La regla fiscal ha permitido contar con recursos que ayudan a mitigar la crisis

| Se debe tener especial cuidado de no abusar de la política fiscal y no pensar que ella pueda tener efectos extraordinarios en la economía

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JORGE REBELLA

La caída de la actividad económica pudo ser más profunda de no haberse recurrido a medidas fiscales, pero sus resultados no han logrado revertir el rumbo recesivo de la economía, afirmó el economista chileno Rodrigo Vergara, Ph.D en economía de la Universidad de Harvard (Estados Unidos). El entrevistado, profesor titular del Instituto de Economía de la Universidad Católica de Chile, destacó la importancia de la aplicación de la llamada "regla de superávit fiscal", que permitió al Estado chileno acumular US$ 21.000 millones en los años de bonanza económica y que este año le habilita a financiar un déficit fiscal estimado en más de 4% del PIB. A continuación se publica un resumen de la entrevista.

-El ministro de Hacienda, Andrés Velasco, manifestó recientemente que "Chile sufre un resfrío y no una pulmonía". ¿Cuál es, a su juicio, el estado de salud de la economía chilena?

-El diagnóstico del ministro es razonable en términos de la crisis actual. Chile sufre su primera recesión en diez años, luego de haberse producido una caída de la actividad económica en los primeros dos trimestres de 2009, y seguramente habrá de registrarse un nuevo descenso del PIB en el tercer trimestre. En consecuencia, se estima que el producto se contraerá entre 1,5% y 2% este año. En realidad, lo preocupante es que la economía chilena va a exhibir una tasa promedio de crecimiento anual de 3,3% en el período 1998-2009, que es bastante baja en comparación con los estándares de los doce años anteriores. Es más, en los últimos cuatro años, incluyendo el actual, Chile va a crecer, en promedio, sólo un 2,7% anual. Esto indica que, más allá de los efectos de la crisis global, el país ha ingresado en una senda de crecimiento estructural muy modesto.

-Algunos analistas ven cifras y proyecciones positivas de ciertas variables como señales de que la economía mundial está saliendo de la crisis. ¿Vislumbra un escenario de recuperación en Chile?

-Coincido en que lo peor de la crisis ya quedó atrás. Hoy se observan señales favorables, aunque muy moderadas, en los países desarrollados, pero todavía existe mucha incertidumbre con respecto a la fortaleza de esa recuperación. En el caso chileno, todavía no hay signos claros de reactivación de la economía, pero es factible que, a partir de los próximos meses, comiencen a verse mejoras en algunas variables macroeconómicas en la medida que la recesión económica global se vaya desvaneciendo. También contribuirá en ese sentido una política monetaria bastante expansiva a nivel local, la mejora de los precios de los commodities que exporta Chile, sobre todo el del cobre, y la más que probable reposición de los inventarios que han experimentado un fuerte descenso este año. Por consiguiente, es previsible que algunos sectores como la industria exportadora y la construcción, entre otros, dejen de caer hacia fines de año y despeguen en el correr de 2010.

Medidas anticrisis

-¿Cómo ha enfrentado el gobierno de Bachelet los efectos de la crisis económica global?

-Desde que se inició la crisis, el gobierno ha aprobado un par de paquetes fiscales de envergadura con el fin de reactivar la economía y generar más empleo, dado que la tasa de desempleo empezó a subir con gran fuerza. El más importante, vigente desde principios de enero, supone un gasto de US$ 4.000 millones, que representa aproximadamente el 2,5% del PIB de Chile. Sin embargo, cabe consignar que una cuarta parte de ese monto se destinará a la recapitalización de la Corporación del Cobre (Codelco).

-¿Cuáles son los componentes principales de ese paquete anticrisis?

-La mayor parte de esos recursos se destinarán a incrementar la inversión pública, subsidiar el empleo directamente y a través de programas de capacitación laboral, apoyar a las empresas privadas mediante una reducción tributaria transitoria, conceder líneas de crédito blando a las Pymes, reducción transitoria del impuesto al crédito para incentivar el consumo y la inversión, y dar ayuda económica directa a las personas físicas en base a la devolución anticipada del impuesto a la renta y al otorgamiento de bonos a los segmentos más pobres de la población, etc.

-¿Cuál ha sido el resultado de esas medidas fiscales?

-Es difícil emitir un juicio al respecto porque, generalmente, inciden diversos factores en la marcha de la economía. Pienso que la caída de la actividad pudo ser más profunda de no haberse recurrido a ese paquete fiscal, pero sus resultados no han logrado revertir el rumbo recesivo de la economía. Si bien soy partidario de apelar a ese tipo de medidas para hacer frente a los tiempos de crisis como la actual, se debe tener especial cuidado de no abusar de la política fiscal y no pensar que ella pueda tener efectos extraordinarios en la economía. Además, en materia de gasto público hay que ser escrupuloso, porque últimamente hemos visto numerosos casos de importantes despilfarros de recursos en Chile. Por otra parte, tengo también algunas dudas en relación a ciertas medidas específicas. En el caso del subsidio al trabajo, por ejemplo, se le dio sólo a los jóvenes. Hubiera sido conveniente hacerlo extensivo a todos los segmentos vulnerables de la población.

-Frente a ese panorama, ¿a cuánto ascenderá este año el déficit de las cuentas del Estado, que originalmente el gobierno había proyectado en 2,9% del PIB?

-Estimo que la combinación del aumento del gasto público, otros compromisos fiscales y la baja en la recaudación harán que el déficit fiscal supere el 4% del producto en 2009. Incluso el propio gobierno ha admitido recientemente una cifra bastante similar. Este nivel difiere diametralmente de los resultados obtenidos en años anteriores. En efecto, entre 2005 y 2008 el superávit fiscal anual promedió el 5,5% del PIB.

Regla fiscal

-Entonces, ¿no habría un serio incumplimiento de la regla de superávit fiscal este año?

-Hay que tener en cuenta que la llamada "regla fiscal" no se estima en base a los resultados efectivos de las cuentas del Estado, sino que es un balance estructural que se calcula en base a la proyección de variables de largo plazo, en particular del precio de tendencia del cobre y del crecimiento potencial de la economía chilena. En un principio, la regla de superávit fiscal se había fijado en el 1% del PIB, luego se bajó a 0,5% y en la actualidad es de equilibrio estructural. Según las estimaciones del propio gobierno, el déficit fiscal estructural para este año será de -0,4%, mientras que algunos analistas privados calculan que podría llegar hasta -1%. Por lo tanto, la regla fiscal no se estaría cumpliendo.

-¿En qué grado ha impedido ese instrumento que la economía chilena se deteriore?

-Aunque la recesión no se ha podido evitar, la regla fiscal ha permitido contar con recursos que de alguna forma ayudan a mitigar la crisis. Parece lógico pensar que, si el gobierno no dispusiera de los dineros ahorrados obligatoriamente con la regla fiscal, sería más difícil financiar el aumento del gasto público de 15%, en términos reales, en el actual ejercicio. Por otra parte, es importante consignar que otros países de América Latina lo han hecho mejor que el de Chile en la actual crisis. Esto deja claro que la política fiscal seguida por el gobierno chileno en los últimos años ayuda, pero no es condición suficiente para evitar la recesión o para hacerlo mejor que otros. Aquí volvemos al punto de la debilidad de Chile en cuanto al crecimiento de largo plazo a que hacía referencia al principio de este diálogo. Lo que nos falta son reformas en materia de educación, mercado laboral, del Estado, emprendimiento, innovación y otras tantas para recuperar la productividad perdida. Es importante consignar que el crecimiento de la productividad en este país ha sido negativo en los últimos años.

-¿Cuánto dinero dispone Chile para financiar el déficit fiscal durante el actual período recesivo?

-Como resultado de la aplicación de la regla fiscal, el Estado chileno acumuló gran cantidad de recursos. Dada la magnitud de esos ahorros, se creó el Fondo de Estabilización Económico y Social (FEES) que tiene como objetivo financiar eventuales déficit fiscales y realizar amortizaciones de la deuda pública, cuyo saldo llegó a US$ 21.000 millones en su punto culminante. Se estima que este fondo podría tener que desembolsar aproximadamente un tercio de su capital para solventar el mayor gasto público de este año. Por lo tanto, le quedarían a fines de 2009 unos US$ 12.000-14.000 millones, que están colocados mayoritariamente en bonos de deuda pública en monedas de países muy solventes, lo que asegura su fácil convertibilidad.

-¿Está de acuerdo que se utilice parte de los ahorros acumulados por la llamada "regla de superávit fiscal" para financiar el mayor gasto público?

-Me parece correcta esa decisión porque el Estado chileno acumuló esos recursos durante los años de bonanza económica, generada especialmente por los altos precios del cobre, con el propósito de utilizarlos en épocas de crisis. De hecho, esa política es de larga data. Desde mediados de la década del ochenta, el gobierno chileno ha ahorrado en los años de vacas gordas para disponer de recursos en tiempos de vacas flacas. Luego, en el año 2001 se institucionalizó la regla fiscal, fijándose criterios más sofisticados con la incorporación de la proyección del ciclo económico del país. Antes, ya existía el Fondo de Compensación del Cobre, cuyo fin era ahorrar parte de los ingresos extraordinarios generados por un precio muy elevado del cobre en los mercados internacionales.

Inflación

-A raíz de la crisis financiera mundial y la posterior recesión económica, se ha dado un debate a nivel mundial acerca de cuáles deben ser los objetivos de la política monetaria. A su juicio, ¿hacia dónde deben apuntar esas metas?

-Sería erróneo pensar que el objetivo principal del Banco Central tenga que cambiar debido a la crisis global. Es importante que los bancos centrales, como sucede en Chile, mantengan su autonomía del gobierno y continúen teniendo el control de la inflación como meta específica. Eso no significa que no deban preocuparles otras variables económicas como el crecimiento y el empleo; pero es fundamental que se enfoquen en el cumplimiento del objetivo inflación ya que la estabilidad de precios va a contribuir a la expansión sostenida de la economía y a una reducción de la tasa de desempleo. En cambio, el foco en estas variables es responsabilidad de otras instituciones, básicamente del Poder Ejecutivo.

La pregunta que hoy nos hacemos es más bien si no debieran incluirse otros indicadores en el diseño de la política monetaria, en particular indicadores de precio de activos. Debe recordarse que ya se usan indicadores de crecimiento económico y de desempleo para componer dicho diseño. Estimo que la actual crisis deja en claro que no podemos ignorar el precio de los activos.

-Visto que la inflación fue de 7,1% en 2008, habiendo quedado sustancialmente fuera del rango meta de 2% a 4%, ¿cómo ha manejado el Banco Central de Chile la tasa de política monetaria (TPM) este año?

-En 2008 la TPM subió en forma considerable, llegando en su punto más alto a 8,25% en septiembre pasado, debido a que la inflación estaba al alza. Pero, a partir de enero de este año, en consonancia con la desaceleración de la actividad económica y la fuerte reducción en la inflación y en la inflación esperada, el Banco Central comenzó a reducir la tasa progresivamente. Hoy su nivel está en 0,5%.

-¿Cuáles son sus proyecciones respecto a la tasa de inflación para todo el año 2009?

-Sin duda la inflación será muy baja este año, existiendo altas probabilidades que llegue a ser levemente negativa, es decir que este país podría tener deflación por primera vez en más de setenta años. Esta tendencia obedece en parte a que Chile está importando deflación, pero también a la caída progresiva de la demanda interna que está incidiendo en los precios del consumidor.

Mayor productividad es la mejor herramienta para defender exportaciones

-Ante la actual recesión económica mundial, ¿con qué herramientas cuenta Chile para aminorar el descenso de su comercio internacional dada la vocación exportadora de ese país?

-Ningún país ha podido evitar la caída de su comercio exterior a partir de la crisis internacional que se desató en septiembre pasado. Chile no ha sido una excepción ya que sus exportaciones e importaciones se han reducido entre 30% y 40% durante los primeros seis meses de este año. En las actuales circunstancias, el mejor instrumento de cualquier país para defender sus flujos comerciales es aumentar la productividad a efectos que sus exportaciones puedan ser más competitivas en los mercados externos. La otra herramienta disponible en estos casos es el tipo de cambio flexible que se ajusta cuando se producen caídas importantes en los valores exportados. En el caso chileno, su moneda se depreció significativamente en el segundo semestre de 2008, pero luego en el correr de este año se ha apreciado en un 17% en términos nominales.

-En 2008 las exportaciones de cobre y minería representaron el 60,3% del total de las ventas al exterior de Chile. ¿Existe alguna posibilidad cierta de que Chile pueda abandonar su alta dependencia de las exportaciones de ese sector en el corto o mediano plazo?

-En realidad, Chile ha ido diversificando sus exportaciones en forma sostenida desde hace décadas, con lo cual se ha reducido sustancialmente la importancia de los embarques de cobre. Lo que ha sucedido es que el precio de este metal se disparó en los últimos cinco años y, por tanto, las exportaciones cupríferas volvieron a aumentar su participación en las ventas al exterior. Pero, si dejamos de lado el efecto precio, puede observarse un peso relevante de otros productos tradicionales, como el vino y la madera, así como de no tradicionales, como es el caso del salmón. No obstante ello, la diversificación de exportaciones ha sido bastante lenta y, por consiguiente, todo indica que Chile va a continuar dependiendo de la venta de productos primarios por un cierto tiempo.

-¿Puede Chile aspirar a convertirse en un país desarrollado mientras su economía continúe dependiendo en buena medida del sector primario?

-La economía chilena tiende a depender cada vez menos de la producción primaria. Con anterioridad, otros países -como, por ejemplo, Australia y Nueva Zelanda- recorrieron el mismo camino para convertirse en economías desarrolladas. Es natural pensar que con el tiempo la dependencia de Chile de productos primarios seguirá cayendo, aunque parece que será lentamente.

ficha técnica

Rodrigo Vergara, chileno, 47 años, es economista egresado de la Universidad Católica de Chile. Se doctoró en economía en la Universidad de Harvard (Estados Unidos). Es profesor titular del Instituto de Economía de la PUC de Chile. Fue economista-jefe del Banco Central de Chile y tra- bajó en el Centro de Estudios Públicos como coordinador del Área Macroeconómica. Es miembro del consejo de redacción del diario El Mercurio, consultor de bancos centrales y organismos internacionales y director de varias empresas.

Hoy día la política de flotación cambiaria es la más adecuada para Chile

-Algunos analistas critican las cuantiosas ventas de dólares realizadas por el gobierno en el mercado cambiario para cubrir el déficit fiscal porque así se cae en un círculo vicioso. Sostienen que el valor del dólar baja de ese modo, lo que motiva pérdida de competitividad de las exportaciones y, por tanto, más cesantías de trabajadores y más necesidad de dar subsidios por desempleo. ¿Qué opina al respecto?

-Efectivamente, el gobierno ha realizado ventas importantes de dólares para financiar el déficit fiscal. Es sabido que el Estado chileno es superavitario en dólares y, además, los ahorros acumulados en el Fondo de Estabilización Económico y Social (FEES) están colocados en bonos denominados en moneda extranjera. Al tener el fisco que traer esas divisas y convertirlas a pesos en el mercado cambiario para cubrir los saldos negativos de las cuentas estatales, lógicamente ha generado una importante presión a la baja del tipo de cambio. Luego de que la paridad llegó a 650 pesos chilenos por dólar a fines de 2008, la divisa norteamericana se cotiza a 540 pesos actualmente, lo que significa una apreciación del 17% en ocho meses. En todo caso, debe destacarse que la revaloración de la moneda local con respecto al dólar en los últimos meses no es un fenómeno exclusivo de Chile. De hecho se ha dado en varios países emergentes este año.

-¿Qué otro mecanismo sugiere para evitar la revalorización del peso, que evidentemente tiene efectos negativos para el sector exportador?

-No sería razonable pedirle al gobierno que no cubriese al menos parte del déficit fiscal con los fondos en moneda extranjera que tiene en el exterior. Sin embargo, creo que era prudente financiar también una parte importante -o sea más que lo que se hizo- del saldo negativo de las cuentas del Estado con deuda interna, puesto que existe demanda de los inversores locales por Bonos del Tesoro chileno. De esa manera, habrían ingresado menos dólares en un período relativamente corto de tiempo al mercado.

-¿Es conveniente que el valor del dólar fluctúe libremente en una economía pequeña y abierta como la de Chile, que tiene fuertes vínculos comerciales con los mercados externos?

-En las últimas décadas, Chile se ha regido por distintos mecanismos cambiarios: tipo de cambio fijo, bandas y tipos de cambio flexibles. Cada uno de ellos ha generado beneficios, pero también ha tenido sus costos. Sin embargo, en el balance general, las ventajas del tipo de cambio flotante -sobre todo que el tipo de cambio real se ajuste rápidamente a modificaciones bruscas en las condiciones del mercado- han superado con creces a sus perjuicios, especialmente a la volatilidad de este precio, que es muy importante en la economía. Por lo tanto, considero que la política de flotación cambiaria es la más adecuada para Chile en la actualidad.

Desempleo en Chile alcanza mayor valor desde el 2004

t El desempleo en Chile llegó al 10,7% en el trimestre abril-junio, el valor más alto en cinco años, en momentos en que la industria y la minería continúan con cifras negativas.

El número de desempleados creció en un año casi un 30%, equivalentes a unas 180.000 personas, para totalizar a nivel nacional unos 782.460 chilenos sin trabajo, en la cara más dura de la crisis económica por la que atraviesa el país, en línea con el desplome de la economía mundial.

La industria, con una caída en el primer semestre de un 9,5%, la minería, con una disminución de 4,3% y la construcción, que cayó un 10,3% en la primera mitad del año, son los sectores más afectados por la crisis ante una caída de la demanda interna y externa.

Tanto la industria, como la minería y la construcción son intensivas en la generación de empleo, que en este período es tradicionalmente golpeado en Chile por factores estacionales.

La alta tasa de desocupación no sorprendió sin embargo a economistas, ya que se da en un contexto de recesión de la economía local, que en el primer trimestre se contrajo un 3,2%.

La cifra de desempleo en Chile ha sido amortiguada por los planes puestos en marcha por el gobierno de Michelle Bachelet, que este año ha destinado unos 8.000 millones de dólares a paquetes de reactivación.

Según el subsecretario del Trabajo, Mauricio Jélvez, los planes han permitido la creación durante el año de unos 160.000 puestos de trabajo y se espera que la cifra siga aumentando hasta que la economía comience a mostrar signos de recuperación. AFP

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