POR LAURA V. MELÉNDEZ | lmelendez@elpais.com.uy
En 2004 llegaron a Uruguay los primeros televisores LCD (con pantalla de cristal líquido) y se vendieron sólo 20 unidades. En aquel entonces, el precio de un aparato de 37 pulgadas rondaba los U$S 10.000, cinco veces los U$S 2.000 que cuesta hoy acceder a un televisor similar, aunque el precio varía de acuerdo a la marca y el modelo.
Según estimaciones de los comerciantes y representantes de las marcas, las ventas anuales de televisores llegan a 120.000 unidades, de las cuales 20% ya corresponde a modelos LCD. Hablando en plata, los uruguayos gastaron U$S 13 millones en el último semestre en estos aparatos de última generación.
A pesar de que las ventas vienen en ascenso los empresarios no hablan de explosión del mercado. Prefieren ser cautos y atenerse a las cifras que vienen en franco ascenso. El año pasado, el segmento LCD representaba aproximadamente el 5% del total de las ventas y este año, las previsiones bordean el 20%. Estas cifras acompañan la tendencia mundial que indica que en 2012 la venta de televisores LCD representará el 80% del mercado total.
La explicación del crecimiento local es simple: fuerte reducción de precios, un dólar en baja y mejores posibilidades de financiación -la cantidad de cuotas aumentó de seis a 18 en la mayoría de los casos- se suman a la incidencia del consumo aspiracional. Pero la rebaja de precios no seguirá "in eternum". Existe un piso al que se llegaría en un año, a juicio de los comerciantes.
Detalles. Según el gerente de Microsonic, antes de comprar hay que tener en cuenta algunos aspectos como la conexión al PC o al notebook, la capacidad para recibir señales en HDTV (televisión de alta definición), y la calificación de los aparatos (A, -A, y B, siendo A la de mayor calidad). Esta firma, de origen coreano, comercializa aparatos grado A "y por eso damos dos años de garantía". Otra cosa a observar son los niveles de resolución y contraste, además de la velocidad de escaneo.
Más allá de haberse agregado canales de distribución como grandes superficies, la venta de este tipo de aparatos sigue siendo mayoritariamente en casas de electrodomésticos. "Cuando piensa en el costo del producto, el consumidor busca el respaldo asociado a la marca; por eso la trayectoria de la empresa es fundamental" explicó a El Empresario Adriana Borsani, gerenta de Marketing de Sharp en Uruguay.
La empresa apunta a un público "selecto, con conocimiento del producto que busca calidad y respaldo. Estamos enfocados a las medidas superiores a las 32 pulgadas", añade. De hecho, Sharp ya ha desarrollado y lanzado al mercado televisores de 108 pulgadas. Comercialmente, Sharp se focaliza en el canal de electrodomésticos. Según Borsani, el ranking de las marcas más vendidas (sin contar las llamadas marcas blancas) está liderado por Philips, seguida de Sam-sung, Sharp y Sony.
El gerente de Microsonic ubica en el primer lugar de ventas a Panavox (la marca de Carlos Gutiérrez) con un 40% del mercado, a la que sigue Microsonic con un 20% del share. También se está colando la marca AOC, originariamente vinculada a monitores de PC.
En la otra punta están los televisores con marcas propias de los importadores, que tienen otros niveles de precios y se comercializan en canales más masivos como supermercados.
Enrique Frider, director de Punto Luz, una de las cadenas de electrodomésticos más importantes del país, considera que con la llegada de la televisión digital "estamos en el umbral de una nueva era" cuyos efectos se verán reflejados no sólo en los contenidos sino en los aparatos. "A nivel de receptores, los nuevos equipos completamente de estado sólido reemplazarán a los actuales de tubo, y los nuevos formatos que iremos visualizando cambiarán hasta el tamaño de la pantalla.
La nueva televisión digital tiene como formato la pantalla ancha y en todos los nuevos proveedores de contenidos este formato se irá estandarizando cada vez más", dijo.
En los televisores de tubo podrá verse la programación de la TV digital pero los dueños de esos aparatos van a tener que adquirir un decodificador. Eso abre otro nicho de negocios y aporta material para la definición de la norma de televisión digital a la que el gobierno uruguayo está abocado. Todos los televisores que se comercializan en el mercado están aptos para cualquiera de las tres normas (europea, estadounidense y japonesa).
Plasma o cristal líquido
Plasma y cristal líquido procuran ocupar cada vez menos espacio. El LCD se basa en moléculas de cristal líquido que cambian de orientación en función del voltaje que se les aplica. Con ello, cambian también de color. Las pantallas de plasma por su parte se componen de miles de celdas entre dos vidrios con fósforo en su interior, que se estimulan por la descarga de plasma sobre ellas.
Además de su relación precio-tamaño, se diferencian por la calidad de la imagen: mejores colores e imagen más real en el caso de las pantallas de plasma; más vida útil -el doble- y mejor resolución en el caso de las de cristal líquido.