Cuando el gato se va de licencia

| Para que los ratones no se vayan de fiesta en su ausencia, hay que delegar. Y si no lo hace, no es un buen líder. Enseñe, comunique y confíe en su equipo.

La argentina Florencia Ríos se tiene que multiplicar o, al menos, esconder. Esa fue la conclusión que sacó en las recientes vacaciones en Punta del Este entre Navidad y Año Nuevo. "Me divertí, pero mi hijo y mis amigas se molestaron conmigo", dice. La culpable fue su Blackberry. En el cargo de gerente de marketing de la empresa de software CA para Argentina y Chile debe -sí o sí- estar disponible siempre o casi siempre. "Los correos importantes los tengo que contestar", dice. "Trabajar un poco desde la playa no es tan terrible".

La realidad de la argentina no dista de la del resto de ejecutivos de alta gama en América Latina. Cuando comienza la época estival, la mayoría de los mortales esbozan una sonrisa esperando sus vacaciones. Pero tal descanso puede llegar a ser angustioso cuanto más alto se está en una corporación. ¿O, acaso, no ha oído hablar de los términos "vacaciones cortadas" y "conexión remota"?

El mexicano Héctor Marín bien sabe de ello, pues él no debe perderse en el mapa cuando se toma sus vacaciones. Como director para América Latina de Qualcomm México ya se olvidó cuándo se tomó un descanso de un mes. Hoy, lo máximo son dos semanas. La gran diferencia es que, como parte de una multinacional, sabe que en delegar está la clave del éxito de su negocio. "Obviamente, hay labores que sólo me corresponden a mí, pero somos un equipo", dice. "Todos los empleados deben tener su tiempo de descanso porque ello es igual a ganancias". Y tiene su lógica: el tiempo es escaso, útil y valioso, por lo que cumple con todos los requisitos para ser considerado un bien económico. Y quizás es el más preciado.

Pero delegar con éxito no es fácil, ya que los egos personales juegan en contra. Según el argentino Alejo Cantón, presidente de Visage Argentina -una red de altos ejecutivos con más de 15.000 miembros en todo el mundo-, la creencia de la mayoría de los gerentes generales es: "yo lo hago mejor que nadie". A juicio de Cantón, la llave del éxito de un buen CEO es rodearse de personas mejores que él para delegar con sabiduría. "Si usted, como CEO, hace las cosas mejor que uno de sus gerentes, mejor cambie al gerente", se lee en uno de sus escritos. O sea, si él no contrató al correcto, la culpa es del líder y no del subalterno.

Esta creencia sobre todo prima en las multinacionales. Por ejemplo, en Shell han creado a nivel global la estrategia llamada "cañería de talentos", un plan que obliga a que los ejecutivos en los cargos más importantes tengan siempre un delfín, un mano derecha que les pueda sustituir. "La idea es que no seas imprescindible. ¿Imaginas que tienes un accidente camino al trabajo?", se pregunta el chileno Fernando Reveco, gerente de lubricantes de Shell Chile. "Tu negocio se derrumba contigo". La premisa es que si un equipo no funciona mientras el jefe está de vacaciones, el que está mal es el jefe y no sus empleados. "Un buen jefe hace que los ratones no se vayan de fiesta cuando el gato se va a descansar", dice Reveco.

También Cantón derrumba el mito. "Todos contamos con tiempo y energía limitados y, por ende, tenemos que decidir cómo administrarlos", dice. "Delegar es la actividad que le va a generar mayor retorno sobre el tiempo invertido".

Según Guillermo Moya, principal de Cisco Chile, nadie puede controlar todo, ni siquiera el mejor del mundo. "Claro que hay labores burocráticas que requieren tu firma, pero hay que equilibrar trabajo con vida personal". Lógico: si el gato está descansado y rinde, los ratones que se sienten útiles y valorados harán crecer su negocio. (AMÉRICA ECONOMÍA)

Las cinco "C" y los tres mitos

Según el argentino Alejo Cantón, presidente de Visage Argentina, red global de CEO con 15.000 miembros en el mundo, la base para delegar se constituye sobre la base de cinco "C".

Comunicación: en una empresa debemos hablar, escucharnos y comprendernos, para funcionar como un equipo de trabajo.

Compromiso: basado en que el empleado esté comprometido con el éxito de la empresa, y que lo sepa.

Competencia: cuando usted cuenta con gente que tiene la experiencia y habilidad para hacer su trabajo en forma idónea y además manejar las situaciones que se presenten.

Cuidado: cuando usted sabe que sus empleados tienen los intereses de la empresa en cuenta y los respetan

Carácter: porque tiene gente honesta y ética.

A su vez, Cantón señala tres mitos a derrumbar:

"No puedo delegar porque necesito controlar todo".

"No tengo tiempo para enseñar la tarea a realizar y es más rápido que la haga yo".

"No me conviene delegar, porque yo lo hago mejor que nadie".

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