ISAAC ALFIE
El pasado viernes 29 de febrero el BROU nos sorprendió, por su prontitud, con la divulgación de su balance del ejercicio anterior. Seguramente dicha publicación tan anticipada a lo común, obedeció a que en la tarde previa se conocieron las cifras fiscales del mes de enero, donde la contribución de este banco jugó un papel singular en el resultado del mes.
De todos modos, a grandes rasgos, las cifras del BROU durante el año 2007 ya eran conocidas a través de la publicación mensual que, desde fines de 2002, hace el BCU de los estados contables de todas las instituciones financieras, dentro del mes siguiente al cierre. Por tanto, a nadie sorprendió la importante utilidad, superior a los $ 4.000 millones antes de IRIC, que mostró el ejercicio 2007. De todas maneras, los Estados de Situación Patrimonial y de Resultados, nos dicen otras cosas importantes que me interesa comentar, a la vez que nos dan pistas sobre el comportamiento de las finanzas del banco en el presente 2008. Un resumen de su Estado de Resultados se anexa en el cuadro que acompaña esta columna.
En función de cómo se gestó la utilidad que muestran los números objetivos se puede concluir que la magnitud del resultado positivo seguramente no se repetirá en este 2008, lo que no quiere decir que el Banco tenga dificultades y ni siquiera que muestre pérdidas. Son cosas diferentes, pero deben quedar claras, seguramente el BROU vuelva a mostrar utilidades pero significativamente menores. En efecto, este banco, al igual que la mayoría del sistema financiero nacional y, pese a la expansión del crédito del último año, sigue funcionando como una gran "Tesorería" con enormes costos fijos de estructura, que se aprovecha de una situación bastante insólita pero que ha persistido en los últimos años, cual es: los recursos que maneja esa Tesorería se obtienen casi sin costo financiero y una parte de ellos lo coloca en el propio Banco Central a buen interés. A esta altura los bancos parecen ser vistos como un lugar donde la gente deja su dinero por seguridad personal, prácticamente sin retribución alguna, algo así como un cofre pero a la vista. Basta observar la composición de los intereses ganados y el resultado neto entre intereses ganados y pagados, así como las tasas promedio de cada concepto y el resultado de las inversiones en valores (títulos) para comprobarlo.
Observando la composición del crédito total otorgado tenemos que el BROU canaliza el 72,4% del mismo hacia el "sector financiero" -otros bancos tanto locales como del exterior y el propio BCU-, en tanto el 27,6% restante son préstamos al sector no financiero, la usual función de un banco. En la banca privada estos porcentajes son 50% para cada sector.
Por su parte, los recursos para otorgar estos créditos, o realizar colocaciones como se quiera llamar, provienen de depositantes individuales que representan respectivamente el 99% y 92,5% del total respectivamente en el BROU y la Banca Privada.
Si calculamos las tasas implícitas activas y pasivas tenemos que, en promedio ponderado (pesos y dólares), el BROU presta al 7,2% y capta al 0,87%, en tanto la banca privada lo hace al 6,65% y 1,21% respectivamente. Este mayor spread del BROU se explica básicamente por el retorno de los préstamos en moneda nacional al sector privado no financiero, 26,7% (1) (básicamente al influjo del llamado crédito social), ya que por el lado de la captación no hay mayores diferencias. En efecto, el 70% de las obligaciones del BROU con el sector no financiero está a la vista, es decir son pasivos que prácticamente no se remuneran, ratio muy similar al de la banca privada donde llega al 74%.
Lo irrepetible del resultado, al menos durante el corriente 2008 obedece, entre otras cosas, a los siguientes factores: i) la baja de la tasa de interés en dólares en el mercado mundial ocurrida sobre el fin de 2007 y profundizada a inicios de 2008 reducirá fuertemente, al menos por una buena parte de este año, las ganancias de intereses provenientes de colocaciones en el sector financiero y la renta de valores, que constituyeron en el ejercicio 2007 el 52% del total de los ingresos financieros del banco, ii) las tasas pasivas no pueden ser menores a las actuales ya que con un promedio inferior a 1%, función de la estructura de depósitos descrita, difícilmente puedan mostrar una reducción significativa. De hecho, se dio el extraño caso que las tasas pasivas prácticamente no habían subido cuando en el mundo sí lo hacían, iii) el resultado contiene una importante desafectación neta de previsiones, lo que implica recuperación neta de créditos en mora, que difícilmente vuelva a ocurrir y, iv) seguramente no en 2008 pero si en un plazo más largo, en algún momento deberán subir las tasas de interés pasivas y allí el spread caerá.
El lector se preguntará ¿a qué viene este comentario? La respuesta está ligada a las cuentas públicas de enero que mostró el gobierno central, las que mostrará a lo largo del 2008 y el rol del BROU en el resultado fiscal de este año.
RESULTADO FISCAL. En ocasión de la discusión de la última Rendición de Cuentas, luego de una transacción interna sobre "recursos adicionales", el Poder Ejecutivo planteó que financiaría cierta expansión del gasto con el traspaso de utilidades del BROU. En aquel entonces al comentar la decisión, expresaba lo inconveniente de la misma, porque las utilidades de este banco no son como las del resto de las empresas públicas -más estables y seguras-, sino casi aleatorias y por ende no se puede financiar un gasto permanente con un ingreso casual. El comentario previo sobre las finanzas del BROU no hace más que ratificar mi posición. En los hechos es correcta la posición del Poder Ejecutivo de exigir al BROU el traspaso de parte de las utilidades, pero su uso debe ser otro, o bien la cancelación de deuda, o bien la formación de un fondo de contingencias o, si se quiere, el financiamiento de alguna inversión puntual. En todos los casos hay que evitar contar con ese dinero para gastos recurrentes, porque en cualquier momento no lo tenemos.
Lo particular del caso es que el BROU le traspasó al gobierno el 50% de sus utilidades netas después de impuestos, al contado toda junta en enero, $ 1.324 millones (US$ 63 millones) y además, a estar por las declaraciones del Director de la DGI seguramente abonó el saldo de IRIC por adelantado en el mismo mes, teniendo plazo hasta fin de abril (2), lo que según mis cálculos representó alrededor de otros $ 800 millones. O sea, el gobierno recibió en el entorno de US$ 100 millones del BROU en un mes y no parece lógico que reciba nada más, fuera del anticipo mensual de renta, en lo que resta del año. En todo caso, si el BROU anticipa utilidades del 2008, las restará el año próximo. Respecto al anticipo de impuesto a la renta, si como pienso las utilidades caen este año, habrá en abril de 2009 devolución de impuesto pagado en exceso, en lugar del considerable ajuste a pagar cobrado en enero de 2008.
Más allá de lo anterior, las cifras de enero no tienen aún ninguno de los acrecidos gastos previstos para este año, ni siquiera en salarios ya que los correspondientes a dicho mes se abonan al inicio de febrero. En lo que respecta al resto de la ejecución presupuestal, el año "empieza después", en muchos casos en abril. Por último, del lado de los ingresos la caja del gobierno en enero mostró en la DGI $ 560 millones más que lo informado por la oficina recaudadora, los que obedecen a cheques no cobrados del año anterior y por ende debe considerarse como un ingreso único.
Por tanto, el buen resultado fiscal de enero incluye partidas únicas en el año que explican más del 55% del mismo, dinero que ingresó todo junto en un mes y financia gastos del año completo. De hecho, tanto la recaudación de la DGI como la del BPS se comportaron debajo de mis estimaciones, por lo que resta conocer la verdadera magnitud de la expansión del gasto y si nuevamente tanto una inflación como un PIB mayores a los previstos ayudan a cerrar una brecha de egresos que, todo indica, crecerá.