Rodolfo Oppenheimer terminó el liceo a los tropezones porque en los años 70 cerraban a menudo los centros de estudio por medidas prontas de seguridad. Luego, con apenas un año de Facultad de Ingeniería, el padre lo sacó "de una oreja" a estudiar afuera.
"Con el sistema de estudios de Estados Unidos pude elegir de acuerdo a mis prioridades", comentó. "Funciono más en el área práctica y allí pude desarrollarme", agregó.
LA CARRERA. En una empresa de productos hospitalarios aprendió la importancia de la creatividad en algunas áreas porque, si no, "no servís" y terminó su estadía en Norteamérica haciendo carrera corporativa en McDonald`s, hasta que en 1991 decidió traer la compañía a Uruguay, porque le había prometido volver a su esposa.
Entonces pensó: "Si sigo el modelo tradicional uruguayo voy al fracaso porque esta empresa requiere un nivel alto de flexibilidad". Entonces contrató sobre todo personal de entre 17 y 21 años y les dio un marco de acción para que tomaran decisiones, algo no muy común en Uruguay para los cargos medios y bajos. Tuvo que pagar un precio alto por la falta de experiencia del equipo, pero pudo adecuarlo a un modelo de negocio innovador que lo llevó al éxito: al momento de retirarse, en 2001, había transformado a McDonald`s Uruguay en una compañía con 32 sucursales y 2.000 empleados.
Entonces Oppenheimer quiso volver a crear algo y continuó en la línea de Desem Jóvenes Emprendedores, organización que integraba desde 1991, pero esta vez con otra visión: a las nuevas ideas que los jóvenes tienen y al gerenciamiento que él podía aportar, le faltaba capital, lo que derivó en la creación junto a otros empresarios del primer fondo local de capital de riesgo, Prospéritas Capital Partners.
OTRA ETAPA. El ambicioso empresario, con 51 años, dos hijos y es fanático de la tecnología, ya está pensando en "agregar otra pata más" a su proyecto de vida: primero vivió la formativa, luego la emprendedora de ejecución, en este momento la emprendedora de apoyo, y está por venir la educativa.
Está seguro de que Uruguay "está en medio de un cambio importante" y que "las nuevas generaciones deben pelear por su lugar" para que pare la emigración de talentos. Confía en que las circunstancias internacionales "darán tiempo para consolidar los cambios que se están gestando".