Buenas y malas nuevas

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El País

JUAN SÁNCHEZ

El hecho de que se hayan precipitados algunos acontecimientos en las últimas semanas tanto en el ámbito local como internacional nos llevó a intentar hacer algunas notas sobre lo que significó la conducción económica que nos dejó en estos días y algunos otros cambios promovidos por el gobierno.

CAMBIO DE CÚPULAS. El presidente Vázquez decidió hacer efectiva finalmente la sustitución de Salvo como Director de Aduanas; también se decidieron cambios en la dirección de Casinos. A todos los cambios en el ámbito del Ministerio de Economía se sumaron también en estos últimos días importantes relevos de jerarcas en la Policía de todo el país.

Otros cambios han sorprendido, no sólo a observadores independientes sino incluso a jerarcas y políticos del propio partido de gobierno: se trata de la remoción del Ec.Cancela y del Directorio del BCU. Entendemos aquí hay una señal contradictoria y que lejos de ser comprendida por ahora es solamente un dato sin posible lectura.

El BCU como resultado de lo que entendemos son errores de la conducción económica pasó en pocos días de octubre de concentrar todo el poder nominal del mercado de cambios a estar bastante desdibujado. Esto puede pasar cuando los fundamentos de lo que se hace son más débiles de lo que se cree. De hecho los bonos globales a principios de octubre llegaron a caer más del 10% en pocos días y la tasa media para préstamos entre bancos llegó a estar cerca del 30%, mientras que la referencia del BCU se ubicaba en menos de 8%.

Uno de los principales integrantes del equipo económico que nos dejó hace pocas semanas sostuvo a fines de julio (Búsqueda, 31/jul/08) que el dólar según el mercado podría valer menos de 16 pesos. Hoy la divisa está más cerca de 25 pesos que de 15 como consecuencia de muchos factores pero potenciada por la "burbuja cambiaria" local originada en la acción concertada del BCU-BROU en estos dos años en el marco de la dependencia de las políticas monetario-cambiaria en Brasil.

En este marco la vuelta de los Ec. Bergara y Della Mea a los primeros planos del BCU y ahora a su Directorio, es una decisión de política que mientras algunos se animan a valorarla como positiva con argumentos inescrutables -contando como es obvio con la opinión favorable de los ex jerarcas del MEF-, en lo personal prefiero tomar distancia de esta postura.

¿CAMBIOS NECESARIOS? Otros colegas a nuestro juicio se han focalizado en forma equivocada en aspectos de esta gestión económica con criterios más políticos que objetivos. Han puesto demasiado el acento en las reformas tributaria y de la salud, la política fiscal, la inflación, el déficit fiscal, y han dado menos importancia relativa a la política macroeconómica referida a la estabilización, a la política cambiaria, monetaria, comercial, la reestructura del gasto público, la normativa regulatoria en gran medida funcional todavía al statu-quo existente, los corporativismos en el Estado (energía, transporte, sector bancario, mercado de divisas, etc.), a lo que se agrega la redefinición de cometidos, funciones, estructura organizativa y plantilla de funcionarios (al menos en áreas críticas como Defensa, Policía, Transporte, Energía, Infraestructura, Educación, Economía, Telecomunicaciones, etc.) que incluya una flexibilidad "real" para la remoción de jerarcas y funcionarios y la eliminación de puestos.

Más allá de las críticas que se han hecho sobre los efectos negativos de las dos reformas más importantes de este gobierno, éstas no se llevaron a cabo por el liderazgo del MEF sino por una acción coordinada de varios organismos y una voluntad política del gobierno del Frente Amplio en su conjunto y por tanto si en todo caso son un error -aspecto del que no estamos seguros- no le son imputables en exclusividad.

RELEVO Y AUTONOMÍA YA. El Ministro Astori, un académico de nota y político de larga trayectoria, admitió hace poco que en el ejercicio de este puesto "aprendió mucho". Es un reconocimiento honesto que además se corresponde con la experiencia de muchos de quienes alguna vez tuvimos cargos de responsabilidad en el Estado uruguayo.

No obstante lo anterior y a pesar de reconocer que es un terreno subjetivo, se podría afirmar, sin agregar nada nuevo, que el Cr. Astori no logró aprender a ser más pragmático que dogmático. Un ejemplo de ello se constata en el ámbito de la gestión administrativo-financiera de su propio Ministerio, en particular en las áreas de Aduanas, Casinos, Loterías, DGI y otras. Un segundo ejemplo son las declaraciones y decisiones del ex Ministro en relación a la Política Monetaria y Cambiaria, al que le asignamos junto a su equipo toda la responsabilidad en los errores y omisiones que hemos referido en otras columnas. Un tercer ejemplo es el enfrentamiento con el resto de los Ministros de Economía de la Región que dificultó lograr uno de los principales objetivos de su gestión que fue alcanzar un TLC con Estados Unidos. Un cuarto ejemplo es la insistencia en la Reforma de la Carta Orgánica del BCU más allá de coyunturas y opiniones desfavorables dentro y fuera del gobierno.

La experiencia académica del Ministro no le jugó, prima facie, a favor sino más bien lo contrario. El ex jerarca de Economía pasó, de posturas muy próximas a las propuestas de la Cepal en los años sesenta a una visión monetarista ortodoxa -a la que no rendimos culto- que quedó fuera de contexto y fue mal aplicada, en la que incidió sin duda un mal asesoramiento.

Eric Berne, en su análisis transaccional, enseñaba que en determinado punto hasta los individuos que se ubican en posturas extremas se aproximan en virtud de su esencia dogmática. Esta falta de sentido común ha llevado a algunos colegas y muchos jerarcas a pasar por alto hechos y datos relevantes de la historia reciente de la economía nacional así como también de la historia política, económica y social de nuestra región y es así que se repiten errores graves e innecesarios.

A la luz de estas reflexiones, la insistencia en la Reforma de la Carta Orgánica del BCU y el apresurado cambio de Directorio del Organismo es más propia de una obsesión dogmática que de una necesidad. Mientras que algunos se animan a valorarla positiva, como se mencionó antes, nosotros entendemos es un error de gestión, que luego será difícil de revertir y puede tener consecuencias negativas para el gobierno y la economía del país.

REFORMAS "EXPRESS". Todas estas acciones vinculadas a cambios en el BCU, sumadas a los cambios propuestos para el "salvataje" de la Caja Bancaria son más que una necesidad genuina el resultado del apresuramiento, la reacción a presiones corporativas o la respuesta a intereses individuales y colectivos. Por tanto las rechazamos en virtud de sus contenidos, oportunidad y al entenderlas fuera de un contexto programático más global.

Las reformas "express" arriba referidas, más la mencionada en el Ministerio del Interior, tienen impactos, alcances y valoraciones diferentes. En el caso de la reforma de la policía si bien muy incompleta parece ser el resultado del aprendizaje a partir de fracasos y aciertos y el mayor conocimiento de una realidad muy compleja en estos tres años de gobierno; es una primera pero buena señal.

En el otro extremo, las restantes reformas referidas nos dejan más dudas que certezas y por la recurrencia con la que se plantean -así como por su contenido- nos hacen pensar que son más que nada el resultado de presiones de jerarcas y asesores que el colorario de una necesidad, prioridad y consenso.

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