquellos sucesores que no quieren continuar con el negocio.
5) SEGÚN LOS RESULTADOS - Se gana en flexibilidad financiera. Cuando se obtienen fondos por la emisión de acciones, la sociedad no registra un pasivo. Los fondos se devuelven con los resultados del negocio y si el negocio no genera resultados no se debe nada, al contrario de los préstamos que siempre hay que pagar, marche como marche el negocio.
6) TRANSPARENCIA Y PROFESIONALISMO - Mejora la gestión. Una empresa que cotiza sus acciones en bolsa, se fuerza a sí misma a ser más profesional y transparente en su gestión. Esto mejora su eficiencia y, al final, eso se refleja en los resultados del negocio.
7) CLIENTES MÁS FIELES - Fortalece el vínculo con los clientes. Los clientes que son accionistas se sienten parte de la empresa, se fidelizan. Tienden a apoyar los productos o servicios que la empresa vende.
8) EL BUEN NOMBRE - Se prestigia la marca. Una empresa que cotiza en bolsa es una empresa dispuesta al escrutinio de sus accionistas y del público. La sociedad y el mercado le conceden mayor reconocimiento.
La ilusión de la certidumbre
Si bien el gobierno y la oposición afirman que pretenden fomentar y crear un real mercado de capitales, el Parlamento está a punto de poner piedras en el camino.
A impulso del Poder Ejecutivo, el Parlamento está por aprobar una nueva ley de mercado de valores. Los aportes importantes del proyecto se ven empañados por la inclusión de una seria limitación para la sana creación de un mercado de acciones.
Casi desapercibido, sin debate mínimo, se incluyó en el proyecto de ley la obligación para todas las emisiones de valores, sin distinción alguna, de contar con una calificación de riesgo. Esto resultará aplicable a las acciones también. Y, por tanto, se impondrá por disposición legal algo que hoy solamente se aplica en forma reglamentaria y que limita muchísimo el desarrollo del mercado.
De acuerdo a la norma, sin calificación de riesgo no se pueden emitir acciones en la bolsa. Lo que no nos damos cuenta es que en el mundo, salvo excepciones, las acciones no se califican. Para las propias empresas calificadoras de riesgo es casi imposible otorgar una calificación a las acciones. Mucho más si son proyectos nuevos, para cuyo desarrollo se está buscando financiamiento en el mercado de capitales. Se dice alentar la innovación, la transparencia y, sin embargo, la ilusión de la certidumbre se ocupa de impedirlas.
Por este camino, que es más de lo mismo, seguramente nunca se desarrolle un mercado de valores en Uruguay; sin cotización de acciones es imposible que exista.