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Todavía no hay de qué preocuparse

PEDRO BARRENECHEA

La economía internacional continúa en crisis, manifestada por los altos precios del petróleo y de las materias primas, deterioro del dólar frente a las otras monedas y anuncios de un proceso recesivo en la principal economía del mundo; además, con fluctuaciones importantes en los mercados mundiales, donde tanto los países desarrollados como los emergentes, dentro de ellos el nuestro, no están ajenos a estas ebulliciones casi caóticas en los momentos actuales.

Por otra parte, nuestro vecino, Argentina, se está sumiendo en una fuerte crisis política y también económica ante los avatares de la evolución de su conflicto por las retenciones a las exportaciones de productos agrícolas, muy resistidas por los productores agropecuarios, aunque difíciles de ser eliminadas por su importancia en la financiación de los compromisos fiscales del gobierno argentino, alimentando la crisis y generando una señal de alerta para nuestra propia economía, desde siempre tan vinculada a aquella.

En este contexto, la economía brasileña presenta mejores signos, con un producto creciente en forma continua por un ya extenso período, con mayores ingresos para su población, una fuerte estabilidad financiera centrada en un tipo de cambio significativamente apreciado, habiendo eliminado su deuda externa en términos netos por su excelente comportamiento exportador, a pesar del bajo tipo de cambio, aunque continúa siendo altamente dependiente de la inversión externa para sostener su crecimiento.

NUESTRA ECONOMÍA. También nuestra economía está mejor posicionada que la argentina, a pesar de algunos indicadores cuya evolución reciente podría calificarse de preocupante, pudiendo resumirse la actual situación de la siguiente manera.

El Producto Interno Bruto creció 10,9% en términos reales en el primer trimestre del año respecto a igual período del 2007; por su parte, al mes de abril los ingresos reales de la población habían crecido un 11% anual, la desocupación se había reducido al 7,2% de la Población Económicamente Activa (aunque persiste el problema del empleo informal y el subempleo) y las exportaciones en el primer semestre del año llegaron a US$ 3.195 millones, según Uruguay XXI, 50% superiores a igual período del año anterior, donde jugaron en forma significativa los mayores precios de los commodities, mientras que en sentido contrario se observan presiones inflacionarias importantes que han elevado los precios al consumo por encima de las pautas oficiales.

Otra situación que también genera cierta preocupación es la evolución de la actividad industrial que está mostrando una desaceleración en sus tasas de crecimiento. Al respecto, varios analistas especializados están evaluando los actuales resultados como negativos y centran su argumentación en que la industria nacional, sin la influencia de Botnia y su fuerte crecimiento producto de la consolidación de sus exportaciones al mundo, estaría retrocediendo en volúmenes.

En mi nota del 23 de junio pasado demostré que la supuesta recesión de abril era sólo un tema estacional, producto de la ubicación temporal de la Semana de Turismo y su influencia sobre las distintas producciones industriales, ya que si se tomaba marzo y abril en conjunto para aislar este impacto, la industria uruguaya mantenía aún tasas atractivas de crecimiento en un conjunto importante de sectores tanto conectados con el consumo interno local como con la exportación a la región y también al mundo, aún sin la incidencia de las elevadas exportaciones de Botnia en ese período.

Frente a ello, el análisis de la industria manufacturera en mayo, último período para el cual se posee información oficial sobre la evolución física de esta actividad, adquiere importancia para evaluar los comportamientos de la industria en su conjunto y los sectores que la integran.

EL RESULTADO DE MAYO. El Instituto Nacional de Estadística ha publicado los resultados de la evolución del Índice de Volumen Físico de la Industria Manufacturera en mayo del 2008, que muestra un crecimiento del 6,7% respecto a igual mes del año anterior, sin incluir a la refinería, para que refleje mejor el comportamiento industrial. Por su parte, si tomamos en cuenta el acumulado para enero-mayo, la industria sin refinería creció un 11,2% respecto a igual lapso de 2007, que es similar a los registros de los últimos meses, aunque específicamente el nivel mensual de crecimiento del Índice es algo menor a los mismos.

Si a ello se agrega que la incidencia del crecimiento anual en mayo de los volúmenes de Botnia es de un 7% en el Índice global, el resultado por tanto es prácticamente nulo, lo que estaría indicando un estancamiento y no una desaceleración de las ventas industriales. Si hacemos el mismo análisis para el acumulado, el resultado es algo mejor, ya que la incidencia de Botnia es de 6% por lo que la industria sin refinería y sin esta empresa habría crecido al 5% anual en estos primeros cinco meses del año, con tendencia a desacelerarse o estancarse según se vio.

Sin embargo, un análisis a nivel de sectores, a tres dígitos de la Clasificación Industrial Internacional Uniforme, de la información del INE, revela ciertos comportamientos antitéticos respecto a estas primeras conclusiones.

En mayo, 14 sectores (de 36 considerados) tuvieron un incremento superior al del promedio anual observado, a los cuales se agregan otros cuatro sectores con crecimientos sólo algo menores a aquél, por lo que la mitad de los sectores considerados crecen a tasas atractivas para nuestra historia previa. A su vez, en el acumulado de enero-mayo, sucede algo muy similar, ya que 15 sectores presentan crecimientos superiores al 10% anual que si se agregan algunos (tres en este caso) con crecimientos algo inferiores, también se llega a que la mitad de los sectores continúan presentando elevadas tasas de crecimiento para la situación actual.

En síntesis, ello constituiría un elemento favorable a mantener las conclusiones de mis últimas notas, donde aseveraba que aún no hay elementos para pensar en procesos recesivos, pudiendo seguir siendo optimista en términos de la producción industrial para atender tanto al mercado interno como la exportación.

Además, los sectores exportadores tradicionales comienzan a recuperarse en volúmenes al impulso de mayores colocaciones de carne y granos, luego de la relativa estabilización de sus altos precios, junto al extraordinario crecimiento de las exportaciones derivadas del desarrollo forestal, más allá de la influencia de Botnia. Asimismo, varios sectores que atienden al mercado interno continúan experimentando crecimientos interesantes ante los mayores ingresos de la población, aunque algunos presentaron tasas negativas debidas, principalmente, a la competencia importada ante el bajo nivel del tipo de cambio. En este sentido, también la exportación a la región presenta algunas dificultades, aunque gran parte de los sectores mantienen sus exportaciones a buen ritmo. Ese problema de precios relativos en estas actividades se presenta en la actualidad con mayor fuerza que los problemas derivados de una menor demanda relativa por la crisis externa.

CONCLUSIONES. Ello lleva a dudar de las conclusiones arribadas en estos días por diversos análisis de que la nueva realidad de la industria está constituida por la desaceleración significativa de su ritmo de crecimiento o aún estancamiento de la producción. Sin embargo, en base a lo anterior, mi interpretación es que se asiste a una adecuación circunstancial de las tasas de crecimiento a un menor nivel, aunque todavía satisfactorio, frente a los impactos de la severa crisis internacional que afecta al país, reflejados en los incrementos de precios básicos, como los combustibles, importantes presiones inflacionarias y un tipo de cambio en retroceso.

En este marco, puede concluirse que las tasas de crecimiento de la industria (sin incluir el impacto extraordinario de Botnia) podrían ubicarse en niveles superiores al 5% anual en los próximos meses, aunque difícilmente alcancen o superen al 10% como en el pasado reciente, lo que podría considerarse más que satisfactorio en la actualidad, dadas las presiones existentes y la continuidad de un crecimiento industrial que tiene ya más de un lustro en el país.

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