POR LAURA V. MELÉNDEZ | lmelendez@elpais.com.uy
No habrá piqueteros pseudo ambientalistas evitando el despegue de los aviones, pero el puente aéreo que conecta Carrasco con Aeroparque se ha convertido en un fuerte dolor de cabeza para quienes deben viajar a Buenos Aires por trabajo y soportan estoicos el atraso de los vuelos que roba tiempo laboral y familiar a las apretadas agendas de los pasajeros.
Reuniones de negocios aplazadas, cuando no suspendidas, y regresos a casa con atraso son las dos consecuencias que más duelen a los pasajeros, quienes añoran los dorados días en que volar a la capital porteña era un placer.
Hace una década, los vuelos salían desde Carrasco cada hora y media a partir de las siete de la mañana y un pasajero podía llegar al aeropuerto a tomar el próximo vuelo a tiempo y sin mayores problemas. Hoy la constante son los atrasos, ausencia de información, aeronaves grandes y envejecidas e ineficiencias varias que bien conocen los usuarios de Argentina y Uruguay.
El puente aéreo representa aproximadamente el 30% de la operativa aeroportuaria de Carrasco y moviliza a unas 400.000 personas por año. Tanto Pluna como Aerolíneas Argentinas, que operan la mitad de las frecuencias habilitadas, reconocen que es un nicho fundamental en su estrategia de negocios, pero el servicio se ha vuelto deficiente y caro. La solución, en el corto plazo, es la renovación de flota y el incentivo al personal para que se cumplan los horarios. Y, a pesar de que la demanda parece haber adelgazado, habría lugar para más operadores. En ese escenario, los usuarios reclaman una mayor competencia que, a su juicio, mejorará el servicio y bajará las tarifas.
Los lunes, el día de mayor demanda, las dos compañías operan 9 vuelos de ida y 9 de vuelta. El ticket ida y vuelta en clase Económica cuesta U$S 179 más los U$S 16 de tasa de embarque en Carrasco y U$S 9 en Aeroparque. Los vuelos que no son en horas "pico" cuestan U$S 157 (más tasas de embarque). En Ejecutiva el pasaje cuesta U$S 318 más tasas de embarque.
Para Eduardo Acosta, director comercial del Aeropuerto Internacional de Carrasco el puente aéreo ha perdido pasajeros a favor de Buquebus. Sin embargo en la naviera no lo consideran así, sino que atribuyen el crecimiento sostenido desde 2003 (pasaron de 310.000 a más de 400.000 transportados por año en las frecuencias "puerto a puerto"), a la renovación de la flota y las promociones. Sin embargo, algunos empresarios y ejecutivos locales mencionaron a El Empresario haber optado por el barco a pesar de que las frecuencias no son las mejores para viajar por el día (12.30 y 20.10 desde el puerto capitalino) y el pasaje es caro comparado con el avión.
Otros, optan por tomar la ruta Carrasco-Ezeiza, que cumplen Tam Mercosur y American Airlines. La tarifa de TAM en ese vuelo es de U$S 135 más U$S 29 (tasa de embarque internacional) más U$S 8 (tasa de embarque en Ezeiza) y aunque es más lejos de la "city" porteña es una alternativa.
frustración. Los ejecutivos consultados coincidieron en que el puente aéreo no funciona como tal y que sería saludable reformularlo. Incluso el propio Matías Campiani, vicepresidente ejecutivo de Pluna, reconoció que tuvo que viajar alguna vez en barco por atrasos en los vuelos.
El CEO de Punto Ogilvy, Pablo Marques, considera que Buquebus es "una buena opción", pero quienes viajan por negocios no pueden invertir tanto tiempo en un viaje a Buenos Aires. Y a pesar de los cambios anunciados tanto por Pluna como por Aerolíneas, tiene claro que "este mercado necesita soluciones más flexibles que las que hoy tenemos, que son de un modelo de negocios antiguo porque no pueden invertirse seis horas para viajar a Buenos Aires por el día".
Por su parte, el número uno de McDonald`s Uruguay, Ricardo Méndez, quien habitualmente viaja a Buenos Aires dos veces a la semana, ya se acostumbró a los atrasos. Para aprovechar el tiempo siempre se lleva la computadora portátil y el BlackBerry. "Aprovecho ese tiempo para realizar algo de trabajo, liquidar pendientes, chequear e-mails" aprovechando para hacer productivo ese tiempo "muerto". Sólo en casos muy puntuales optó por el barco.
Carlos Crosta, director de la financiera Creditel, que acaba de abrir varias sucursales en Argentina, coincide en que el puente aéreo funciona mal. Además de considerarlo "de los más caros del mundo", la relación precio-calidad del servicio es a su juicio "lamentable". El incumplimiento de horarios y la falta de explicaciones sobre atrasos o suspensiones los transforman a los pasajeros "en rehenes en vez de clientes" enfatizó.
Para Crosta sería muy buena noticia "que le otorgaran los permisos para volar la ruta Montevideo-Buenos Aires a otras líneas como Gol, Sol o Copa" para que empiecen a "competir" por los clientes.
Al igual que Crosta, Eduardo Font de Bon, representante en Uruguay del sello discográfico Sony BMG, ha sufrido varias veces atrasos "a causa de disposiciones directas de las compañías, que ponen a empleados y pasajeros de rehenes".
El director de Young & Rubicam, Álvaro Moré, señala que sus viajes a Buenos Aires los realiza por avión o Buquebus, aunque "si las frecuencias coinciden, preferimos Buquebus porque las salidas son más puntuales".
Soluciones. Para cambiar la pisada Pluna pretende incorporar ocho aviones Bombardier para 90 pasajeros a partir del año próximo, con los que pretende mejorar radicalmente el servicio en cuestión. A su vez, deberá llegar a buen puerto en las conflictivas negociaciones que lleva adelante con los trabajadores de la compañía. Situación similar atraviesa Aerolíneas Argentinas, cuyo propietario, el español grupo Marsans, condiciona la inversión en nuevos aparatos y la consecuente mejora del servicio a un "pacto" con los trabajadores. Entre tanto, los pasajeros seguirán de rehenes.