La socialdemocracia no ha encontrado una voz que la diferencie en la crisis

| No hay una propuesta clara de los socialdemócratas que exprese algo distinto de lo que está diciendo la derecha en Alemania y Francia

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JORGE REBELLA

Los partidos alemanes y franceses de centroderecha han tomado distancia del modelo neoliberal anglosajón, proponiendo más regulación financiera y más controles al mercado. Incluso, los gobiernos de Merkel y Sarkozy desean aplicar una normativa en materia regulatoria más estricta aún que la que pretende el gobierno laborista británico, , expresó el politólogo uruguayo Francisco Panizza, profesor de The London School of Economics and Political Science. A continuación un resumen de la entrevista.

-¿Cómo evalúa los efectos socioeconómicos de la crisis global en la Unión Europa (UE)?

-Si bien todos los países europeos se han visto afectados por la crisis, algunas economías del este de Europa, así como la de Irlanda, han sentido un impacto más fuerte. En general, la recesión ha acentuado la tendencia a la inestabilidad laboral, que ya se venía dando en pleno auge económico. Aun en el caso que la duración de este período crítico fuese relativamente corta, las perspectivas son que el desempleo va a seguir aumentando por un tiempo bastante más prolongado, por lo menos hasta fines de 2010.

-En caso de agudizarse o prolongarse la crisis, ¿qué posibilidades existen de que los sectores sociales menos protegidos acepten propuestas partidarias radicales de derecha o de izquierda para obtener más bienestar por menos democracia, como ocurrió en Europa al finalizar la Primera Guerra Mundial?

-El apoyo a corrientes políticas extremistas ya se dio en las recientes elecciones parlamentarias europeas, en las que hubo un ascenso de los partidos de extrema derecha en algunos países, como son los casos de Hungría y Holanda. Sin embargo, estos procesos ya se estaban desarrollando antes de la crisis porque tienen que ver con el sentimiento de algunos sectores que advierten nuevas formas de exclusión social en Europa a partir de fenómenos generados por la inestabilidad laboral, las olas migratorias y la globalización. Esa población siente que está sujeta a fuerzas sobre las cuales no tiene ningún tipo de protección, ni capacidad de respuesta y, evidentemente, la crisis acentúa esa percepción. De todos modos, el apoyo político para grupos extremistas antidemocráticos sigue siendo limitado por el momento. La política europea, en general, se sigue moviendo dentro de un espectro de centroderecha y centroizquierda, sin que se hayan visto movilizaciones masivas que pudieran conmover a los sistemas políticos, que hasta ahora continúan desempeñando adecuadamente sus roles.

-Un artículo de El País de Madrid el 31 de mayo señala que la recesión que viven los países desarrollados y, en particular los europeos, "puede ser el meteorito que borre a la clase media de la faz de la Tierra" y su sustitución por una sociedad polarizada entre ricos y excluidos. ¿Qué opina al respecto?

-Es una exageración bastante grande con relación a un proceso de incremento de la desigualdad que se ha venido dando en Europa al igual que en casi todas las sociedades del mundo. Por un lado, existe un segmento de la población que tiene la formación profesional suficiente para participar en la economía globalizada, lo que hace que su nivel salarial sea bastante alto y, por otro lado, hay sectores, sobre todo entre los jóvenes y las personas de menor nivel educativo, que sienten que su situación económica es más precaria debido a sus escasas competencias. Como el desempleo juvenil tiende a ser muy alto, muchos de estos jóvenes, cuando tienen la suerte de conseguir un empleo, están sujetos a contratos de trabajo temporario. Eso significa que no tienen estabilidad laboral ni remuneraciones muy buenas, lo cual crea problemas sociales potencialmente muy serios.

-¿No es esa inestabilidad laboral un síntoma de que se está reduciendo aceleradamente la clase media en los países de la UE?

-Aunque la clase media ha sufrido sensiblemente los efectos de la crisis en algunos países, las estadísticas laborales en toda Europa indican que todavía se está muy lejos de su desaparición. Efectivamente los más perjudicados por la crisis son los sectores de ingresos más bajos. Existen todavía colchones sociales considerables que evitan que los impactos de este período crítico lleven a una radicalización política extrema.

Tendencias

-La explosión de la burbuja subprime en Estados Unidos fue determinante para que se produjera una articulación política con la elección de un presidente afroamericano, cuya propuesta electoral difería notablemente del modelo de los gobiernos anteriores. ¿Son previsibles cambios políticos de esa entidad en los países de la UE?

-No se prevén cambios políticos radicales en los países mayores de la UE, salvo en algunas naciones periféricas como ya ocurrió en Islandia. En un futuro mediato, es factible que se produzca una mayor inclinación hacia los partidos de centroderecha, como se vio en las recientes elecciones del Parlamento Europeo. Si la situación económica se deteriorase significativamente en el mediano plazo, tal vez podrían caber otras alternativas.

-Se atribuye la contundente victoria del conservador Partido Popular Europeo en las elecciones del Parlamento de la UE a los efectos de la crisis actual. ¿En qué falló la propuesta de los partidos socialdemócratas ?

-Aunque hayan sido elecciones para el Parlamento Europeo, los electores votaron una vez más en términos de política nacional. Lamentablemente, estos comicios son, en la práctica, plebiscitos sobre el gobierno de turno en cada estado. Por lo tanto, hay que observar la integración de las bancadas parlamentarias de cada país. Por ejemplo, la gente dio un voto de apoyo a las administraciones conservadoras de Alemania, Francia e Italia. En cambio, hubo un "voto castigo" a los gobiernos socialdemócratas de Gran Bretaña y España.

-¿En qué ha fallado la propuesta de la socialdemocracia?

-En general, no ha encontrado una voz que la diferencie en esta crisis. No hay una propuesta clara de los socialdemócratas que expresen algo distinto de lo que está diciendo la derecha en Alemania y Francia. Los partidos de centroderecha que allí gobiernan han tomado distancia del modelo neoliberal anglosajón, proponiendo más regulación financiera y más controles al mercado. Incluso, ambos gobiernos desean aplicar una normativa más estricta en materia regulatoria que la que pretende el gobierno laborista de Gran Bretaña, que sigue los lineamientos impuestos por el presidente Obama en Estados Unidos.

Medidas anticrisis

-En los últimos doce meses, la UE ha tomado diversas medidas para aliviar los impactos de la crisis. ¿Cómo han afectado a la vida de los europeos?

-En cierta forma, la caída de la actividad económica ha repercutido en el desempleo que ha aumentado en diferentes escalas en los distintos países miembros. No obstante, hay casos puntuales como los de Letonia, Estonia, Islandia e Irlanda, donde la crisis ha sido más aguda y, por tanto, hubo cortes del gasto público muy importantes, que han generado una sensación de empobrecimiento significativo en ciertos sectores sociales.

En cambio, la población que ha mantenido el empleo siente relativamente poco la recesión económica porque, si bien los salarios están estancados, ha sido acompañada por una baja de los precios de varios artículos de consumo masivo, como la nafta y los alimentos. El mayor problema para estos sectores es la incertidumbre ya que el desempleo ha de continuar creciendo por cierto tiempo. En realidad, la gente que está empleada está gastando menos por precaución e incertidumbre más que por tener menos dinero disponible.

-¿Se espera que el gobierno de Angela Merkel desempeñe un rol principal en dirigir las políticas económicas para sacar a la UE de la recesión?

-La canciller alemana logró frenar moderadamente las propuestas del primer ministro británico Gordon Brown que seguían, en cierto modo, la línea del presidente Obama con respecto a efectuar un aumento coordinado muy fuerte del gasto público para sacar a los países europeos de la recesión. Aunque Merkel también ha implementado un paquete de estímulos fiscales, este es menor de lo que hubieran querido los gobiernos de Gran Bretaña y Estados Unidos. Por otra parte, Alemania no está en condiciones de ser la locomotora de Europa, como hubiera podido ser en otras circunstancias, porque su economía está basada en la exportación, rubro que se ha visto seriamente afectado por la retracción de los mercados externos. Adicionalmente, el otro instrumento de estímulo a la actividad económica, que es la política monetaria, está ahora en manos del Banco Central Europeo.

Desempleo

-A pesar de la fuerte caída del PIB alemán, el índice de desempleo apenas se modificó en ese país. En cambio, la tasa de paro en España casi se ha duplicado en el último año. ¿A qué obedecen esos desfasajes de los niveles de desocupación?

-Hay diferencias significativas en los mercados de trabajo de ambos países. Antes de la crisis, ya existía un número importante de contratos temporarios a corto plazo en el mercado laboral español. Además, el boom de la construcción en España había generado una gran cantidad de puestos de trabajo pero, al detenerse la mayoría de la obras, millones de personas quedaron desempleadas. En Alemania, la desocupación es menor debido a que no experimentó la burbuja inmobiliaria de España y a la política de convenios colectivos. Por otra parte, tanto las empresas como el gobierno alemán han tomado medidas para contener la pérdida de puestos de trabajo a través de la implementación de programas de capacitación laboral, disminución de las horas de trabajo en lugar del despido de los trabajadores, etc. La gran interrogante es qué va a pasar en Alemania si la presión del desempleo continúa aumentando en la medida que se prolongue la recesión económica.

-¿Cómo han reaccionado los sindicatos en los países europeos donde la tasa de desempleo se ha disparado?

-Cuando se da una situación de alto desempleo es relativamente poco lo que el movimiento sindical puede hacer. En la coyuntura actual, los sindicatos han tratado de negociar con las empresas la instrumentación de programas que minimicen la falta de trabajo. Por ejemplo, a mediados de junio la aerolínea British Airways propuso a sus empleados que se tomaran licencia sin goce de sueldo por un mes para evitar el cierre de la empresa. Algo similar ocurrió con la filial inglesa de Honda a efectos de bajar sus stocks y salvar los empleos. Otras compañías han acordado con su personal una baja temporaria de los salarios, sustituir jornadas de trabajo por cursos de entrenamiento, etc.

-En caso de agudizarse el desempleo, ¿qué sectores sociales sentirán los impactos con mayor intensidad?

-Sin duda serán los inmigrantes, que ya estaban siendo afectados por la discriminación cuando Europa todavía vivía una época de prosperidad. Uno de los temas más preocupantes que surgen de las encuestas es el sentimiento exacerbado contra el fenómeno inmigratorio. Esta cuestión va más allá del racismo. No importa tanto el color de la piel como la condición misma del extranjero. Esto explica la alta votación de los partidos de extrema derecha en algunos países de la UE. Pese a ello, nadie puede volver hacia atrás el proceso inmigratorio porque la radicación de cientos de miles de extranjeros legales e ilegales ha cambiado a la sociedad europea para siempre.

Irlanda y Uruguay

-La crisis financiera global ha afectado seriamente al milagro económico de Irlanda. Su PIB se contrajo un 2% el año pasado y, según la Comisión Europea, se desplomará otro 6% en 2009 sin perspectivas de que la economía vuelva a crecer al menos hasta el 2011. ¿Sigue siendo el modelo irlandés un buen ejemplo para Uruguay?

-Lo único que tienen en común Irlanda y Uruguay es la pequeñez de sus economías y que ambas se han abierto en un cierto grado. En otros aspectos, el modelo irlandés es poco comparable con el funcionamiento de la economía uruguaya. En primer término, buena parte de la prosperidad del Eire se debe a su calidad de miembro de la UE, lo cual le habilitó a recibir un importante flujo de capitales del continente. En segundo lugar, la economía de nuestro país se basa en la exportación de productos primarios, que no es el caso de Irlanda que exporta servicios. Tercero, allí se produjo un boom de la industria de la construcción junto con una burbuja financiera, que no existió en Uruguay. Por lo tanto, considero que los paralelos entre ambas economías han sido exagerados.

Partidos uruguayos han sido siempre coaliciones políticas, lo que impide su polarización

-¿Qué efectos pudo tener la crisis económica global en los resultados de las elecciones internas en Uruguay?

-Generalmente se presume que en momentos de crisis económica los electores castigan al partido de gobierno. Pero en realidad, no se vio un efecto claro de la crisis global en las elecciones internas. Por ahora los impactos todavía muy moderados de la recesión mundial en nuestro país no constituyen una amenaza real para la mayoría de los votantes. Pero, si la crisis se agudizara en los próximos meses, pese a que los economistas prevén lo contrario, entonces el comportamiento del electorado podría verse afectado en las elecciones de octubre.

-Hoy varios analistas señalan la polarización del electorado uruguayo. ¿Coincide con esa visión?

-Existe una polarización del electorado si tomamos a los candidatos Lacalle y Mujica en cuanto a que el primero representa la opción más a la derecha en el Partido Nacional y el segundo es la alternativa más hacia la izquierda en el Frente Amplio. Indudablemente, ambos dirigentes también encarnan dos alternativas contrastantes en cuanto a valores, a la forma de ver el futuro de Uruguay, etc. Queda aún por analizar con datos empíricos si esa situación refleja, como se presume, realmente una polarización social, es decir si los sectores más pobres de la población votaron por el senador del MPP y si la mayoría de la clase media se inclinó por el ex presidente.

-¿Refleja esta polarización los enfrentamientos políticos cada vez más radicales que se están dando en América Latina?

-No. En Uruguay, existen límites muy claros a la polarización debido a un contexto político e institucional muy distinto al de otros países de la región. En primer término, los dos candidatos favoritos tendrán necesariamente que captar los votos del centro del espectro político que, seguramente, van a decidir la elección presidencial y, por tanto, van a evitar que las posiciones antagónicas se radicalicen. En segundo lugar, ambos partidos están constituidos por bases sociales muy diversas que componen una amplia gama de tendencias. De hecho, los partidos políticos uruguayos han sido siempre coaliciones políticas, lo cual impide una polarización muy aguda. Un tercer aspecto es que, más allá de las diferencias existentes en materia de valores, proyectos económicos, etc., hay también acuerdos básicos importantes a nivel de casi todo el sistema político uruguayo en cuanto a los fundamentos del modelo de país que ya prácticamente no se discuten. En consecuencia, vislumbro una campaña electoral muy competitiva, en la que saldrán a relucir claras diferencias entre los partidos, pero con límites en cuanto a propuestas que podrían generar una fuerte polarización.

El Partido Colorado ha sido fuertemente afectado por la pérdida del control del Estado

-Vistos los resultados de las elecciones nacionales de 2004 y en las internas de junio pasado, se podría trazar un paralelismo entre el Partido Liberal en Gran Bretaña y el Partido Colorado en Uruguay. Los liberales británicos perdieron a los sectores de centroizquierda, que se fueron progresivamente con los laboristas en las primeras décadas del siglo XX, y han quedado relegados a ser un "tercer partido". Algo parecido le ha sucedido a los colorados con sus votantes de similares tendencias un siglo más tarde. ¿Qué opina al respecto?

-Si bien el Partido Colorado votó mejor de lo que se pensaba en las recientes elecciones internas, el porcentaje obtenido sigue siendo muy bajo para un partido que dominó la política uruguaya durante el siglo XX, ya que lo vuelve a ubicar en un tercer lugar muy lejano del Partido Nacional y del Frente Amplio. Esa situación obedece a tres factores que se combinan entre sí. El primero es que ha perdido sus bases populares, sobre todo en Montevideo. Estos sectores, que en su gran mayoría se identifican con los ideales que tuvo el batllismo tradicional, se han desplazado hacia el Frente Amplio. El segundo factor es que el Partido Colorado, en la medida que se fue insertando en el Estado, descuidó poco a poco su propia vida partidaria y olvidó lo que significa "vivir en el llano". Por eso, la pérdida del control del Estado le ha afectado duramente. El tercer elemento que explica mejor la caída del caudal electoral del Partido Colorado es que aún sigue siendo visto como el responsable de la crisis económica de 2002 y, por tanto, aún sufre el "voto castigo" de gran parte del electorado.

-¿Es factible que el histórico Partido de la Defensa quede sujeto a cumplir el rol de "tercera fuerza" como le ha sucedido a los demócrata-liberales ingleses?

-Al igual que el Partido Demócrata Liberal británico, los colorados tienen ahora la posibilidad de desempeñar un papel relevante en la política uruguaya al convertirse en el partido bisagra que podría definir las elecciones presidenciales -como dijo recientemente el Dr. Julio María Sanguinetti- si no hay un ganador en la primera vuelta. En tal caso, luego de las elecciones el Partido Colorado podría formar parte de un gobierno de coalición. Eso le podría dar la fuerza suficiente para remontar la pendiente electoral por la que comenzó a deslizarse mucho antes de los comicios de 2004. La crisis económica de 2002 se va a ir borrando de la memoria ciudadana en cinco o diez años y como lo muestra la victoria de Bordaberry, el partido está entrando en un proceso de renovación interesante, pero la reconquista de sus bases populares no será una tarea nada fácil mientras el Frente Amplio continúe ocupando el espacio de centroizquierda y el Dr. Lacalle el del centro derecha.

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