El ajuste en el empleo ya está en marcha

| El desempleo viene aumentando desde noviembre, al tiempo que disminuye el número de personas que buscan trabajo

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HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELIN

A partir del próximo primero de julio deberán ajustarse los salarios en el sector privado. Según los distintos convenios firmados, el porcentaje del aumento oscilará entre el 3% y el 6% y beneficiará a unas 800 mil personas, tal cual informara el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.

Desde esta columna hemos señalado la inconveniencia de los resultados alcanzados en la última ronda de los Consejos de Salarios, que apuntaban a una recuperación real de las remuneraciones, sin márgenes de flexibilidad y sin atender las realidades propias de cada empresa, en momentos en que la coyuntura económica se tornaba negativa.

Las cámaras empresariales han dado la voz de alerta sobre los problemas que los aumentos traerán aparejados, al tiempo que el Pit-Cnt reclama por su cumplimiento y señala que no acepta que el ajuste a la nueva realidad se dé a través del empleo.

Lo cierto es que más allá del intercambio de frases altisonantes, el ajuste ya está operando, y en el sentido en el que era dable esperar dadas las rigideces imperantes en el mercado laboral.

SUBE. La tasa de desempleo se ubicó en el 8,3% en la medición de abril. Esta variable mide el porcentaje de aquellos que están buscando empleo (tasa de actividad) y no lo encuentran.

A priori no dice mucho, ya que en última instancia, lo importante es la generación de empleo y en tal sentido, la variable relevante es el nivel de empleo.

Por otra parte, la medición de un mes en particular puede estar afectada por factores estacionales o puntuales que, de no tenerse en cuenta, distorsiona el análisis.

En tal sentido, es la evolución a lo largo del tiempo de la variable considerada la que aporta información. En el caso particular de la tasa de desempleo, los números son muy elocuentes, y su comportamiento en los últimos meses no deja lugar a dudas.

Desde el pasado mes de noviembre, cuando todos los indicadores referentes al mercado laboral señalaban que Uruguay estaba en el mejor de los mundos, y en algunos ámbitos de manera simple se querían contrastar los éxitos locales con el fracaso del sistema capitalista en los países desarrollados, el desempleo no ha dejado de subir.

La tasa de desocupación subió en dos puntos porcentuales en los últimos cinco meses. En valores absolutos ello quiere decir que actualmente 137 mil personas están buscando trabajo y no lo encuentran. En noviembre, los desempleados eran 105 mil personas.

Que aumente el desempleo nunca es una buena noticia, pero no es lo mismo que se deba a que están aumentando los despidos de trabajadores por parte de las empresas, a que dicho incremento responda a un incremento de la oferta de trabajo debido a individuos que ingresan al mercado por primera vez solicitando empleo y no lo encuentran.

La descomposición de la tasa de la tasa de desempleo entre unos y otros nos aporta información para entender las causas de su aumento.

En el Gráfico Nº 1 se puede apreciar que son los desocupados propiamente dicho, esto es, aquellos que perdieron su empleo, quienes explican la suba que registró el desempleo en los últimos meses.

El gráfico también señala que quienes buscan trabajo por primera vez están disminuyendo.

De lo anterior podemos concluir que los problemas que muestra el mercado de trabajo se centran en el nivel de empleo, esto es, están disminuyendo los puestos de trabajo, como así también que una parte de la población está abandonando el mercado laboral.

BAJA. Con respecto al primer punto basta con observar al Gráfico Nº 2, donde se muestra la evolución de la tasa de empleo y la de desempleo. Se ve claramente allí cómo las variables presentan comportamientos diametralmente opuestos. Esto es, el desempleo aumenta en el preciso instante en que comienza a disminuir la tasa de empleo. Como habíamos dicho al comienzo de la nota, esta última es la variable relevante, y en el período que estamos analizando, desde el pasado noviembre, la tasa de empleo cayó del 60% al 57,2%.

La disminución porcentual es mayor al incremento que registró el desempleo, lo que confirma que una parte de la población abandonó el mercado de trabajo.

La tasa de actividad así lo muestra. Esta variable, que mide qué porcentaje de la población de 14 o más años desea trabajar, se redujo del 64% al 62,4% en los últimos cinco meses.

Varias son las razones que pueden explicar la reducción de la tasa de actividad. Una de ellas puede ser la dificultad para encontrar un trabajo lo que, pasado un tiempo y en la medida que esa persona pueda subsistir sin trabajar, al menos en el corto plazo, la desalienta a seguir buscando.

Esta podría ser una de las razones que pesa actualmente en la oferta de trabajo en nuestro país, si nos atenemos a la evolución del Índice de Demando Laboral que elabora Ceres (IDLC).

En el Gráfico Nº 3 se muestra la evolución de este índice que se construye en base al relevamiento de las solicitudes de trabajo que se publican en la prensa escrita. En el pasado mes de abril se registró una caída del 1,4%. De hecho, está cayendo desde marzo del pasado año; ya son catorce mediciones consecutivas de descenso.

Lo que el IDLC muestra no es exactamente un descenso del empleo, sino una caída de las solicitudes de nuevos puestos. En otras palabras, a lo largo de los últimos catorce meses las solicitudes de nuevos empleos fueron cayendo mes a mes.

Desde la óptica de quienes buscan empleo ello puede ser interpretado como dificultades crecientes para obtenerlo, lo que motiva a algunos a abandonar la búsqueda, sea para capacitarse, o simplemente a la espera de mejores tiempos, lo que estaría explicando el descenso de la tasa de actividad.

Pero así como el IDLC nos ayuda a interpretar la evolución de la tasa de actividad, su evolución no parece ir en línea con la que mostró la tasa de empleo hasta el pasado mes de noviembre.

Todo lo demás constante, esto es que no hay despidos, el que la demanda de empleo por parte de las empresas aumente a tasas decrecientes debería verse reflejado en una tasa de empleo que también aumenta a tasas decrecientes.

Sin embargo, ello no fue así ya que en el último trimestre del pasado año registró un aumento muy importante, llegando al 60% en noviembre, el valor más elevado desde que se llevan registros.

Ese comportamiento no se correspondía con el de la economía, ya que precisamente en esos momentos se estaban comenzando a recibir los primeros coletazos de la crisis.

RARO. De hecho, los números del mercado laboral en el último trimestre del pasado año y los valores registrados en el primer trimestre de 2009 son muy extraños. En base a las proyecciones que hace el INE sobre la población uruguaya se puede estimar que el número de trabajadores asciende actualmente aproximadamente al millón y medio de personas.

Ese fue el guarismo en torno al cual fluctuó el empleo el pasado año hasta el mes de septiembre. De acuerdo a la Encuesta Continua de Hogares (ECH), en los dos meses siguientes se crearon más de 70 mil puestos de trabajo, que se destruyeron en los cinco siguientes, tal cual se muestra en el Gráfico Nº 4.

No parece que ello sea lo que ha acontecido. Si bien están disminuyendo los puestos de trabajo en los últimos meses y aumentan los enviados al seguro de paro, no es en esa magnitud. Tal vez haya habido algún problema en la medición. Lo más probable es que el mercado de trabajo se haya comportado a lo largo de 2008 como lo hizo hasta septiembre, esto es con una tasa de empleo fluctuando en torno al 57%, sin el brusco aumento que registra la ECH en el último trimestre, ni el fuerte descenso en los tres primeros meses del presente año. De todas formas no cabe duda que en los últimos meses sí se debe de haber deteriorado.

Esa evolución estaría más acorde al desempeño de la economía, fundamentalmente a los problemas de competitividad que ya mostraban los distintos sectores en el pasado año.

Esos problemas de competitividad, unidos al menor nivel de actividad que ya está registrando la economía y a la rigidez de las relaciones laborales nos hacen prever un deterioro del empleo y el consiguiente aumento del desempleo en los próximos meses.

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