MATTHEW LYNN | BLOOMBERG
Muchas personas desestimarán el repunte más reciente en la renta variable y lo considerarán simplemente un "salto de gato muerto". Y todavía más personas lo calificarán de un alza de mercado bajista.
No obstante, al tiempo que el precio de las acciones sube, los pesimistas quizá tengan que admitir la derrota dentro de poco. El índice Standard & Poor`s 500 ha subido alrededor del 15 por ciento desde principios de diciembre y la mayoría de los otros principales índices bursátiles han tenido sólidos avances en el mismo período. En algún momento, se le llegará a conocer como el mercado alcista de 2009-2013.
Solo falta una cosa: una razón. Un mercado alcista real necesita una razón sencilla que convenza a los inversores de que la renta variable vale el doble que hace unos cuantos meses.
Así que ¿cuál podría ser la historia esta vez? Hay cuatro candidatos posibles: un aumento en el ahorro, una aceleración de la inflación, un "boom" de compras y la escasez de capital.
Al igual que los guionistas de Hollywood, los mercados necesitan una historia. El precio de las acciones sube, baja y se mantiene relativamente estable por razones que probablemente nunca lleguemos a entender. Al cerebro humano le resulta difícil aceptar esto, así que nos gusta una explicación sencilla que ponga las cosas en orden, ya que el caos y lo aleatorio son alternativas atemorizantes.
En el mercado alcista de los años noventa, teníamos la historia de la nueva economía y las empresas puntocom para explicar el alza en la renta variable.
En el mercado alcista de 2003 a 2007, tuvimos a la globalización y los mercados emergentes de Brasil, Rusia, India y China.
¿Y qué hay del próximo mercado alcista? He aquí cuatro historias que podrían utilizarse para justificarlo.
HISTORIA DEL AHORRO. La gente está ahorrando más dinero de nuevo. La tasa de ahorro en Estados Unidos subió en abril al 5,7 por ciento, el nivel más elevado en catorce años. Michael Darda, economista jefe de MKM Partners LP en Greenwich, Connecticut, calcula que llegará al 9 por ciento, en comparación con un mínimo de menos 2,7 por ciento en la cúspide del auge del sector de la vivienda. No hay misterio en ello. Las familias, como los bancos, están reparando sus balances, y solo pueden lograrlo ahorrando más.
Lo mismo probablemente valga para otras economías muy endeudadas, como Gran Bretaña. Todo ese dinero ahorrado tiene que ir a algún lugar. Con los tipos de interés cercanos a cero, no tiene caso tener el dinero en el banco. En su lugar, una pared de dinero está por descender sobre el mercado, lo que creará una enorme demanda para la renta variable.
La historia de la inflación: los bancos centrales alrededor del mundo están siguiendo las políticas de "relajación cuantitativa" o lo que solía conocerse como imprimir dinero. En algún punto esto hará que la inflación suba, o al menos que los inversores teman que se produzca un alza en los precios. Quizá incluso ya ocurrió.
ACTIVOS REALES. No es recomendable tener dinero en efectivo mientras la inflación le resta valor día tras día, y los bancos centrales siguen emitiendo más billetes. En su lugar, los inversores optarán por los activos reales, capaces de retener su valor, como las acciones, los inmuebles o las materias primas. Las acciones son las más fáciles de negociar, y una mayor demanda significa precios más altos.
La historia de las compras: la última alza bursátil se relacionó con el surgimiento de las economías de Brasil, Rusia, India y China (conocidas por el acrónimo BRIC). Esta racha alcista tendrá que ver con la compra de activos norteamericanos y europeos por los países BRIC. Estos gigantes necesitarán tecnología y marcas, y querrán comprarlas. Ya está ocurriendo: intereses rusos acaban de comprar una participación grande en Adam Opel GmbH, la filial europea de General Motors Corp.
Es de esperar que haya un auge masivo de las compras al tiempo que los gigantes BRIC claman por los premios. Acabarán pagando una prima por activos trofeo, otra buena razón para impulsar el valor de la renta variable.
ACCESO AL CAPITAL. La historia del accionista: en los últimos diez años a los responsables ejecutivos les encantaba hablar del valor de los accionistas. En su mayor parte, era un sinsentido. Los responsables ejecutivos no necesitaban accionistas porque el acceso al capital era fácil en los bancos y el mercado de bonos. Si eso no funcionaba, podían conseguir que una empresa amigable de capital riesgo los comprara, o pagara un precio disparatado por una filial. Los accionistas eran tan influyentes como los encargados de la limpieza o las secretarias, y ocupaban el mismo lugar en la jerarquía de las prioridades empresariales.
Ahora eso está por cambiar. En los próximos años no habrá suficiente capital. Las empresas solo podrán conseguirlo de sus accionistas. A cambio, habrá que recompensarlos con mayores dividendos y una revalorización de las acciones.
Ahora todo lo que se requiere es que Goldman Sachs Group Inc. seleccione una de estas historias y la ponga en cada nota de investigación para que este mercado alcista cobre fuerza.
Quién sabe, si esta racha alcista se mantiene a lo mejor este año los ejecutivos de la banca de inversiones comprarán Bentleys de nuevo.