Una reevaluación de la política fiscal y salarial sería lo más recomendable

| El déficit fiscal primario y parafiscal será de 3%-4% en 2009, lo que representará una "herencia maldita" para el próximo gobierno

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El País

JORGE REBELLA

La red de protección social no debería modificarse en las circunstancias actuales. Aunque los planes de asistencia constituyen un desestímulo al trabajo, serán de indudable ayuda para mucha gente de escasos recursos económicos durante el ciclo recesivo, sostuvo el Cr. Juan Carlos Protasi. En diálogo con ECONOMIA & MERCADO, el ex presidente del Banco Central y director de la revista Portfolio evaluó los actuales y futuros impactos de la crisis financiera internacional en la economía uruguaya. A continuación se publica un resumen de la entrevista.

-La caída de los valores en los mercados internacionales comenzó hace más de un año. ¿Por qué está costando tanto la recuperación de las bolsas?

-Los temores de una recesión mundial y el alto riesgo de default de empresas y países no ayudan a restablecer el crédito y la confianza de los inversores. Esto no se logra sólo bajando las tasas de interés. Parecería que la economía mundial está en una situación como la descripta por Keynes en la "trampa de la liquidez", en que no es posible reactivar la demanda agregada por más que bajen las tasas de interés. Para que se restablezca la confianza de los inversores y se ponga en marcha la recuperación del crédito bancario, es necesario que las empresas empiecen nuevamente a ganar dinero y que el precio de las propiedades deje de caer.

-¿Qué efectos tendrá esta crisis internacional en Uruguay?

-A pesar de que el verdadero impacto todavía no se sintió, el temor a lo que pueda pasar está afectando decisiones de consumo y de inversión. Los shocks negativos que seguirá recibiendo la economía uruguaya en el corto plazo resultarán de la falta de liquidez mundial que deprime la demanda y de la inestabilidad de la región.

El efecto en la demanda externa uruguaya dependerá en gran medida del impacto que sufran nuestros mercados de destino y del tiempo que demore Estados Unidos en salir de la recesión. El economista Nouriel Roubini, cuyos pronósticos son tan desagradables como correctos, prevé que Estados Unidos ha ingresado en una fase de quiebras, aumento del desempleo y caída del consumo, que podría hacer caer el PIB mucho más de lo previsto. Por varios meses, continuaremos viendo indicadores negativos no sólo de la economía norteamericana, sino de la europea y de la asiática, en que se confirma que Japón ingresó en una recesión y China en una desaceleración.

-¿Cómo afecta la falta de liquidez internacional a la economía uruguaya?

-Además de encarecer el crédito, limita la capacidad de importar desde el resto del mundo. En muchos casos, la demanda desapareció por falta de crédito en los mercados de destino de nuestras exportaciones. Los ejemplos de Rusia y de México, en materia de compras de carne, textiles, etc., son elocuentes.

Si no dan resultado las medidas que están tomando los bancos centrales y el aumento del gasto fiscal que han adoptado varios gobiernos, se corre el riesgo de que el mundo se dirija hacia un mayor proteccionismo, lo que agravará el impacto de esta crisis y complicará la sustentabilidad de nuestro crecimiento exportador y de la economía toda debido al reducido tamaño de nuestro mercado.

-¿En qué otros aspectos la falta de liquidez internacional nos afecta severamente?

-Hace incierto tanto el nivel de los precios de los activos como de los bienes. El componente de especulación financiera, que infló los precios mundiales, ha desaparecido. Caen los precios de las acciones, las monedas, los bonos, los commodities, etc., más allá de lo que el nivel de la demanda actual haría previsible. Pero se anticipa una deflación y el consumo se posterga a la espera de que bajen más los precios. Si alguien tiene que vender, no sabe a qué precio hacerlo. Esto le pasa no sólo a quien tiene un bono, sino también a quien tiene una propiedad, o a un exportador que debe colocar su mercadería. Lo más positivo de este escenario es la caída del petróleo que nos ayuda a contener la inflación y contener la suba de los costos de producción.

-Pero, ¿no se dijo reiteradamente que la crisis apenas rozaría a Uruguay?

-Es cierto que se ha dicho, pero fue una afirmación sin fundamentos. Los hechos nos muestran que se produjo una suba del riesgo país a los 700 puntos, una depreciación del tipo de cambio superior al 20%, una suba de costos del crédito y una fuerte caída de los precios de nuestros principales productos exportables. Todas las predicciones fueron equivocadas. Quienes decían que Uruguay estaba blindado, que se desacoplaba del resto del mundo, que el riesgo país no subiría, que los precios de los commodities se mantendrían por los próximos diez años, que el tipo de cambio sería tal y cual a fin de año, etc., se equivocaron.

-¿Y cuál es su pronóstico?

-Soy muy cauto a la hora de predecir porque, en condiciones de pánico y volatilidad, no es posible captar las expectativas de los inversores. Fíjese que en medio de esta incertidumbre mundial hay noticias de que se instalarían en el país cuantiosas inversiones extranjeras directas en el área de minería y celulosa, lo que permitiría deducir -si esos proyectos se concretan- que la visión del país a largo plazo debe ser muy buena. Por otro lado, se está produciendo un salto a la calidad ("flight to quality") que ha hecho caer la cotización de los bonos uruguayos y disparar el riesgo país.

-¿Cómo nos afectará la región en este contexto?

-La crisis internacional afectará a la región, de la cual nuestra economía es altamente dependiente en las áreas comercial, turismo y servicios financieros. Principalmente, Argentina podría complicarnos con otro default, "corralito", devaluación. Es un país mal manejado por un matrimonio totalmente desprestigiado, cuyas decisiones sólo infunden desconfianza al mercado y agravan la repercusión negativa de la crisis mundial. No participo de la opinión de que estamos "blindados" frente a Argentina. Creo que, lamentablemente, es una expresión de deseos. Obsérvese que el riesgo país de Uruguay mantenía un spread de unos 50 puntos con Brasil, y ahora se elevó a 250, lo que estaría alertando de que los inversores nos asocian más a una probable crisis en Argentina. Es cierto que Uruguay se ha beneficiado en momentos previos a las crisis en Argentina y, actualmente, ocurre algo similar; pero bien sabemos que las devaluaciones de nuestros vecinos nos desestabilizan al poco tiempo.

Economía real

-Hasta ahora hemos recibido algunos efectos del problema financiero mundial, pero ¿cuándo se va a sentir la crisis en toda su magnitud en la economía local?

-Existen indicios de desaceleración a partir de julio, pero Uruguay también ha recibido algunos impactos positivos de la crisis porque bajó el precio del petróleo, muchos compatriotas han repatriado sus capitales, no se ha paralizado el mercado inmobiliario y se mantienen los proyectos de construcción de viviendas que estaban en marcha. Parecería que muchos se sienten más seguros con los ladrillos que con las inversiones financieras. En cierto modo, fue una suerte no tener un mercado de capitales sofisticado pues nos hubiese contagiado más. Si bien el sector real de la economía no se ha visto aún muy afectado por la crisis, se empieza a notar una actitud de "esperar y ver", una retracción en el comercio de frontera y turismo con Brasil, y la postergación de algunos proyectos de construcción. En mi opinión, el shock comenzará a sentirse con más intensidad a partir de este cuarto trimestre de este año.

-¿Cómo prevé que evolucionen los distintos sectores de actividad en el corto plazo?

-La demanda externa de nuestros productos exportables bajó y la industria se estancó en términos desestacionalizados en el tercer trimestre. También disminuyó el ritmo de las importaciones de bienes de capital privados e insumos industriales, lo cual es un anticipo de menor actividad en el futuro. Otro tanto ha ocurrido con la creación de empleos y el número de los avisos de puestos vacantes anunciados en la prensa. Si el turismo resulta flojo este verano, será un anticipo de lo que pasará luego con la actividad económica porque va a ser un reflejo de la desaceleración económica de la región y de la pérdida de competitividad de Uruguay.

-¿Crecerá el PIB en 2009?

-El producto ha venido creciendo a tasas muy altas en los últimos años. Si la actividad económica se desacelera como es previsible, deberíamos esperar, por un simple cálculo matemático, caídas del producto en términos desestacionalizados y también del empleo; pero, seguramente, ambos indicadores todavía mostrarán un cierto crecimiento comparados con los niveles del mismo período del año pasado. En caso que la recesión en Estados Unidos se prolongue, se van a registrar resultados significativamente negativos a partir del segundo semestre de 2009.

-¿Qué acciones debería tomar el gobierno uruguayo para minimizar los efectos negativos de la crisis internacional?

-Habría que adoptar una serie de medidas en las áreas fiscal y monetaria, así como en el mercado laboral. Una reevaluación de la política fiscal y salarial sería lo más recomendable en este momento. Sin embargo, la red de protección social no debería modificarse en las circunstancias actuales. Aunque los planes de asistencia constituyen un desestímulo al trabajo, serán de indudable ayuda para mucha gente de escasos recursos económicos durante el ciclo recesivo. El gobierno debería dar marcha atrás en una serie de proyectos de dudosa rentabilidad social como son, por ejemplo, el mantenimiento de la bandera de Pluna que sólo da pérdidas, la profundización de un sistema de salud que ha desestabilizado a la mayoría de las instituciones de servicios médicos, el proyecto azucarero de Alur, la gestión de los casinos, las concesiones a los empleados del Estado, que se apropian de los ingresos públicos y todos aquellos gastos que irresponsablemente se puedan hacer en el período preelectoral al que ingresamos. Si se contienen los gastos, se podría reducir la carga tributaria sobre el sector privado, como los aportes patronales y el IRPF que gravita en un menor nivel de consumo.

En lo referente a la política de ingresos, no parece consistente promover la recuperación del salario real basándose en el comportamiento pasado de la economía. Las condiciones cambiaron y la política debería ajustarse cuanto antes para evitar un aumento del desempleo.

Estanflación

-¿Podría una caída significativa del PIB en 2009 traducirse en un problema fiscal grave para 2010 dado el aumento considerable de las partidas de gasto público de naturaleza permanente ?

-No me cabe la menor duda. El déficit fiscal primario y parafiscal va a estar en el entorno del 3%-4% en 2009. Eso representará una "herencia maldita" para la administración que asuma al año siguiente, ya que no existirá espacio fiscal para crear nuevos subsidios en caso de prolongarse el ciclo negativo.

-¿Es factible que el enfriamiento previsto de la economía global y sus efectos en Uruguay contribuyan a moderar la tasa de inflación local?

-La baja de los precios de los commodities, especialmente del petróleo, está ayudando a contener la inflación en un cierto rango. Pero la inflación subyacente -sin incluir combustibles, frutas y verduras, etc.-, de los últimos doce meses es de algo más de 9%, o sea que supera en un punto porcentual a la tasa anualizada del IPC. Esto significa que apenas desaparezcan los efectos de los precios de los commodities, este índice puede subir por encima del 10%. No podemos pensar que los commodities ahora van a seguir bajando siempre. Si bien habrá una retracción de la demanda interna por la desaceleración de la actividad económica que evitará una suba desmedida de los precios, de todos modos se podría comenzar a visualizar un período de estanflación, es decir estancamiento de la producción con mayor inflación impulsada por aumentos salariales desalineados con aumentos de productividad y en un marco de crisis que se está viviendo.

-¿Podría el gobierno llevar a cabo una política anticíclica para contrarrestar los efectos de la crisis internacional?

-Solamente podría realizar políticas para contrarrestar la caída de demanda mundial con endeudamiento porque no se hicieron ahorros suficientes en la época de bonanza. Este fue un error estratégico de la conducción económica. Si se hubieran hecho economías en el gasto durante el período de alta expansión del producto, el gobierno podría tener hoy un colchón para intensificar los incentivos y subsidios a los exportadores. Ahora la ayuda al sector productivo sólo podrá venir por el tipo de cambio.

Pérdida de reservas

-¿Es suficiente la política monetaria de la actual administración para impedir una brecha prolongada y pronunciada de los precios locales en dólares con respecto a los de Brasil y Argentina?

-En realidad, Uruguay tenía una ventaja competitiva muy grande con Brasil hasta hace unos pocos meses. Al haberse invertido esa relación, ahora nuestro país está afectado no sólo por la competitividad brasileña, sino también por Argentina que ha desdoblado el mercado con medidas de control del tipo de cambio adoptadas recientemente. No sería bueno que el gobierno uruguayo actúe nuevamente separado de lo que hace Brasil y Argentina como ocurrió en 1999. Debemos seguir alineados en cierta medida con el ritmo devaluatorio de las monedas de ambos países.

-¿Cómo evalúa la capacidad de financiamiento del gobierno uruguayo para hacer frente a los desembolsos de pago de deuda e intereses para los tres próximos años?

-Suponiendo que los vencimientos de la deuda en pesos se renueven parcialmente, las obligaciones en dólares están bien cubiertas para 2009 y, quizás, para una buena parte de 2010 si el BCU no sigue perdiendo reservas. Todo va a depender de que las expectativas durante el período electoral no diluyan el stock de reservas del BCU.

-¿Por qué el BCU está perdiendo reservas internacionales?

-Uruguay ha contenido la suba del tipo de cambio vendiendo dólares, lo que le ha costado la pérdida de reservas por US$ 350 millones en octubre. Al no estar renovando el BCU todas las Letras que vencen por estos días, porque eso le implicaría subir las tasas de interés a niveles muy elevados, también reduce la deuda pública. Sin embargo, los vencimientos de deuda en moneda nacional que se cancelan implican que la Autoridad Monetaria tiene que pagar con pesos que, lógicamente, se vuelcan al billete verde dada la actual incertidumbre mundial y, a su vez, la estrategia bancocentralista busca reducir la volatilidad del dólar vendiendo dólares en la plaza, con lo cual pierde reservas. Es parte del costo de reducir el endeudamiento en pesos.

La especulación se detiene generando confianza

-¿Podría darse un ataque especulativo contra la moneda uruguaya?

-Eso dependerá de que se detenga el flujo de capitales que habla el economista Guillermo Calvo ("sudden stop") y de las expectativas en el período electoral. En caso de especulación, la venta de dólares en el mercado cambiario por parte del gobierno para contener la depreciación no arregla nada, sino que en todo caso genera más desconfianza. La especulación se detiene generando confianza, la que se construye demostrando firmeza en la contención del gasto público y evitando la intervención en el mercado o la violación de los derechos de propiedad.

-¿Está Uruguay preparado para hacer frente a presiones especulativas de ese tipo?

-Le atribuyo mucha influencia a la situación política en los movimientos internos de la economía porque puede hacer cambiar las expectativas del público y forzar al BCU a entregar más reservas de las previstas. La solidez que parecía tener el partido gobernante parece estar hoy amenazada y la polarización de posiciones en la interna del Frente Amplio puede afectar la confianza de la ciudadanía, ya que no se sabe cuál sería la línea económica del futuro gobierno en caso que volviese a ganar la izquierda. Allí se están contraponiendo dos modelos: uno más socializador y otro más de centro, como quiere la enorme mayoría de los uruguayos. Sería muy importante para dar tranquilidad en este período que los aspectos medulares del funcionamiento del sistema económico uruguayo (rol del Estado, derechos de propiedad, pago de la deuda, etc.) sean consensuados para evitar suspicacias, que pudieran afectar la difícil etapa que tendrá que afrontar la economía uruguaya a partir del año próximo, derivada de la crisis internacional a la que se agrega la carrera electoral.

Alta responsabilidad de las calificadoras de riesgo por la crisis

-Las agencias calificadoras de riesgo han reconocido las mejoras indudables del desempeño de la economía de Uruguay en los últimos años, pero señalan que la carga de la deuda es elevada en términos relativos y que también es alta tanto la deuda en moneda extranjera como la dolarización del sistema bancario. ¿Coincide con esa apreciación?

-Discrepo con las apreciaciones de las calificadoras de riesgo, que han errado sistemáticamente en sus pronósticos. También los economistas nos hemos equivocado, pero nuestra responsabilidad es de efecto más limitado. El impacto de las calificadoras es mayor porque un gran número de instituciones sólo compran papeles según la calificación que les otorguen dichas agencias. Por tanto, ellas son responsables en un alto grado por la crisis financiera actual ya que indujeron a los inversores a adquirir o no determinados títulos. En lo que respecta a Uruguay, creo que no están evaluando correctamente el riesgo de insolvencia fiscal. No es sólo un problema de dolarización, sino que las cuentas públicas empeoraron

-Más allá de esa discrepancia suya con las agencias calificadoras de riesgo, ¿es un handicap grave que la deuda soberana de Uruguay esté denominada mayoritariamente en moneda extranjera?

-Es un tema muy discutible. Según mi experiencia al frente del BCU, da lo mismo que la deuda de un país esté en moneda nacional o en dólares. Si bien se dice que es mejor deber en pesos porque el gobierno siempre puede emitir más dinero, el público no necesariamente va a querer los pesos que emita la Autoridad Monetaria para cancelar la deuda. La gente va a ir de inmediato a cambiar esos billetes por dólares y el BCU deberá intervenir vendiendo dólares, o incumplir con sus acreedores, o generar una hiper inflación haciendo un default a los pobres y a las personas con ingresos fijos.

-Los bonos globales uruguayos han perdido más del 40% de su valor últimamente. ¿Guarda relación el riesgo actual de estos títulos con la nota que les han otorgado las agencias calificadoras?

-Hoy la percepción del riesgo Uruguay en el mercado dice que es mayor al que le han fijado -y aún continúan manteniéndole- las calificadoras. Por lo tanto, no descartaría que, en algún momento, la nota de Uruguay, al igual que la de Brasil y de Perú, pudiera bajar si la iliquidez mundial persistiera por largo tiempo.

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