Parte del rico patrimonio estatal fue comprado por inversores rusos y de Qatar
Gobierno francés vende sus inmuebles en millones
No sólo el romance entre la cantante y ex modelo italiana Carla Bruni y el presidente Nicolás Sarkozy es noticia en París. Como una forma de administrar mejor y más dinámicamente sus activos inmobiliarios, el gobierno francés ha decidido poner algunos de ellos a la venta, según la publicación francesa Le Figaro.
En 2007 ya vendió, por ejemplo, el Palacio Montesquieu-Fezensac (una lujosa construcción de 7 mil metros cuadrados que acogía al ministerio de Cooperación) a un grupo de inversiones ruso; y el centro de convenciones del ministerio de Relaciones Exteriores, a un fondo de inversiones de Qatar.
Las ventas realizadas significaron ganancias por 800 millones de euros para el Estado; 300 millones más de lo que había pronosticado recaudar. Para 2008, la idea es llegar a los 600 millones de euros.
De esta forma, el gobierno galo se comienza a deshacer de parte de los 44.300 millones de euros que posee en patrimonio inmobiliario. Pero no hay que confundir: no todos los edificios y palacios serán puestos a la venta. Lo ideal sería arrendar algunas instalaciones bajo el concepto de "cesiones temporales", según se explica desde la sede del gobierno galo. Esto significa un arriendo a largo plazo: se vende el derecho de uso del inmueble por un tiempo determinado, por ejemplo, setenta años.
Este año, una de las construcciones que estarán a disposición de los compradores es el Palacio de Seignelay. Además, ocho organismos de la Cancillería se agruparán en un edificio en la Rue de la Convention, dejando vacantes sus antiguas oficinas y 15 reparticiones del ministerio de Defensa se reagruparán en un solo edificio.
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