Perú exporta como nunca, pero toma medidas que inquietan

Ventas al exterior crecientes y una alta tasa de inversión sostienen el crecimiento

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- ¿Cuál es el exportador Nº 1 de paprika en el mundo? ¿Hungría? No, Perú. ¿Y el exportador Nº 1 de espárragos del planeta? Otra vez Perú. La aparición en la economía peruana de nichos exportadores de clase mundial es probablemente la gran noticia de los últimos años en Latinoamérica, ya que el país comienza a desembarazarse de la maldición que lo marcó en las últimas tres décadas: haber sido la economía con el crecimiento más decepcionante, respecto de su potencial, de la región.

La confluencia de un mercado mundial ávido de alimentos, un ciclo de prosperidad amplio (hasta la crisis subprime, al menos) y varias reformas administrativas pro comercio permitieron el surgimiento de un círculo virtuoso: más exportaciones (US$ 27.800 millones en 2007) y una tasa de inversión del 21%, que a su vez habilitaron cuatro años de crecimiento económico fuerte, lo cual llevó a un incremento en la recaudación impositiva y a una caída de la deuda respecto del PIB.

La aprobación del Tratado de Libre Comercio con EE.UU. y el acceso al investment grade son el comienzo del capítulo dos: verdaderas alfombras rojas para que el país pueda mantener los niveles de inversión con aportes externos y facilitar la expansión de los sectores asociados a la exportación por acumulación de capital propio.

Sin duda, los inmediatamente más beneficiados son la minería metálica e hidrocarburos. Se espera, así, que en dos años el país pase a ser exportador de petróleo. En tanto que los proyectos mineros en marcha podrían llevar a que el país compita con Chile y EE.UU. en las ventas del metal rojo.

Pero este verdadero renacimiento no está exento de amenazas. Las más obvias son el déficit en infraestructura y la eventual limitación del crecimiento por falta de preparación de los recursos humanos. Otras incluyen el impacto inflacionario global de los precios de alimentos (Perú sigue siendo un gran importador) y una eventual crisis de suministro hídrico, a mediano plazo, en la zona central del país.

Existe otro elemento que podría tener un impacto tan vasto como contradictorio. El gobierno ha tomado una decisión con claros efectos expansivos del potencial agroexportador, pero a un costo potencialmente muy grave.

Por medio del Decreto Legislativo 1015 (y otros tres más) el gobierno alteró la normativa que impedía la venta de tierras comunales campesinas sin la aprobación de dos tercios de sus miembros. Ahora bastará con el 50% más 1 para que ocurra. No parece una diferencia importante hasta que se considera que alrededor de dos millones de personas viven en comunidades de este tipo, las cuales se autoabastecen de alimentos. Cabe predecir una estampida de 300.000 a 700.000 personas hacia las ciudades si sólo la mitad de las comunidades enajena sus tierras. El presidente ha dicho que quiere acabar con el "colectivismo que los mantiene en la miseria", en tanto las organizaciones campesinas e indígenas se rebelan.

Bajo este marco, cabe anticipar que se facilitarán las inversiones, pero podrían estimular la apelación a la violencia en la zona andina, una tradición oscura que no debería volver. AMÉRICA ECONOMÍA

Inversión millonaria de Gerdau

n El Grupo Gerdau de Brasil planea invertir 1.400 millones de dólares en la ampliación de su planta en Perú. El titular de la firma, André Gerdau, dijo que ahora Perú podrá cubrir su demanda interna de acero y exportar a países como Chile y Colombia.

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