La economía está bien preparada para ajustar a nueva realidad internacional

| En el sector público no se podrán cumplir todas las promesas sin hipotecar las finanzas de 2010, en el privado habrá más desempleo

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HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELIN

A pesar de la turbulencia en que está sumergida la economía mundial desde hace unos cuatro meses, con cambios drásticos de precios y caídas abruptas en el nivel de actividad, vale la pena pasar revista a la situación en que se encuentra la economía uruguaya al finalizar el año 2008. Obviamente, el ejercicio descriptivo gira en esta ocasión hacia las fortalezas y debilidades para enfrentar los todavía inciertos impactos negativos desde el exterior. El brusco cambio del contexto internacional afectará a Uruguay principalmente a través de dos variables: los precios de exportación y el ingreso de capitales.

De esta forma, hemos ordenado el análisis de 2008 empezando por las previsiones sobre la magnitud y la duración del impacto externo, para luego pasar revista en qué situación se encuentra la economía en el frente externo y la situación financiera del sector público y del sector privado.

IMPACTO. Los precios internacionales de las materias primas, que desde comienzos del 2006 hasta agosto del 2008 habían aumentado en conjunto un 84% en dólares, registraron en el trimestre septiembre - noviembre una caída del 41% promedio. Tomando precios promedio mensuales en mercados de referencia, se observa que en el caso de los granos (cebada, trigo y soja) se registra un aumento superior al 100% desde el 2006 y la caída ha sido del orden del 30% en los tres meses hasta noviembre. En el caso del petróleo la variación de precios es más dramática pues aumentó también cerca del 100% desde 2006 y cayó al mismo valor que al final del 2005 tal como se observa en el Gráfico Nº 1.

En el caso del precio internacional de la carne, el principal problema no ha sido tanto la variación experimentada por los precios, como la caída en la demanda en los mercados donde se pagan los mejores precios. En este caso no hay un arbitraje de precios como en otras materias primas, asemejándose el funcionamiento más al de un bien de consumo final con segmentación de mercados

Otro elemento a tener en cuenta desde agosto es la apreciación del dólar en relación a las principales monedas. Los motivos son transitorios y responden fundamentalmente a los movimientos de capitales en la búsqueda de liquidez frente al corte del crédito y la incertidumbre. La situación actual sigue siendo muy sensible a la confianza y no se descartan episodios de salida de posiciones en dólares durante 2009 con impacto en las cotizaciones.

El menor nivel de actividad en Estados Unidos y en Europa se transmite al resto del mundo. Recién se está experimentando el primer impacto y se prevé que la caída en el nivel de actividad continúe al menos hasta mediados del 2009. Aunque se intenta minimizar el contagio y no repetir los errores de crisis financieras anteriores (la de 1930 en Estados Unidos o en los noventa en Japón por ejemplo), todo parece indicar que el mediano plazo será recesivo en los mercados desarrollados, restando dinamismo al resto del mundo.

En resumen: a) el principal ajuste de precios en materias primas ya ocurrió y ahora comienzan a predominar los movimientos de oferta y demanda sobre los financieros; b) la cotización del dólar se sostiene de un hilo muy fino de confianza en los ahorristas; c) todavía quedan dos trimestres de caída en el nivel de actividad en países desarrollados y d) no se espera un rebote inmediato del nivel de actividad en el segundo semestre.

CUENTAS EXTERNAS. Empezamos el repaso de la economía uruguaya por la primera zona de impacto de la crisis internacional: la balanza de pagos. Como hacemos habitualmente en estas páginas, visualizamos el saldo de cuenta corriente de dos maneras complementarias: por un lado la óptica macroeconómica que mira la diferencia de ahorro e inversión de la economía en su conjunto en relación al resto del mundo y por otro la visión mercantil de la diferencia puntual entre lo que se compra y lo que se le vende a los no residentes.

El saldo de cuenta corriente en el año terminado en septiembre del año 2008 fue deficitario en aproximadamente un 3,6% del PIB. Se trata del segundo cierre de años móviles con un déficit por encima de los US$ 1.000 millones. En el Gráfico Nº2 se observa que prácticamente durante dos años, el déficit de cuenta corriente anual osciló en el eje de los US$ 200 millones.

El déficit de cuenta corriente representa el exceso de inversión sobre el ahorro de la economía y se puede descomponer en la parte correspondiente al sector público (déficit fiscal) y la que se genera por decisiones del sector privado. Como el déficit del sector público en este período fue de 1,0% del PIB, por diferencia surge que el sector privado gastó por encima de sus ingresos en un 2,6% del PIB.

Una primera constatación es que la economía llevaba solo dos trimestres de excesos cuando explotó la crisis financiera internacional y que los excesos corresponden tanto al sector público como al privado. Es un período de desequilibrios muy corto, que no llega a afectar en forma generalizada los balances en la economía y por lo tanto no incrementa la vulnerabilidad al shock negativo. Si el factor desencadenante de la pérdida de confianza hubiera demorado seis meses más, otra hubiera sido la historia.

¿Por qué se profundiza el saldo de cuenta corriente negativo? Hay dos características a destacar. Por un lado, el crecimiento de las importaciones de bienes por encima de lo que lo hicieron las exportaciones de bienes. Cabe destacar que en el caso del comercio de servicios el comportamiento es estable en estos dos últimos años móviles y no registra ningún cambio abrupto.

Por otro, el elemento distintivo del saldo de cuenta corriente es el pago de renta a los factores de producción donde existe un aspecto estructural por el intenso ingreso de inversión directa desde el exterior en los últimos años, con valores récord que superan los US$ 1.800 millones anuales. Esta inversión genera utilidades y comienza a adquirir relevancia el pago de dividendos al exterior, aumentando así el saldo negativo en la cuenta corriente. Por lo tanto, el componente pago de intereses que tradicionalmente ha sido más visible en este renglón ahora tiene un complemento que no es fijo y fluctúa con la suerte de los negocios en el país.

Respecto al pago de intereses al exterior, su efecto sobre el saldo de cuenta corriente es negativo debido al descalce de plazos (cortos para los activos y largos para los pasivos) en el sector público. Esta situación se agravará en el 2009 por la fuerte baja en las tasas internacionales de corto plazo ya que las tasas del pasivo a largo plazo son fijas.

COMERCIO. ¿Cuáles fueron las características del flujo comercial en el 2008 y dónde se verá el impacto de la crisis? Las solicitudes de exportación de bienes aumentaron un 36,4% en los once primeros meses de 2008, totalizando US$ 5.719 millones. Si se incluyen las ventas netas efectuadas desde las Zonas Francas, donde se incluyen las exportaciones de Botnia y Pepsi, el total fue de US$ 6.565 millones, con un incremento anual del 42%.

El crecimiento de las exportaciones se explica tanto por una demanda externa muy dinámica, como por precios elevados. En este último caso, el Índice de Precios de Exportación que elabora la Cámara de Industrias, alcanzó un pico máximo en el mes de agosto luego de crecer 65% desde comienzos del 2006, con el principal impulso en los precios del grupo alimentos, bebidas y tabaco (105%). Si bien todavía no hay datos a noviembre el ajuste no demoró en sentirse y a octubre la caída en relación a agosto lleva -7% en el índice global y -12% en el grupo de alimentos, bebidas y tabaco.

Pero el impacto no sólo provino por el lado de los menores precios, sino que a partir de agosto también comenzaron a caer los volúmenes exportados. A nivel de productos, la carne bovina es el más destacado. Las exportaciones en el último año aumentaron un 55% en dólares corrientes, aunque disminuyeron un 3% en volumen. También cayeron los volúmenes exportados de cueros (por la menor disponibilidad y por la crisis en el sector automotriz, uno de sus principales clientes), de lácteos y arroz. Como contrapartida aumentaron las ventas físicas de madera y soja, las estrellas de los últimos años.

Por su parte, las compras externas ascendieron a US$ 8.293 millones (CIF) al cabo de los once primeros meses del año, lo que representa un incremento del 62% respecto a igual período de 2007. Ese valor está altamente influenciado por el precio del petróleo, que al promediar el año orilló los US$ 150 por barril. De todas formas, si se dejan afuera del cómputo las compras de crudo las importaciones aún arrojan un importante incremento del 50%.

AJUSTE FISCAL. En el sector público, si el déficit se mantiene en el nivel actual, la crisis internacional no determinará problemas de financiamiento. Incluso, de ser necesario, representaría un ajuste fiscal de menor magnitud. El motivo de preocupación es que el gasto público viene creciendo a tasas elevadas y existen múltiples promesas de incremento del gasto público para el período 2009 - 2010 que generan una tendencia a agravar el desequilibrio.

El mayor déficit de los últimos dos trimestres opera principalmente por una reducción a la mitad del resultado primario corriente del Sector Público. En efecto, en el año 2007 se ubicó en el equivalente a 3,6% del PIB, cayendo al 1,7% en los doce meses finalizados a noviembre. Ello se explica por la crisis energética y el precio del petróleo, pero cada vez más se torna preocupante el aumento del gasto primario corriente que en el consolidado del Gobierno Central con el BPS aumentó en el último año a un ritmo mayor que los ingresos, tal cual se observa en el Gráfico Nº 3.

Estos últimos crecieron un 7,8% en términos reales, de la mano de una recaudación de la DGI que lo hizo al 13,4%. De acuerdo a estos guarismos, acompaña la evolución del nivel de actividad. Hay que considerar que en el año que acaba de finalizar es el primero en que rige plenamente la Reforma Tributaria que reintrodujo el IRPF, que había sido derogado en la reforma del año 1974.

Por el lado de los gastos corrientes consolidados del Gobierno Central y el BPS, el aumento del último año fue de un 8,6% en términos reales. Este porcentaje supera el reciente aumento extraordinario de los ingresos pero, principalmente supera a la tasa de crecimiento de largo plazo del PIB, cualquiera sea el cálculo más optimista que se haya realizado. Por lo tanto, se ha transformado en un factor que amplifica el impacto del ciclo económico en lugar de mitigarlo.

Todos los componentes del gasto aumentaron a tasas elevadas, salvo las pasividades, las que reflejan el impacto de la reforma de 1995 y una tendencia demográfica financieramente favorable que se comenzará a revertir en la próxima década.

En particular, los rubros que más subieron fueron los de gastos no personales y transferencias. Por problemas de registración conviene analizarlos en forma conjunta ya que los gastos no personales incluían hasta el año 2007 al plan de emergencia, que al finalizar fue sustituido por erogaciones a cargo del BPS que al no tener financiamiento propio impactan en el rubro transferencias. Dentro de estas últimas sobresale el nuevo sistema de salud que comenzó a regir en el último año y cuyo impacto en las cuentas públicas será superior al que tuvo en su momento el plan de emergencia.

Es paradójico pero en el 2009 se procesará un ajuste fiscal pero el déficit fiscal seguramente supere el del año pasado. La explicación es que lo que se ajustará será en relación al gasto tendencial y a la promesa del gasto y no lo que efectivamente se gastó. Por lo tanto, el impacto recaerá en mayor cantidad de conflictos sindicales y en los proyectos de cierre de período de gobierno en los ministerios. Por estas dos razones y por tratarse de un año electoral es que estimamos que el déficit global del sector público igual va a ir hasta el 2,3% del PIB en el 2009 a pesar de que el gobierno ajuste el presupuesto.

Si bien en el corto plazo el financiamiento de este déficit no presenta dificultades, por su composición puede llegar a ser condicionante de la economía en el 2010 cuando se sienta en toda su magnitud la desaceleración de la economía.

SECTOR PRIVADO. Al observar el comportamiento del sector privado es que consideramos que el impacto negativo por la crisis global va a ir llegando de a poco. Los componentes del PIB muestran que la economía se está desacelerando desde el cuarto trimestre del 2008 y que seguirá frenando su actividad en todo el 2009.

El análisis por sectores del crecimiento del 13,2% en los nueve primeros meses del año pasado muestra que hay un fuerte componente del shock positivo externo ya que la cifra es extraordinaria y se caracteriza por ser generalizada a los diferentes sectores (ver Gráfico Nº 4).

El sector transporte y comunicaciones fue el que más creció, de la mano de la telefonía celular y de una mayor actividad portuaria. Asimismo aumentó considerablemente el transporte terrestre de cargas, tanto de productos importados como de bienes agrícolas.

El caso de la industria manufacturera es muy interesante, ya que en el último año comenzó a operar la planta de Botnia, que explica por sí sola casi la mitad de la expansión del sector, aportando 1,5 puntos al crecimiento global de la economía. Se trata de un fenómeno por una sola vez. Las restantes ramas fueron perdiendo dinamismo a lo largo del año, afectadas por problemas de competitividad, al punto tal que, excluida la planta de celulosa, cayó la producción manufacturera en los últimos meses.

El sector agropecuario crece, fortalecido por los precios internacionales y el incremento en el valor de la tierra que junto con la expansión de la agricultura y la forestación hace más productiva la incorporación de tecnología y capital.

El comercio creció tanto por el mayor movimiento de exportaciones e importaciones como por una demanda interna creciente. En este último caso hay que destacar el incremento que registró la inversión de la mano de expectativas empresariales que hasta agosto eran muy positivas. En particular, durante el segundo trimestre del 2008, la inversión se incrementó un 41% en relación a igual período en el año anterior. Las importaciones de bienes de capital no pudieron permanecer ajenas a este proceso, y se duplicaron medidas en dólares corrientes.

El consumo privado creció de la mano de un aumento del empleo y la recuperación real de los salarios. En este caso, hasta septiembre hay que considerar el abaratamiento de los bienes de consumo duraderos por impacto de la caída del tipo de cambio con el dólar que se suma a la caída relativa de los precios de estos bienes (automotores, televisores, audio y otros electrodomésticos) por el aumento en la oferta a nivel global.

El sector privado lleva dos trimestres de excesos de consumo pero buena parte corresponde a la inversión que se ha financiado directamente desde el exterior. El freno se va a sentir en la medida que: a) la nueva realidad de precios internacionales se traspase a la renta del sector primario y de ahí al resto de la economía; b) caiga la demanda global; c) baje el precio de la tierra y la incorporación de capital en este sector; d) aumente el desempleo en un contexto de salarios indexados y rígidos a la baja.

ESCENARIO 2009. El impacto de la crisis internacional se va a sentir de a poco pero la economía presentará una brusca desaceleración en el nivel de actividad, incluso puede haber algún trimestre que en términos desestacionalizados registre una disminución real.

Los precios internacionales hasta el momento no estarían generando un impacto macroeconómico negativo significativo al no presentar un deterioro en los términos de intercambio para el país.

De todas formas existirán problemas puntuales en algunos sectores o empresas como puede ser la producción de lácteos y algunos productos del nuevo sector forestal.

Bajará el valor de la tierra y la rentabilidad de algunas actividades exportadoras en un contexto de negocios internacionales deprimido. Esto se irá trasladando hacia el sector urbano de la economía y con ello se presentará la necesidad de ajuste en los precios a la nueva realidad.

El principal escollo a este ajuste son los acuerdos salariales que siguiendo las pautas del gobierno han determinado una indexación con importantes tasas de crecimiento real en los convenios privados.

Tal es el desfasaje con la realidad que plantearán estos acuerdos en el segundo semestre del 2009 que el sector público no está siguiendo el mismo criterio para ajustar sus propios sueldos desde enero.

Al dificultarse el traslado a los salarios de esta nueva realidad, el impacto se concentra en la rentabilidad y en el pago de impuestos en primer lugar y hacia el desempleo (hoy cerca del mínimo histórico) en la medida que las empresas ajusten sus costos por cantidades al no poder hacerlo por precios.

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