VALERIE ROTA Y ANDREA JARAMILL | BLOOMBERG
La historia de bonanzas y crisis de América Latina que data de la época de los exploradores españoles Hernán Cortés y Francisco Pizarro puede haber terminado según muestran los mercados de cambios.
Encabezada por el peso de Chile, la región tiene tres de las cuatro monedas de mejor desempeño contra el dólar este año entre los mercados emergentes, aun cuando la economía de Estados Unidos tambalea. Cuando Estados Unidos, el mayor comprador de exportaciones latinoamericanas, pugnaba por salir de una recesión en el 2002, seis de las monedas de la región cayeron más de 20 por ciento.
A diferencia de contracciones pasadas en Estados Unidos, los precios de materias primas se han mantenido cerca de máximos sin precedente, como resultado de la demanda de China e India que ha hecho a América Latina menos dependiente de su vecino del norte. Países como Brasil y México están aprovechando las exportaciones récord de materias primas para acumular reservas extranjeras y pagar la deuda internacional. Brasil se convirtió en acreedor neto en enero por primera vez, dijo su banco central la semana pasada.
"América Latina tiene políticas económicas mucho mejores y un apoyo tremendo que deriva de los precios altos de las materias primas", dijo Jonathan Binder, quien supervisa US$ 1.700 millones de activos de mercados emergentes en INTL Consilium LLC de Fort Lauderdale, estado de Florida. "La región resistirá la clase de riesgo correlacionado con Estados Unidos que previamente esperaba la gente".
El peso de Chile ha trepado 7 por ciento, extendiendo su avance a 62 por ciento en los últimos cinco años. Las monedas de Brasil, Colombia y Perú han subido más de 3 por ciento este año y están cotizando cerca de sus máximos niveles en al menos siete años. El peso de México se ha apreciado 1,4 por ciento.
CRECIMIENTO RELATIVO. A medida que la región recibe el ingreso récord por exportaciones de petróleo, cobre y soja, se pronostican expansiones de más de 4 por ciento este año en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Perú y Venezuela. Eso es más del doble del cálculo de crecimiento de 1,8 por ciento en Estados Unidos.
Colombia elevó su tipo de interés de referencia un cuarto de punto porcentual a 9,75 por ciento el 22 de febrero, mejorando el atractivo del peso.
No todos están convencidos de que el alza en las monedas latinoamericanas durará. Hay economistas que pronostican que las monedas de Latinoamérica se debilitarán.
"A fin de año espero un menor crecimiento en toda Latinoamérica conforme la recesión en Estados Unidos empiece a afectar las exportaciones tanto directa como indirectamente por las repercusiones en los precios de las materias primas", dijo Gray Newman, economista jefe para América Latina de Morgan Stanley en Nueva York.
AZTECAS, INCAS. "Una desaceleración en Estados Unidos tendrá efecto", dijo Silvia Marengo, que administra bonos por US$ 130 millones en Clariden Bank en Londres. "Lo que es distinto ahora es que estos países se encuentran en una mejor situación financiera. En el pasado, estaríamos hablando de qué país latinoamericano sería el próximo en incumplir sus pagos".
El ciclo de bonanza y crisis data de la conquista por Cortés del imperio azteca y de la derrota de los incas por Pizarro en el siglo XVI, según Jeffrey Lesser, profesor de historia latinoamericana en la Universidad de Emory en Atlanta. Pizarro le quitó unos 18.000 kilos de oro y plata a un líder inca capturado alrededor de 1530, en lo que fue el comienzo de un sistema económico impulsado por materias primas en América del Sur y que dura hasta hoy.
DÉCADA PERDIDA. Para mediados del siglo XVII, Potosí, una ciudad dedicada a la extracción de plata en los Andes, se había convertido en el mayor asentamiento del hemisferio occidental. La ciudad después se sumió en una depresión que duró un siglo cuando se le acabaron los depósitos de plata de fácil acceso.
La Gran Depresión de los años treinta en Estados Unidos hizo que la economía de México se contrajera 14,8 por ciento en un año.
La acción del ex presidente de la Reserva Federal, Paul Volcker, para controlar la inflación haciendo subir la tasa meta a 20 por ciento en 1980 desencadenó devaluaciones e impagos en más de 10 países latinoamericanos. La región se hundió en una recesión, lo que le valió a los años ochenta el mote de "Década perdida".
Argentina interrumpió los pagos de US$ 95.000 millones de bonos en diciembre de 2001, tres meses después de que los ataques terroristas del 11 de septiembre evaporaron la demanda de activos de alto riesgo. Al año siguiente, las monedas en Argentina, Brasil, México y Perú se hundieron a mínimos récord.
BONANZA. Tratando de romper el patrón, los países de la región han usado el aumento en las exportaciones para acumular reservas y pagar deuda.
Las reservas de Brasil totalizan US$ 188.000 millones, seis veces su monto de hace cinco años. Las de México casi se han duplicado a US$ 80.000 millones, en tanto las de Argentina se han multiplicado por tres a US$ 49.000 millones.
El monto de la deuda regional denominada en monedas extranjeras cayó hasta 24,7 por ciento del PIB en 2007 desde 44,1 por ciento en 2002, según el FMI.
Un creciente porcentaje de las exportaciones latinoamericanas están yendo a Asia: Brasil envió 6,7 por ciento de sus bienes a China el año pasado, el doble del monto que en 2001.
En el pasado mes de enero, el secretario de Hacienda de México, Agustín Carstens, expresó confianza en la economía de su país cuando en una entrevista televisiva le preguntaron qué creía del viejo dicho mexicano de que "cuando Estados Unidos se resfría, México contrae neumonía". Este año será diferente, dijo Carstens. "Espero que nos dé un catarrito".