La consolidación de una marca país para los vinos finos uruguayos sigue siendo el desvelo de los bodegueros que sueñan con sumar mercados internacionales a su cartera. Pero mientras unos piensan en colocar volumen otros se empeñan en subir el valor de los productos.
Durante el primer semestre del año las bodegas exportadoras colocaron en el exterior vinos finos por U$S 2.622.683, con un precio promedio de U$S 2,93, apenas por debajo de los U$S 3,10 con que promediaron los precios el año pasado. Solamente un 12% del total corresponde a vinos finos cuyo valor FOB supera los U$S 5, según datos recopilados por la Asociación de Bodegas Exportadoras del Uruguay.
Ocho de las 48 empresas exportadoras comercializan productos que superan ese valor y en sólo dos casos los precios promedio superan los U$S 10.
Los precios a los que llegan al consumidor en EE.UU. y Europa pueden ser equivalentes al doble o el triple, dependiendo del mercado al que ingresen y del canal por el cual se comercialicen.
En materia de vinos, tal como en otros productos, hay diferencias por franja de acuerdo al precio de venta al público en el lugar de destino. En general los vinos finos uruguayos se colocan en la franja superior a U$S 4,99. Compiten con algunos chilenos, argentinos, australianos y sudafricanos, los denominados "nuevos vinos".
Por destino, los cinco países en los que se colocaron vinos de mayor valor durante el último semestre fueron: Chile (U$S 10,29), Panamá (9,58), Malta (8,29), Emiratos Árabes Unidos (7,86), y Corea del Sur (6,73).
Caros. La firma Viticultores del Uruguay, una joint venture entre Freixenet SA de España y Bodegas Carrau, colocó en el primer semestre de 2007 más de U$S 11.600 FOB de vinos a un precio promedio de U$S 10,37.
La bodega Carrau tiene en cartera cinco vinos por encima de los U$S 5 valor FOB por botella. El "1752 - Juan Carrau Pujol", que cuesta U$S 6; "Ysern", un cabernet/cabernet de Las Violetas y Cerro Chapeu, también de U$S 6; "Arerungua" (Viticultores del Uruguay) a U$S 8; "Amat" Tannat, de U$S 10; y Vilasar Nebbiolo, con un valor de U$S 15 FOB por botella.
Alejandro Barzamian, de bodega Carrau, explicó a El Empresario que "el tema de los precios es relativo porque los puede fijar la bodega pero también influye la cantidad de botellas que venda cada uno". Del "1752" de U$S 6, por ejemplo, se venden unas 50.000 botellas al año.
La firma Chacras del Sur (Bouza) exportó en el primer semestre del año unos U$S 102.813 con vinos con un precio promedio de U$S 6,19.
La línea "Río de los Pájaros" de Pisano tiene un precio al público en Europa y EE.UU que ronda los U$S 12, en tanto su reconocido RPF (Reserva de Familia) puede llegar a colocarse, según los países, en U$S 16 o U$S 17.
"En el Uruguay es muy difícil exportar un vino de una calidad mediana que deje bien parado al país y que se pueda vender a ese precio" dijo Daniel Pisano, director de la bodega.
Uruguay compite en la franja que va de U$S 5 para arriba de precio al público. Los vinos uruguayos arrancan en U$S 5,99 o U$S 6,99 y promedian en U$S 10 a U$S 12. "Es un buen precio y competimos bien en ese rango" aseguró Pisano.
ESTRATEGIA. Un documento elaborado a fines de 2004 por la Asociación de Bodegas Exportadoras de Vinos Finos, ya asumía que para cosechar mercados a través de una marca país había que invertir en promoción. "Uruguay no ha invertido con un objetivo claro, en forma planificada, ordenada y consistente" constataban los exportadores.
Entre 2005 y 2010, estimaban llegar a vender 1 millón de cajas conteniendo 12 botellas cada una a un valor FOB de U$S 3 por botella. Dicha cifra equivale a unos U$S 40 millones anuales de facturación. Entre 2010 y 2015 se llegaría a 2 millones de cajas elevando el valor FOB a U$S 5 por botella, y una facturación equivalente a U$S 120 millones.
Para llevar adelante esos objetivos, se necesita un plan de inversiones por parte del Estado de U$S 5 millones hasta 2010 y de U$S 10 millones adicionales hasta 2015. La contraparte privada debería invertir montos similares para llegar a los guarismos previstos.
Juan Andrés Marichal, exportador y ex presidente de la Asociación de Bodegas Exportadoras dijo a El Empresario que los pasos inmediatos para la generación de una marca país están en lograr una certificación que uniformice los productos. "Se van a poner algunos parámetros para asegurarnos que ese vino sea un producto que refleje la imagen que queremos para Uruguay" dijo.
También comentó que el aumento del valor es un tema que preocupa no sólo a las bodegas locales sino también a las argentinas y chilenas. "Los argentinos están compitiendo mejor en franjas más elevadas y los chilenos quieren cambiar la imagen de vinos baratos con la que se hicieron conocer en el mundo" agregó.