La crisis energética está instalada en Uruguay. En la región no hay gas natural suficiente, el precio del barril del petróleo sigue caro y hasta perforó la barrera sicológica de U$S 100, mientras las lluvias abundantes no llegan para llevar calma al gobierno y aflojar la presión sobre un invierno que inquieta.
En 2007, el consumo de energía superó todas las previsiones con un crecimiento superior al 7,5%. Este año más del 8% aumentará la demanda de energía anunció la Asociación de Grandes Consumidores de Energía Industrial. En febrero ya se sabe sin dramatizar que a este ritmo los números no cierran y que el déficit energético es cada vez más ancho y rojo.
El país productivo reclama seguir creciendo. Sin embargo, hay plafón bajo porque los costos energéticos están cada vez más altos. Los empresarios consultados ya buscan alternativas, pero aguardan con expectativas anuncios de gobierno y, sobre todo, soluciones de fondo más allá de planes de ahorro y restricciones.
Uruguay precisa incorporar 100 megavatios por año para mantener el ritmo de crecimiento del país productivo, reveló la Asociación de Grandes Consumidores de Energía Eléctrica. Por su parte, el gobierno licitó 60 megavatios generados por privados, pero finalmente adjudicó 34,5 (30 megavatios generados por biomasa y 4,5 eólica). "Es una medida tímida para el momento que vivimos, pero el gobierno y UTE dieron un gran paso", dijo a El Empresario el secretario ejecutivo de la Asociación de Grandes Consumidores de Energía Industrial.
Pou analizó distintas variables, pero concluyó en que la solución de fondo pasa por la instalación de una planta de regasificación para la posterior generación de energía eléctrica bajo un ciclo combinado de alta eficiencia. "Por barco llega el gas licuado a bajas temperaturas y luego la planta la procesa para volverlo al estado gaseoso", indicó Pou. El proyecto, según el especialista, "se cierra con la exportación de todos los excedentes de gas natural hacia Argentina, a través del Gasoducto Cruz del Sur".
Para Pou, Uruguay debe seguir los pasos del emprendimiento que actualmente opera en Bahía Vizcaya, en Bilbao (España). "Con este emprendimiento, los vascos pasaron de importadores a exportadores de energía hacia el Sur de Francia", subrayó el especialista.
Un emprendimiento de esta proyección significa para Uruguay una inversión de U$S 1.000 millones, estimó Pou. "El Estado no puede hacer frente a esa inversión, pero hay serios operadores regionales y mundiales que estarían dispuestos a invertir si hay seguridad jurídica", sostuvo Pou, para luego destacar la presencia estratégica de Petrobras, que ya tiene la distribución de gas en Montevideo y el Interior.
"En las actuales tasas de crecimiento, en diez años estamos duplicando la necesidad de energía del país; este es el mejor momento para buscar soluciones de fondo a una grave problemática", concluyó Pou.