Entre los "boscosos" rascacielos de Nueva York habita un hombre temido por los colosos de la banca estadounidense y cuyas hazañas de los últimos días lo han convertido en el nuevo héroe de los pequeños inversores.
Andrew Cuomo, el fiscal del Estado de Nueva York desde 2006, es el nuevo "Robin Hood" de Wall Street, que la semana pasada acumuló ocho victorias sobre los mayores bancos de inversión por sus "abusos" en la crisis subprime. Nada más (y nada menos) que UBS, Citigroup, Morgan Stanley, JP Morgan Chase, Wachovia, Merrill Lynch & Co, Goldman Sachs Group Inc.y Deutsche Bank.
El botín recaudado en sólo dos semanas: aproximadamente US$ 50 mil millones que irán a parar directamente a los bolsillos de más de 183.000 inversionistas, y multas por más de US$ 162 millones. Pero como buen Robin Hood, Cuomo no se toma el triunfo como propio: "Esta es una victoria para los inversionistas y para el mercado", dijo.
Wall Street comenzó a temblar el 24 de julio cuando Cuomo, el más alto funcionario de la ley en el Estado y responsable de representar a Nueva York y a sus residentes en asuntos legales, lanzó una demanda multimillonaria por fraude contra UBS, acusando a sus ejecutivos de vender y promocionar engañosamente un sofisticado producto financiero conocido como los Auction Rates Securities (ARS, ver recuadro): "la peor pesadilla de los inversores", según Cuomo.
Esa fue la primera demanda por los "intereses del pueblo", luego de cinco meses de investigación y con la que el fiscal envió una señal a la industria de que este tipo de comportamiento no sería tolerado. Cumpliendo su promesa, a los pocos días ya había demandado a los otros pesos pesados de Wall Street.
Y la solución se alcanzó sin necesidad de llegar a los tribunales: "Lo que quiero es resolver un problema, hacerlo rápidamente y devolver el dinero a la gente y la confianza en el mercado", explicó.
El 7 de agosto, Citigroup fue el primero en lograr un acuerdo extrajudicial comprometiéndose a recomprar en US$ 7.000 millones los títulos vendidos a sus clientes y al pago de una multa por US$ 100 millones. Esta historia se fue repitiendo en las últimas dos semanas para todos los demás, sin que ninguno de los bancos haya admitido hasta hoy haber actuado de mala fe.
Pero tampoco han querido defenderse. Si se les pregunta por Cuomo o por las demandas, todos callan, y los más locuaces sólo dicen estar felices con el acuerdo... definitivamente nadie quiere enojar al héroe de los pequeños inversionistas.
Y es que aunque estas ocho grandes firmas llegaron a acuerdo, Cuomo admitió el jueves pasado que actualmente tiene en la mira a algunos de los ejecutivos de los bancos de inversión que vendieron los ARS, sin dar más detalles. Además, confirmó que la investigación continuará incluyendo a otros participantes del mercado. En la prensa estadounidense trascendió que se tiene bajo la lupa a alrededor de 40 instituciones, desde grandes bancos hasta corredoras de todo EE.UU. EL MERCURIO, GDA
No tan seguros
Los ARS son bonos de interés subastables, un mercado valorado en US$ 330.000 millones que colapsó en febrero luego de la crisis subprime. Según Cuomo, las grandes entidades financieras los habrían vendido como una inversión "segura".