L a ciudad brasileña de Sorocaba, de 560 mil habitantes y a 92 kilómetros de la capital paulista, está repleta de aspas de generadores de energía eólica. Pero no porque se usen, sino porque allí se fabrican. La responsable de esto es una empresa que nació en 1995, con una tecnología 100% brasileña, y se llama Tecsis.
Aunque comenzó elaborando sistemas de ventilación industrial -como aquellos de los túneles del metro, con clientes como Enron, Siemens y Vale do Rio Doce-, la fabricación de palas que mueven los aerogeneradores hoy concentra su mayor esfuerzo. Y con razón. En menos de 10 años y con el foco en el mercado internacional, Tecsis conquistó cifras que crecen a la misma velocidad que el interés por esa fuente de energía. La empresa se convirtió en el segundo mayor proveedor mundial de palas, con más de 12.000 unidades vendidas en los últimos cuatro años en 10 países. En 2006 registró un 63% de participación de mercado en Estados Unidos, el tercero más grande del mundo (detrás de Alemania y España) en capacidad instalada, con 11.603 MW, y que tuvo el año pasado el mayor aumento de potencia, de 2.454 MW, según el Global Wind Energy Council (GWEC).
La firma saltó a la fama a fines de 2006 al divulgar un contrato de U$S 1.000 millones con la estadounidense GE, por cuatro años, que el presidente da Tecsis, Bento Koike, se rehúsa a comentar, arguyendo secreto de contrato. Agitado y averso a los medios, este hijo de japoneses que llegaron a Brasil huyendo de la recesión posguerra se enorgullece de su gente. "Tenemos un equipo que abrazó nuestro proyecto", afirma. Hoy, Tecsis es la mayor empleadora de la ciudad, con más de 3.000 funcionarios en ocho fábricas.
¿Cómo consiguió consolidarse en un mercado en que Brasil no tiene tradición? Parte de la respuesta está en la experiencia de Koike y sus socios. Formado en el Instituto Tecnológico de Aeronáutica (ITA) de So José dos Campos, hizo posgrados en el extranjero y lideró el laboratorio de materiales avanzados del Centro Técnico Aeroespacial, en proyectos relacionados con la energía eólica en asociación con instituciones alemanas.
Tecsis no sólo colocó a Brasil en el mapa mundial de la industria, sino que cambió la cara de Sorocaba, con un creciente tránsito de camiones que transportan palas de hasta 50 metros. "Una pala de 45 metros mueve una turbina que genera 2,5 MW", dice Koike. Asegura que el mercado aún no muestra límites. La industria creció 32% en 2006 en el mundo. Aunque con más timidez, la tendencia también avanza por América Latina, lo que da esperanzas de que la empresa acabe con la situación paradojal de no tener ninguna de sus aspas girando en su país. (América Economía)