Importaciones retoman el crecimiento

| V Lideradas por los bienes de consumo y los insumos no petroleros, crecieron en el último bimestre del año recién culminado

 20100130 278x171

HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELIN

Confirmando lo que venimos señalando en las últimas notas en las que hacemos un balance sobre lo acontecido en el año que acaba de finalizar, los datos relativos al comercio exterior de bienes también muestran el ajuste que realizó el sector privado al cabo del mismo.

El Gráfico Nº 1 muestra la evolución del déficit comercial de bienes a lo largo de los últimos cinco años. Allí se ve claramente cómo el desequilibrio en el intercambio de bienes se redujo a la mitad en el último año.

En notas anteriores hemos señalado que en 2009 el sector privado ajustó su gasto en el equivalente al 5% del PIB, ante la incertidumbre reinante ante la crisis financiera internacional.

Pues bien, ese ajuste es el que refleja el descenso del déficit comercial en el pasado año, que aproximadamente alcanzó al 5% del PIB. En efecto, al cabo de 2008 las importaciones superaron a las exportaciones en US$ 3.120 millones, guarismo que se redujo a US$ 1.500 en el último año.

Dado que todo ajuste implica una contracción del gasto, comencemos a analizar la evolución del comercio exterior en 2009 a través de uno de los componentes que lo explican, las importaciones. Dejamos para una próxima nota el análisis de las exportaciones, las que adelantamos también sufrieron los efectos de la crisis internacional.

EL AÑO. Las compras de bienes que los uruguayos realizamos en el último año al exterior ascendieron a US$ 6.907 millones (valor CIF). Ello representa una caída del 23,8% con relación a 2008.

Para entender mejor el porqué de esa disminución, debemos analizar el comportamiento de los distintos rubros. Vemos por ejemplo que la factura petrolera cayó un 46%, prácticamente a la mitad. Eso se explica por el menor precio del crudo entre un año y otro.

Pero la disminución del precio del barril de petróleo produce un efecto ingreso favorable para el país, ya que libera recursos que pueden destinarse a otros fines. En tal sentido, si todo lo demás sigue igual, el menor precio del petróleo no implica necesariamente que deba disminuir el monto total de las compras externas, o al menos en tal magnitud.

Veamos qué pasó en Uruguay. Las importaciones no petroleras cayeron un 15,4% en el último año en relación a 2008. Ello significa que no sólo se ahorró la totalidad del mayor ingreso disponible derivado del menor precio del petróleo, sino que el ajuste se extendió también a los restantes rubros.

Analicemos entonces dónde recayó el ajuste. La clasificación de las importaciones de bienes por destino económico las divide entre consumo, capital e insumos intermedios. Durante 2009, las primeras cayeron un 4,9%, las de capital un 19,7% y las de insumos no petroleros un 22,1%.

Parece claro entonces que la mayor parte del ajuste recayó sobre el sector productivo y no tanto en las familias.

Las importaciones de bienes de capital están estrechamente vinculadas a la inversión, la que disminuyó en el último año por los motivos ya comentados.

Tan es así, que a partir del mes de abril, las importaciones de maquinaria y equipo por parte del sector privado fueron, en cada uno de los meses siguientes, inferiores a las registradas en igual período del año anterior.

Distinto fue el comportamiento del sector público, cuyas compras de maquinaria y equipo aumentaron un 6,4% a lo largo del último año.

Por otra parte, el gran demandante de insumos intermedios es el sector manufacturero, que fue uno de los que más sufrió las consecuencias de la crisis internacional, debido a una fuerte caída de la demanda externa.

COYUNTURA. En la última nota, al analizar el comportamiento del crédito, señalamos que hacia el final del pasado año se revirtió la tendencia a la baja, recuperándose, fundamentalmente el que refiere al consumo.

Lo mismo podemos decir respecto de las importaciones. Si bien en el análisis mensual, esto es, comparando con el mismo mes del año anterior, se observa un aumento de las compras externas en el último bimestre de 2009, fueron las compras petroleras quienes lo explicaron, ya que el conjunto de las importaciones no petroleras continuó cayendo, aunque a tasas decrecientes.

No obstante, si se analiza al interior de las compras no petroleras, se constatan cambios importantes, que presagian una recuperación de las importaciones.

En primer lugar, el aumento de los bienes de consumo, en particular los automóviles. De hecho fueron, junto a los alimentos y bebidas, los únicos rubros de gasto privado (de acuerdo a la clasificación de importaciones por destino económico) que crecieron en el último año (1,7% y 3,8% respectivamente).

El Gráfico Nº 2 compara las importaciones de vehículos de paseo en cada uno de los meses del año que acaba de finalizar con el correspondiente de 2008. Se ve allí que hacia el último trimestre se revierte la tendencia descendente que mostraban hasta ese entonces.

El cambio en el humor, la apreciación del peso y por consiguiente, el abaratamiento relativo de los vehículos, fueron elementos que acompañaron este cambio.

Pero las importaciones de consumo no fueron las únicas que se recuperaron hacia fin de año, ya que en diciembre también aumentaron las de insumos intermedios no petroleros. En este caso el sustento es la recuperación que está mostrando la industria manufacturera.

En sentido contrario, las importaciones de bienes de capital no muestran por el momento signos de recuperación.

LARGO PLAZO. El Cuadro Nº 1 muestra la evolución de las importaciones según destino económico a lo largo del último quinquenio y comparándolo con los años 1998 y 2002. Se presenta su composición, y cómo la misma fue cambiando a lo largo del tiempo.

La comparación con los años 1998 y 2002 no es caprichosa, ya que se trata del último año de crecimiento económico previo al período recesivo que desembocara en la crisis del último de los años mencionados.

En tal sentido, tal cual es dable esperar en momentos de recesión disminuye el peso relativo de las compras de consumo duradero y automóviles, como también las de capital. Por el contrario, al recuperarse el nivel de actividad, se incrementa ese tipo de compras al exterior.

El cuadro así lo muestra. Pero muestra también otras cosas. En primer lugar, que la participación de las importaciones de bienes de capital, creciente desde el piso que registró en el año 2002, se ubicó en 2009 en un porcentaje similar al que exhibiera con anterioridad a la crisis.

Por otro lado, se puede apreciar un sesgo más consumista con anterioridad a la crisis que en la actualidad.

Pero si bien el análisis por destino económico no muestra grandes cambios en la estructura de importaciones si comparamos con la situación previa a la crisis, sí los encontramos si las estudiamos según su origen, tal lo que muestra el Cuadro Nº 2.

Tres son los orígenes que merecen ser comentados. En primer lugar China. Las compras a este mercado no han dejado de crecer, tanto absoluta como relativamente. De hecho China se ha transformado en uno de los tres principales clientes comerciales del país, junto a Argentina y Brasil, no sólo como origen de las importaciones, sino también como destino de las exportaciones.

Es por ello que el impacto de las recientes medidas adoptadas en ese país, tendientes a enfriar la economía, debe ser monitoreado con suma atención, no sólo por el impacto directo que ello pueda tener en la economía uruguaya, sino también por el que tenga en Brasil, de quien también se ha convertido en un importante socio comercial.

Otro origen cuya importancia aumenta es Venezuela, debido al acuerdo para la compra de petróleo. Como contrapartida, disminuye la importancia de las compras a Europa.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar