Durante los últimos años, la locomotora china viene ayudando a mantener acelerada la economía mundial e impulsar las ganancias de los exportadores de commodities latinoamericanos, a pesar de la devaluación del dólar. Sin embargo, el enriquecimiento de China puede generar un efecto desagradable: una burbuja en las bolsas del país. La curva de la valorización de las bolsas chinas se asemeja mucho a la del Nasdaq antes del estallido de la burbuja puntocom y los analistas recomiendan diversificar los activos después de dos sucesivas caídas en Shanghai, Beijing y Hong Kong.
Algunos fundamentos de las empresas listadas en el mercado financiero chino también indican una sobrevalorización de los índices de las acciones, especialmente por la relación entre Valor de Mercado de las Empresa/Ebitda (EV/Ebitda, en inglés), o sea, por la relación entre el Precio de la Acción/Utilidad de la Acción (P/E, en inglés). "El P/E de algunas empresas chinas es por encima de lo razonable", dice Paul Cavey, economista jefe para China de la australiana MacQuarie Securities, en Hong Kong. Según el experto, el P/E medio de las mayores empresas en la Bolsa de Hong Kong llega a 33, un número excesivamente alto. "Ahora vivimos una pequeña burbuja y hay riesgo de que siga creciendo", advierte.
Para el francés Yahh Duzert, de la FVG/Ebape en Río de Janeiro, esta burbuja es el resultado del exceso de optimismo en relación con China. "Esto genera desequilibrios que pueden afectar no sólo al sector financiero, sino también a la economía real", dice. La buena noticia, entonces, es que, como las bolsas chinas han estado relativamente poco integradas al mercado mundial, un estornudo no provocaría un efecto dominó en el corto plazo. "Si las condiciones monetarias cambian, sí podríamos ver un flujo de capital significativo dejando China en busca de países más estables u otros mercados emergentes", dice Cavey. (América Economía)