- Si los cubanos ahora pueden comprar celulares y reproductores de DVD, podrán ponerse al día con sus deudas, ¿no? Bajo ese razonamiento, los aires de cambio en la isla caribeña con la llegada de Raúl Castro como jefe de gobierno han llevado a que algunos inversionistas, osados ciertamente, hayan decidido ahora comprar bonos del gobierno cubano, a pesar de que estén en default desde 1986, con la esperanza de que el país busque mejorar su situación financiera y honre sus obligaciones.
Esto ha llevado a que las transacciones en bonos cubanos, un mercado de bajísima liquidez, hayan tomado nuevos bríos. "Hay un interés creciente en Cuba como resultado de la llegada de Raúl Castro al poder", señala Stuart Culverhouse, economista jefe de Exotix, una empresa que se dedica a comercializar instrumentos de deuda de países de alto riesgo. "A fines de 2000 los bonos cubanos pre-default se cotizaban a unos 13 centavos por dólar de valor nominal. En 2002 el precio bajó y ahora se cotizan a unos 17 o 18 centavos de dólar de valor nominal", advirtió.
Culverhouse también cree que estos bonos tienen aún más potencial con un cambio de gobierno en Estados Unidos y particularmente si es Barack Obama quien obtiene la Presidencia. "Un levantamiento gradual del bloqueo económico podría hacer que su precio se duplique, pero habrá que esperar más allá de 2009 para que esto ocurra", agrega el economista de la agencia que también hace transacciones en deuda de países como Irak, Serbia, Corea del Norte y otros.
Exotix no es la única entidad que tiene su apuesta en Cuba, ya que la firma danesa de inversiones Global Evolution también tiene inversiones en deuda de ese país. "Necesitamos aún ver el alcance de las reformas económicas de Raúl Castro antes que veamos cambios profundos en los instrumentos de deuda cubana", señala Morten Bugge, su director.
Otro inversionista prominente en deuda cubana sería el multimillonario inglés Nicholas Berry, quien el año 2005 compró cerca de 148 millones de euros en deuda cubana por medio de Exotix, según el Financial Times.
EL QUE GUARDA TIENE
Según Moody`s Investors Services, Cuba adeudaba aproximadamente US$ 10.000 millones a acreedores internacionales cuando decidió dejar de honrar sus obligaciones en 1986.
Sin embargo, hay otro grupo de inversionistas que creen que es más práctico comprar la deuda de la era pre-castrista. Uno de ellos es el alemán Sven Lorenz, cuya cartera incluye bonos cubanos de 1937. "Es más probable que eventualmente Tío Sam (EE.UU.) dé protección a los intereses de los que sufrieron de la revolución, en vez de ayudar a los que invirtieron en un régimen que no mereció ayuda financiera", dice Lorenz.
Según él, el banco de inversiones Carl Marks and Co. en Nueva York (alcance fonético con el célebre filósofo alemán, nada más), compró hace algunos años una gran suma de bonos cubanos de la época de Fulgencio Batista. Esta misma entidad tiene ya una reputación de invertir en bonos de gobiernos caídos y obtener jugosos dividendos. Lorenz explica que fue famosa la jugada que el banco hizo al comprar una cartera de bonos de la Rusia zarista por aproximadamente US$ 3 millones para luego venderlos con una ganancia de aproximadamente US$ 200 millones en 1998, cuando el gobierno ruso, ansioso por volver al mercado europeo de bonos, no dudó en pagar el 100% del valor nominal.
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