Como histórico país agropecuario, quizá no suene raro que las agroindustriales representaron el 74% de las exportaciones uruguayas en 2008.
Sin embargo, algunos elementos sí desencajan de la tradición local, como la forestación en los últimos años de crecimiento sostenido. En 2008, se exportaron US$ 419 millones en productos de la madera, un 46,8% más que en 2007.
El desarrollo de la agricultura con la llegada de inversores argentinos también marcó un quiebre, con nuevos regímenes de producción y grandes empresas que invierten en máquinas caras.
El estatus sanitario que logró el país, las políticas fiscales para la promoción de inversiones y los excelentes precios internacionales fueron determinantes de ese viento a favor. Pero no para todos fue época de vacas gordas. El titular de la Asociación Rural, Manuel Lussich, señaló la lana como rubro rezagado.
Durante el segundo semestre de 2008 se produjo una inflexión en el sector reflejo de la crisis internacional, agravada por la sequía. Cayeron los precios -el del arroz bajó 57%- pero los costos de producción siguen altos.
Pese a esto, actores del mercado interno consideran que, aunque a tasas menores, el sector continuará creciendo. Para Lussich, la forestación llegó para quedarse, siendo que el futuro de la agricultura es más complejo al depender demasiado de Argentina.
Sobre el punto, el rematador Gerardo Zambrano destacó la necesidad de una asociación entre la agricultura y la ganadería.
El empresario aprovechó para alistar elementos que perjudicaron el sector: controles sanitarios internos ineficientes que encarecen los costos, el incremento de la carga impositiva y la pérdida de competitividad porque el gobierno "ha postergado" el manejo del tipo de cambio.