En 2006 la importación de calzado bordeó los 12 millones de pares por un valor cercano a los U$S 50 millones, según datos aportados por Uruguay XXI, lo que ahondó la preocupación de la industria local que intenta sobrevivir a la competitiva oferta externa.
La producción local, lejos de estar floreciente, se encuentra en un período de estancamiento, según los industriales, quienes analizan alternativas para salir a flote. Intentando buscar una salida, los empresarios impulsan la formación del cluster de calzado y marroquinería, que pretende en primera instancia crear una visión de futuro sobre las posibilidades del sector. Y una de las miras está puesta en la exportación, más precisamente en el mercado chileno. Con este fin se organizaron tres talleres donde se discutió el acceso a este mercado del que participaron unos 15 fabricantes.
Incluso no descartan la realización de una campaña para promover el consumo de productos uruguayos.
Ubicado en la zona metropolitana, el conglomerado está formado por más de 80 fábricas de calzado y 12 de marroquinería, de distinto porte, que varían desde plantas de 60 trabajadores a pequeños talleres. Además se identificaron unas 60 empresas proveedoras de las fábricas.
La industria local está compuesta por unas noventa fábricas, casi todas agremiadas en la Cámara de Industriales del Calzado del Uruguay.
Pero más allá de las importaciones de productos a muy bajo precio procedentes fundamentalmente de China, un tema mucho más cercano es el del enorme informalismo que se da en el sector.
Hace más o menos un mes y medio, los empresarios formales se reunieron con un grupo de diputados de la bancada oficialista, ediles y autoridades departamentales de Canelones y Montevideo para plantear el tema del informalismo. La Intendencia canaria había mostrado intenciones de reflotar el polo productivo de calzado en la ciudad de Santa Lucía y todo hacía pensar que se buscarían soluciones. La reunión, que fue numerosa, generó expectativas entre los empresarios pero por el momento no arrojó resultados.
Las exportaciones de calzado de cuero son marginales, habiéndose colocado en 2006 unos U$S 3,8 millones, de los cuales casi U$S 1,5 millones corresponden a partes (plantillas, taloneras, etc.) y no a piezas terminadas.