La inflación se ubica en zona de riesgo

| Las expectativas de los analistas señalan que el mercado aprendió del pasado, y espera que en el último trimestre el gobierno reprima el alza del IPC

HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELIN

El Índice de Precios al Consumo aumentó 1,14% en el mes de marzo, superando las expectativas del mercado, que de acuerdo a la encuesta que al respecto releva el BCU, aguardaba una variación del 0,69%.

De esta manera la inflación acumulada en los últimos doce meses asciende al 8,03%, por encima del rango que fijó la autoridad monetaria para el presente año, entre el 3% y el 7%.

Pero la evolución de la inflación es aún más grave de lo que indica aquel número, que ya de por sí debe preocupar a las autoridades, al ubicarse por fuera del rango objetivo

Si uno analiza la evolución que mostró el IPC acumulado en períodos de doce meses a lo largo del último año, la tendencia fue a ubicarse por encima del 8%. Es más, hacia el tercer trimestre se aceleró, amenazando romper la barrera del 10%.

Fue entonces que las autoridades adoptaron una serie de medidas tendientes a frenar la escalada de los precios, algunas de carácter heterodoxo, como ser controles de precios y rebajas de algunas tarifas, y otras más ortodoxas, de índole monetario.

TRANSITORIEDAD. Por definición, las medidas heterodoxas son de rápido impacto, pero de duración limitada, en tanto que las de carácter monetario necesitan un tiempo prudencial para surgir efecto.

Esto es lo que pasó, al punto tal que en el último trimestre del pasado año, el IPC presentó una ligera disminución. En efecto, en promedio los precios aumentaban a una tasa del 0,93% en los nueve primeros meses de 2007, pero una vez que se adoptaron las medidas, la variación se tornó levemente negativa, -0,05% promedio mensual.

Como mencionáramos anteriormente, el carácter de las medidas heterodoxas es transitorio, y pasado un tiempo la inflación vuelva a retomar sus bríos, si no se la combate con medidas de fondo, que demoran en surtir efecto.

Pues eso es lo que está pasando, ya que en el primer trimestre del presente año, los precios aumentaron un 2,86%, lo que equivale a una tasa promedio del 0,95% mensual, prácticamente la misma que se observara con anterioridad a la implementación de los controles.

De seguir evolucionando el IPC a este ritmo, la inflación al cabo del año se ubicaría en el 12%.

En cada oportunidad que hemos analizado la evolución de los precios, hemos tratado de discernir las causas que la determinan, partiendo de la premisa básica de que la inflación es, en última instancia un fenómeno monetario, estando en esta área sus causas últimas.

Pero también hemos señalado que, una vez desatado el impacto inflacionario, existen otra serie de factores que contribuyen a agravarlo. Ahí es donde entran a operar arreglos institucionales, por ejemplo la modalidad de ajustes salariales, shocks externos que recibe la economía, problemas climáticos y la propia evolución del gasto público.

Con respecto a las razones de fondo, esto es, la política monetaria, las solemos tratar por separado, cuando escribimos sobre el tema. Pero baste señalar, tal cual se manifestó en el artículo de la semana pasada, que acompañando a las medidas de carácter heterodoxo se había actuado sobre la cantidad de dinero. El crecimiento de los pasivos monetarios se había estabilizado entre el 15% y el 16% anual en el período de enero hasta mediados de marzo, evolución coherente con el objetivo de inflación y el crecimiento esperado de la economía.

Sin embargo, en los últimos quince días parece haber un nuevo abandono en la conducta monetaria. De no contraerse la tasa de expansión monetaria, el impacto de esa aceleración se verá en el futuro, lo que agravaría aún más la situación , pero no es esa la causa de la escalada que muestra el IPC.

Habría que analizar entonces con mayor detalle como impactaron los otros factores mencionados.

SUBYACENTE. En esta columna solemos presentar un índice de inflación subyacente tradicional, esto es excluidos los combustibles y las frutas y verduras. Pero a partir de agosto este indicador se ve distorsionado por las medidas que tomaron las autoridades operando sobre una amplia gama de precios, por lo que elaboramos un indicador que, además de las frutas y verduras frescas, excluye todos los precios controlados por el gobierno (tarifas, boleto y salud).

En el cuadro se observa que la inflación subyacente medida de esta manera es creciente a lo largo del tiempo, amenazando con romper la barrera de los dos dígitos en un plazo muy breve.

Este incremento lo podemos entender mejor si descomponemos el IPC atendiendo a las características de mercado de los distintos productos: precios transables, no transables de mercado y tarifados (fijados por el gobierno).

Los tarifados se desaceleraron notoriamente en el último trimestre del año anterior, en tanto que los restantes precios presentaron una tendencia creciente. El caso más llamativo es el de los transables internacionalmente, ya que el peso se apreció promedialmente un 14% en el último año. Eso quiere decir que el país está recibiendo un nivel de "inflación importada" importante.

IMPORTADA. En el cuadro se presenta la evolución de los precios internos de los principales socios comerciales del país, medidos en dólares, a efectos de poder compararlos.

Lo primero que llama la atención es que en todos ellos la inflación se está acelerando. Argentina a nivel minorista es la excepción, pero ese número está construido en base a datos oficiales, y parece claro que dichas cifras están maquilladas.

Políticas monetarias expansivas en Estados Unidos en los últimos años, con su impacto en cadena en la demanda interna, el apetito por productos importados, fundamentalmente chinos, y el crecimiento de esta economía con su demanda creciente de materias primas ha llevado a una escalada en el precio internacional de los commodities.

Ello se ve reflejado fundamentalmente en los índices de precios mayoristas, pero que se van trasladando a los restantes precios.

Sin embargo son los precios no transables de mercado los que más aumentan. Este grupo incluye a las frutas y verduras frescas, pero si se las excluye igual es el grupo que presenta el mayor incremento.

Es a nivel de este grupo donde la atribución de todas las culpas a los shocks externos resulta insuficiente. Existen factores "subyacentes", concretamente la evolución de los salarios, que como se ve en el cuadro prácticamente se trasladaron a los precios no transables.

De ahí la preocupación manifiesta en los últimos tiempos al respecto y la intención de que en la próxima ronda de Consejos de Salarios las cláusulas de ajuste sean más flexibles.

El gobierno deberá ser muy cuidadoso en las pautas que establezca para la próximas negociaciones, y deberá convencer a las partes de que la evolución del IPC se irá desacelerando.

De alguna manera así lo interpreta el mercado. En efecto, dadas las presiones inflacionarias existentes, la expectativa del mercado de inflación para el próximo semestre es de un aumento del IPC del 4,19%. Pero para el último trimestre del año se espera una variación de tan sólo el 0,18%.

Ello no es inconsistente, sino que de alguna manera se ha entendido que el gobierno sigue varios objetivos a la vez, y la experiencia de los últimos tiempos indica que en el último trimestre de cada año, ante el desborde de los precios, el que prima es el antiinflacionario, recurriendo a una serie de controles con tal de que el IPC no se le dispare, tal como se ve reflejado en el gráfico.

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