POR LAURA V. MELÉNDEZ | lmelendez@elpais.com.uy
Mientras en España uno de cada tres móviles son 3G, y en América Latina ya se superó el millón de usuarios, en Uruguay sólo hay 8.000 suscriptores, desde que Ancel, Movistar y Claro lanzaron sus redes de tercera generación en 2007.
Aunque los operadores le hayan dado denominaciones distintas para explotarlas comercialmente, lo que se conoce como telefonía 3G es un servicio de comunicaciones móviles avanzado desarrollado bajo el estándar técnico UTMS/HSDPA, cuyo principal atributo es que permite transferir voz y datos con alta velocidad.
La cobertura actual 3G de Ancel y Movistar está circunscripta a Montevideo y franja costera (entre Maldonado y Colonia) y se espera que a medida que se concreten las inversiones anunciadas el área se amplíe. Claro es el operador que tiene mayor cobertura, lo que le ha valido quedarse aproximadamente con el 60% de los usuarios.
"La cobertura es un factor diferencial" dijo a El Empresario Erasmo Rojas, director de 3G Américas, una organización que promueve el uso de las tecnologías inalámbricas, para quien la diferenciación se dará en la oferta de planes de servicios que hagan las compañías. "Cuando el mercado llega a estos niveles de penetración (casi 100% en Uruguay), los operadores deben pensar cómo segmentar los servicios para llegar a los distintos tipos de usuarios" dijo.
A su juicio, la lenta penetración de 3G, se debe, entre otras razones, a que el consumidor uruguayo necesita conocer los beneficios que le traerá adoptar una nueva tecnología.
INTERCONEXIÓN
Tal como sucedió con la mensajería de texto, el despegue de 3G vendrá cuando los suscriptores de los tres operadores puedan interconectarse y por eso las empresas "están tratando de buscar un acuerdo entre ellos para lograr la interconexión" aseguró.
Entre los desafíos a corto plazo, uno de los más importantes es la promoción de servicios de valor agregado a las redes, para aumentar el ingreso medio por usuario (ARPU, Average Revenue Per User), que sigue siendo de US$12, tres dólares menos que el promedio de América Latina. Hoy, los servicios que se ofrecen son escasos y se limitan a videollamadas, navegación por Internet y descargas de distinta índole.
Según Rojas, otros aspectos que ayudarán al despegue de la tecnología serán la ampliación del área de cobertura, una oferta mayor de terminales y buena cobertura EDGE para complementar HSDPA en todo el país, además de fidelizar usuarios. "Seguramente los operadores acuerden no subsidiar más prepagos para tratar de incentivar los contratos, mejorando la oferta de terminales a cambio de una promesa contractual de seis meses o un año", aventuró.
PRECIOS
Los precios de los contratos de 3G varían por compañía y por plan. Claro arranca en casi 400 pesos, Movistar en 500 y Ancel en 750. A eso hay que sumarle el servicio de televisión móvil que se paga aparte y, por supuesto, el costo del equipo. El modelo más barato supera los $ 7.500.
¿Un nuevo Iridium?
El proyecto Iridium de Motorola prometía competencia satelital a la telefonía celular. Pero la evolución de esta última echó por tierra sus ambiciones.
Algo similar pareciera estar pasando con WiMax, una tecnología a la que parecen agotársele sus tiempos comerciales. "La única manera en que una tecnología tiene aceptación es cuando un operador anuncia que la va a lanzar" cosa que no ha sucedido en este caso con operadores móviles puros.
"Lo vemos como un complemento para 3G pero creemos que el tiempo comercial se le está acabando" enfatizó Erasmo Rojas.