Itaú aguó la fiesta al Banco Bradesco

La paulista Votorantim es ahora la institución financiera más pretendida por los gigantes del sector en Brasil

Marcio Cypriano estaba listo para la gloria. El brasileño tenía la pista despejada para convertir su Banco Bradesco en el banco comercial más grande América Latina. Sus US$ 250.000 millones en activos y su tasa de crecimiento anual en torno al 66%, mostraban que pronto superaría al estatal Banco do Brasil, el único en la región que aún lo superaba.

Pero la fusión anunciada entre los brasileños Itaú y Unibanco (el tercero y quinto más grandes de América Latina) deja ese objetivo en espera: la nueva empresa Itaú-Unibanco sumaría unos US$ 314.000 millones en activos. Para recuperar el lugar de privilegio, Bradesco debería comprar a un competidor. Fuentes al interior del banco confirman que están moviéndose en esa dirección y su caja, que rodea los US$ 50.000 millones, lo permitiría.

El problema es que en Brasil no quedan muchos bancos privados de gran tamaño que no formen ya parte de un grupo mundial. El único que cumple esos requerimientos es Banco Votorantim, del grupo del mismo nombre. Pero hay un problema: Banco do Brasil (que estaba por absorber el estatal Nossa Caixa) ahora está en conversaciones para adquirir el 49% del paulista Votorantim y del Banco del Estado de Piauí.

Los analistas financieros norteños plantean que está en marcha una carrera por la adquisición de entidades menores que tiende a la concentración del sistema bancario brasileño. aMÉRICA ECONOMÍA

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