El liderazgo de Chávez en cuestión

Tras perder el referéndum para reformar la Constitución venezolana, Hugo Chávez desnudó, sin quererlo, que en el futuro no podrá moverse con la libertad que lo venía haciendo. Aunque la opción "Sí" cayó sólo por poco más de un punto, sus consecuencias serán profundas, si bien aún difíciles de predecir.

La gran pregunta para 2008 es si la oposición estará a la altura de las circunstancias y asuman que tienen una oportunidad inmejorable para darle un vuelco definitivo a su país.

Aunque la derrota no tiene consecuencias prácticas inmediatas -el período de Chávez expira en 2012-, también obligará al líder bolivariano a modificar la forma de su autoridad, especialmente en su relación con los mandos militares y hacia los que él consideraba su mayor apoyo: las clases populares.

El cambio en la relación con las Fuerzas Armadas es uno de los más notorios giros. El hecho de que se haya visto obligado a reconocer la derrota, demuestra que ya no cuenta con el apoyo incondicional de los uniformados y que estos lo notificaron, implícita o explícitamente, de que no están dispuestos a acompañarlo en cualquier aventura.

Asimismo, la forma en que el presidente venezolano se relacionaba con los sectores populares también sufrirá cambios drásticos. El desabastecimiento, la violencia y la inflación están golpeando sin piedad a los pobres de su país y han hecho que comiencen a perder rápidamente la fe en su líder. Como prueba de ello está que entre la elección presidencial de diciembre y el referéndum constitucional, más de 3 millones optaron por darle la espalda. (AMÉRICA ECONOMÍA)

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