A pesar de que aún no está reglamentada la ley que regirá la producción, comercialización y uso del biodiesel en Uruguay, los inversores apuran la implementación de proyectos. El interés por el biocombustible es real y los empresarios comienzan a ver el filón ante la anunciada escasez de petróleo.
En ese plan está Organoil Combustibles, una empresa integrada en partes iguales por capitales nacionales y brasileños que pretende armar una voluminosa planta en caso de obtener "calidad de usuario" en la zona franca de Nueva Palmira. La firma se presentó a un llamado a interesados realizado por el Área Zonas Francas para la adjudicación de predios por un total de 14 hectáreas pero todavía están a la espera de que la Dirección General de Comercio se pronuncie sobre el particular.
El destino de la producción, unas 100.000 toneladas por año, será la exportación con foco en Europa, desde donde provendrá parte del financiamiento a través de fondos de inversión.
La empresa cuenta con el respaldo y apoyo de Energen Engenharia e Projetos, compañía brasileña que está organizando la inversión en Uruguay, en conjunto con la firma Díaz Solsona Abogados.
La construcción de la planta industrial, bajo régimen llave en mano, estará a cargo de la empresa alemana Lurgi Life Science, desde su oficina paulista. En 2006, Lurgi desarrolló y construyó 31 plantas de biodiesel.
La tecnología para la extracción de aceite será proporcionada por la empresa brasileña Intecnial SA, con sede en Rio Grande do Sul, transferida por Crown Iron Works, de EE.UU.
Lo relativo al almacenamiento y conservación de granos será encomendado a la firma brasileña Kepler Weber, con 80 años de experiencia en el sector.
El proyecto agronómico que sustentaría la producción comprende la plantación de 150.000 hectáreas de semillas oleaginosas (girasol, soja, canola) con un sistema similar al que actualmente se utiliza con los cultivos de cebada: la empresa financia las semillas e insumos a los productores. Estiman que cada tonelada de girasol producirá entre 390 y 420 kilos de aceite bruto. En la etapa inicial de producción se procesarán 100.000 toneladas de girasol al año. A los cinco años, cuando la planta esté funcionando a pleno, se estima procesar 250.000 toneladas al año.
La construcción de la planta insumirá un año y medio. "Sería la primera planta grande de fabricación; en su plenitud llegaría a producir 300 toneladas por día" explicó a El Empresario el doctor Julio Díaz Solsona, titular del estudio que organiza la inversión. No obstante, al principio la fábrica funcionaría con aceite importado.
Las inversiones previstas, que se cumplirán en dos etapas rondan U$S 72,2 millones. En la primera fase del proyecto, las inversiones más grandes se verterán al equipamiento de producción de biodiesel y glicerina (U$S 11,25: y U$S 6,3:)) y la terminal portuaria (U$S 10:). En la segunda fase, las prensas extractoras se llevarán la parte del león (U$S 27,25:).
Empleo. En su etapa inicial, la planta dará trabajo a 42 personas en forma directa y a 30 indirectamente. Pero se estima que el proyecto agronómico emplee a 2.500 personas entre técnicos, proveedores y obreros. Cuando la fábrica esté en pleno funcionamiento, los puestos de trabajo directos podrían llegar a 70.
El plan de negocios de la compañía prevé exportar 100.000 toneladas de biodiesel por año, lo que reportaría ingresos por U$S 72 millones, a los que se agregarían U$S 14,8 millones por venta de glicerinas. Tampoco se descarta proveer al mercado local siempre y cuando la ley lo permita.